Al aproximarse rápidamente las
elecciones de noviembre, la mayoría de los estadounidenses pensarán una cosa:
“¿A quién le importa?”.
Por Shanus Cooke - Global Research
Esta
apatía no se debe a la ignorancia, como dicen algunos. Más bien, la falta de
interés de los trabajadores por el sistema de dos partidos implica inteligencia:
millones de personas entienden que demócratas y republicanos no representarán
sus intereses en el Congreso.
Esto provoca la pregunta: ¿A quién beneficia el sistema bipartidista? La
respuesta la dio recientemente el medio dominante The New York Times, que
ofreció a la nación una mirada de conocedor sobre cómo las corporaciones
cabildean (compran) a los miembros del Congreso. El artículo explica cómo
corporaciones gigantes –de Walmart a fabricantes de armas– planean el cambio de
las prácticas de contratación de lobistas, pasando de ex congresistas demócratas
a republicanos, en preparación para el aumento de los escaños de los
republicanos en las próximas elecciones en noviembre:
“Los lobistas, consultores políticos y reclutadores todos que el precio actual
para los republicanos –particularmente los miembros actuales y antiguos del
personal de la Cámara– ha aumentado significativamente durante las últimas
semanas, con salarios mínimos de 300.000 dólares que pueden llegar a 1 millón
para posiciones en el sector privado [lobistas corporativos] (9 de septiembre de
2010)."
Los congresistas que se han jubilado recientemente son lobistas perfectos:
todavía tienen buenos amigos en el Congreso y muchos de esos amigos les deben
favores políticos; tienen conexiones con presidentes y reyes extranjeros;
también tienen estatus de celebridad, lo que ofrece buenas relaciones públicas a
las corporaciones.
A menudo, esos congresistas han hecho favores a la corporación que ahora los
contrata, lo que quiere decir que las corporaciones están recompensando a los
congresistas por los servicios prestados mientras ocupaban sus cargos,
ofreciéndoles puestos de lobistas de un millón de dólares (o un puesto en el
consejo de administración de la corporación), lo que requiere poco o ningún
esfuerzo por su parte.
El mismo artículo, el New York Times reveló que la paga para 13.000 lobistas
[¡!] que actualmente sobornan al Congreso asciende en conjunto a 3.500 millones
de dólares. También explicó cómo algunas firmas de cabildeo manejan a un número
semejante de demócratas y republicanos, a fin de estar preparados para cualquier
eventualidad en las elecciones.
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens