Ban destacó una serie de hechos recientes que han permitido a las partes
--los separatistas del Ejército de Liberaación del Pueblo de Sudán (SPLA), de la
región de Sudán, y el Gobierno central, que controla el norte del país--
"superar grandes obstáculos que llevaban mucho tiempo impidiendo el progreso".
Entre ellos, la aprobación de una ley sobre el referéndum del próximo año
sobre la independencia de Sur de Sudán y el registro de 16,5 millones de
votantes para las elecciones nacionales previstas para este año.
"Sin embargo, la vuelta al conflicto sigue siendo una posibilidad muy
real, con unas consecuencias humanitarias, políticas, militares y económicas
potencialmente catastróficas para toda la región", subrayó Ban, que añadió que
"para evitar ese resultado se requiere todo el apoyo que puedan ofrecer la
comunidad internacional y la regional".
En concreto, el secretario general de la ONU expresa en el informe su
preocupación por la violencia continua en Sur de Sudán, la falta de avances en
la resolución de las cuestiones pendientes sobre Abyei (una localidad rica en
petróleo que tanto el Gobierno central como el de la región meridional reclaman
para sí) y los lentos avances en el tema de la delimitación de la frontera.
Reintegración de
ex combatientes
Aunque Ban celebró los progresos en el proceso de desarme, desmovilización
y reintegración (DDR), dijo ser consciente del riesgo de que los ex combatientes
desmovilizados se reintegren en un ambiente inseguro, lo que podría exacerbar la
amenaza de su vuelta al camino de la violencia armada.
Por ello, recalcó la importancia de vincular el DDR con iniciativas
comunitarias eficaces para reducir la violencia e instó a la comunidad
internacional a que financie la última fase del programa y la más complicada, la
reintegración.
El informe señala que el factor que determinará más claramente el éxito o
el fracaso del proceso de paz es la naturaleza de la relación entre el
Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLM) y el Partido Nacional del
Congreso (NCP, del presidente sudanés, Omar Hassan al Bashir).
Para implementar el Acuerdo de Paz Integral hará falta "un enorme
ejercicio de voluntad política por ambas partes", indicó el secretario general.
"El ambiente actual de desconfianza omnipresente en el que cualquier logro de
una de las partes es percibido por la otra como una pérdida mina enormemente esa
voluntad política, arruina los esfuerzos internacionales de ayuda y crea el
marco para un nuevo conflicto", agregó.
Situación
humanitaria
En el documento, Ban también llama la atención sobre el empeoramiento de
la situación humanitaria en Sur de Sudán, afirmando que al menos el 40 por
ciento de la población de la región está en grave peligro por los conflictos
entre tribus y la violencia generada por el Ejército de Resistencia del Señor (LRA,
un grupo rebelde ugandés) y por la escasez de alimentos.
La Misión de Naciones Unidas en Sudán (UNMIS), que cuenta con 10.000
efectivos, lleva trabajando desde 2005 para ayudar a las partes a implementar el
acuerdo de paz que puso fin a una guerra que duró más de 20 años y cumplir el
calendario establecido en el acuerdo.