La cantidad de habitantes en
Estados Unidos que vive en la pobreza aumentó a 43.6 millones en 2009, según un
informe emitido por la Oficina del Censo el jueves pasado. Esta es la mayor
cifra desde que la agencia comenzó a publicar semejantes cálculos hace 50 años.
La cifra en sí representa un aumento de 3.8 personas comparado con el 2008.
Por Patrick Martin - World Socialist Web Site
En
el 2009, uno de cada siete estadounidenses era pobre, según el gobierno define
la pobreza. La tasa oficial de la pobreza es 14.3%, la más alta desde 1994.
La tasa de la pobreza, que había sido 13.2% en el 2008, aumentó más 1%. El 2009
presenció 8.8 millones de familias viviendo en la pobreza, inclusive un niño de
cada cinco. Esto representa la misma tasa de pobreza infantil que existía 50
años atrás, cuando el Presidente Lyndon B. Johnson anunció su programa de "La
Guerra contra la pobreza".
El informe del censo le da una dimensión histórica a las fluctuaciones de la
tasa de la pobreza en Estados Unidos. El total de 43.6 en el 2009 es la cifra
más alta desde que la Oficina del Censo comenzó a reunir estadísticas acerca de
la pobreza en 1959, cuando el total de pobres fue 40 millones. Para 1965, la
cantidad de pobres había disminuido a 30 millones debido a que las condiciones
económicas habían mejorado después de recuperación que tomo lugar luego de la
Segunda Guerra Mundial. "La guerra contra la pobreza" que Lyndon Johnson lanzó
ese año alcanzó cierto éxito, pues la cantidad de pobres bajó 23 millones
justamente antes de la recesión de 1974-1975. Pero la cantidad de pobres aumentó
marcadamente durante la década de los 1980, llegando a 40 millones en 1993. Pero
para el 1999, esta cifra había disminuido a 31 millones. Desde ese entonces ha
aumentado a paso seguro, proceso que aceleró dramáticamente cuando comenzó la
recesión.
El aumento de la pobreza—que refleja el impacto de la recesión económica, los
numerosos despidos y las reducciones de los salarios—se concentró en los adultos
d y los niños. En realidad, la tasa de la pobreza declinó del 9.7 al 8.9% para
aquellos con 65 años o más de edad. La tasa de pobreza para niños aumentó de
19.4 al 20.7%, l tasa de pobreza para los adultos que pueden trabajar tuvo un
incremento del 11.9 al 12.7%.
La pobreza aumentó para todos los grupos raciales y étnicos, pero probó ser
mucho más alta para los afro-americanos e hispanos. Los primeros sufren una tasa
de pobreza en el 25.8%; los hispanos en el 25.3%. En cuanto a los blancos, la
misma está en el 9.4%, lo que representa un aumento del 8.6% en 2008.
Todo un sector del informe estaba consagrado a la cobertura del seguro médico.
La enorme pérdida de empleos durante los dos últimos años ha tenido un efecto
devastador para el seguro médico, el cual en Estados Unidos principalmente
depende del trabajo de uno.
La cantidad de personas sin seguro médico sobrepasó los 50 millones en el 2009,
cifra alcanzada por primera vez desde que las estadísticas comenzaron a
mantenerse en el 1987. La cifra representa un salto de los 46.3 millones en
2008.
Aproximadamente 16.7% de la población carece seguro médico; en el 2008 la
cantidad había sido el 15.4%. Pero esta cifra no refleja una realidad completa,
puesto que individuos tienen que estar sin seguro durante todo un año antes que
se les tome en cuentas para fines de estadísticas.
La cantidad de personas con seguro médico patrocinado por el gobierno aumentó de
87.4 a 93.2 millones debido a la matriculación en los programas de Medicaid,
Medicare y el Programa de Seguro Médico para Niños. Pero esta cifra la
contrarrestó la disminución de gente con seguro médico privado, las cuales
bajaron de 201 a 194.5 millones. Solo el 55.8% de la población tiene seguro
médico en base de los empleos.
El documento de la Oficina del Censo reporta otras cifras que muestran la crisis
social que se ahonda en Estados Unidos.
* El ingreso de los hogares se estancó en 2009, disminuyendo ligeramente a
$49,777 de $50,112 en el 2008.
* La mujeres que trabajan jornadas de tiempo completo ganan el 77% del salario
que los hombres con horas similares ganan.
* Para los hogares afro americanos, el ingreso promedio entre el 2008 y el 2009
declinó en un 4.4% y en un 1.6% para los hogares de familias hispanas y blancas.
* En cuanto a las diferentes regiones del país, el ingreso promedio en el
MidWest, que ha sufrido los golpes más duros debido al colapso industrial,
declinó en un 2.1%, y en el Oeste, centro del colapso de la vivienda, en un
1.9%. No hubo cambio ni en el Sur ni en el Nordeste.
* Comparado con período antes de la recesión en 1999, el ingreso promedio de los
hogares disminuyó en un 11.8% para los afro americanos, 7.9% para los hispanos,
5.7% para los asiáticos, y 4.2 para los blancos.
* La desigualdad de ingresos continúa intensificándose. En 2009, el 20% más rico
recibió el 50.3% de todos los ingresos y el 5% recibió el 21.7%.
* Aún antes de comenzar la recesión, la pobreza ya era una experiencia muy
familiar para un tercio de todos los estadounidenses. Del 2004 al 2007,
aproximadamente 31.6 de la población vivía en la pobreza por los menos durante
dos meses o más.
La recesión de ahora ya ha empujado la tasa de pobreza por un porcentaje de 1.9
puntos y la cantidad total de los que viven en la pobreza ha subido por 6.3
millones, incluyendo a 2.1 millones de niños. Esta cifra es mayor que la de
todas las otras recesiones desde la Segunda Guerra Mundial, con la excepción de
las recesiones 1980-1981 y 1981-1982 en conjunto, cuando la cantidad de los que
viven en la pobreza subió por 10 millones.
De igual significado es la gran cantidad de estadounidenses que viven apenas por
encima de la línea de la pobreza y quienes subsisten de ingresos completamente
inadecuados para una vida aceptable. La prolongación de los beneficios de
desempleo, por ejemplo, mantuvo a 3 millones de familias por encima de la línea
de pobreza el año pasado. Ya estos beneficios fueron prolongados tres veces este
año, y los más probable es que terminen en absoluto después de las elecciones de
noviembre, lo que significa que millones de trabajadores serán arro0jados a la
indigencia.
Refiriéndose a estas cifras acerca de la pobreza, Isabel Sawhill, de la
Institución Brookings (grupo intelectual liberal), notó que "Esto añade 6.3
millones de gente nueva a las filas de los pobres desde el 2007, antes de
comenzar la recesión. El problema se pondrá mucho peor mucho antes de que la
situación mejore".
Sawhill añadió que sus investigaciones sugieren que para mediados de esta
década, la recesión añadirá 10 millones de gente a las listas de desempleados,
inclusive 6 millones de niños.
Hay suficiente razón para creer que el verdadero nivel de pobreza es mucho peor
que el que la Oficina de censo ha reportado. La línea que marca el comienzo de
la pobreza es tan baja como para ser ridícula: $22,050 para una familia de
cuatro o $10,830 para un solo adulto. No ha sido ajustada para tomar en cuenta
la región geográfica, y por lo tanto enormemente menosprecia el nivel de pobreza
en zonas de coste elevado, tal como la Ciudad de Nueva York, Boston, Washington,
D.C., y California.
La encuesta del Censo excluye sectores muy significantes de la población: más de
dos millones de prisioneros; ancianos en residencias y con prolongada estadía en
los hospitales; y estudiantes que viven en los dormitorios de las universidades.
A la mayoría de estos grupos se les podría clasificar de pobre si no vivieran en
instituciones.
La línea que marca la pobreza también es extremadamente anticuada, puesto que se
basa en una fórmula de hace 50 años que se deriva de una época cuando los
alimentos constituían el mayor gasto de los presupuestos familiares, las mujeres
no trabajaban fuera de sus hogares, la mayoría de la juventud no asistía a
universidades, y la típica familia tenía solo un carro. Por lo tanto no toma en
cuenta el impacto de los precios en alza de la atención médica, la educación, la
jardinería de niños, la transportación y otras necesidades.
Además, como el mismo informe del Censo notara, ha habido un gran aumento en la
cantidad de individuos y familias que comparten la vivienda debido
principalmente debido a dificultades económicas. La combinación de varias
familias o individuos que no son parientes en una sola vivienda tiene el efecto
de reducir la tasa de pobreza oficial, la cual se calcula de acuerdo a cada
unidad familiar.
Como le expresó David Johnson, jefe de la División de Estadísticas Acerca de la
Vivienda y los Hogares, que forma parte de la Oficina del Censo, al Wall Street
Journal: "Si se determina la pobreza de acuerdo a los recursos de todos los
miembros de cada hogar que son parientes, ésta llegaría al 17%".
La cantidad de hogares con familias múltiples aumentó en un 11.6% del 2008 al
2010, y la proporción de adultos entre las edades de los 25 y 34 años que viven
con sus padres aumentó del 12.7% en 2008 al 13.4% en el 2010. La tasa de pobreza
para estos jóvenes adultos era 8.5% cuando se les consideraba como parte del
hogar de sus padres, pero ésta subiría al 43% si fueran independientes.
Estas estadísticas acerca de la pobreza muestran el fracaso del capitalismo
estadounidense y del gobierno de Obama. La Casa Blanca recibió las cifras con
gran indiferencia.
Obama lanzó una declaración de cinco párrafos en la que concedió que las
estadísticas del censo "muestran lo difícil que fue el 2009", pero se jactó de
que el plan de estímulo que se había adoptado el año anterior había prevenido
una situación peor".
Arguyó que "una recesión histórica no tiene que convertirse en aumentos
históricos de la inseguridad económica de la familia". Añadió que "debido a la
Ley de Recuperación y muchos otros programas ofrecieron reducciones fiscales y
ayuda a los ingresos de la mayoría de las familias trabajadoras—y especialmente
a los más necesitados—millones de estadounidenses se escaparon de la pobreza el
año pasado".
A medida que Obama se dirige a las elecciones del otoño, la única justificación
que el gobierno de Obama puede ofrecer es que "la situación pudo haber sido
peor". Pero es dudoso que los millones de trabajadores que han perdido sus
empleos, sus seguros médicos y sus casas durante los últimos dos años pueden
conformarse con esas palabras.
La declaración de Obama combina el menosprecio de la crisis con una declaración
que termina de la siguiente manera: "A pesar de todas nuestras dificultades,
sigo inspirado por la dedicación y optimismo de los trabajadores de Estados
Unidos. Tengo la confianza de que saldremos de esta tormenta con una economía
revitalizada".
Esta retorica fanfarrona puede traducirse así: "Como representante máximo del
capitalismo yanqui, me asombra que todavía no ha habido rebeliones de masas por
parte de los trabajadores de Estados Unidos tanto contra mi gobierno como contra
la aristocracia bancaria que sirvo. Espero poder engañar al pueblo trabajador
con mi retórica acerca la "esperanza" y el "cambio" por lo menos durante unos
pocos años más".
Al menospreciar arrogantemente el sufrimiento de decenas de millones de
estadounidenses que han quedado empobrecidos con una breve declaración por
escrito, Obama consagró su día laboral reuniéndose con dos grupos de ejecutivos
empresariales: el Consejo de Exportaciones que él mismo dirige y que trata de
fomentar la competitividad de las industrias estadounidenses rebajándoles los
costos, inclusive los costos salariales; y dirigentes de las 100 empresas
mayores del país, quienes se juntaron para asegurar que el programa educativo de
su gobierno está en línea con los requisitos empresariales del país.