Las luces se apagan en todo
EE.UU., literalmente.
Por Paul Krugman - Clarín, Argentina
Colorado
Springs ocupó los titulares de los diarios con su desesperado intento por
ahorrar dinero apagando un tercio de las luces de sus calles, pero cosas
similares están pasando o están siendo pensadas en todo el país, desde
Filadelfia a Fresno. Mientras tanto, un país que antes deslumbraba al mundo,
ahora está en proceso de despavimentarse: en una serie de estados, los gobiernos
locales están rompiendo rutas que ya no pueden mantener. Y un país que antes
valoraba la educación –que se contaba entre los primeros que ofrecían enseñanza
básica a todos– ahora está haciendo recortes. Se despiden profesores; se anulan
programas; en Hawai, el año lectivo está siendo drásticamente acortado.
Y todas las señales apuntan a más recortes en el futuro.
Nos dicen que no tenemos alternativa, que las funciones estatales básicas
–servicios esenciales que se brindaron por generaciones— ya no se pueden pagar.
Y es cierto que los gobiernos locales y estatales, castigados por la recesión,
no tienen efectivo. Pero no les faltaría tanto efectivo si sus políticos
estuvieran dispuestos a considerar por lo menos algunos aumentos impositivos.
Y al gobierno nacional, que puede vender bonos a largo plazo protegidos de la
inflación a una tasa de interés de sólo 1,04%, no le falta efectivo en absoluto.
Podría y debería ofrecer ayuda a los gobiernos locales, para proteger el futuro
de nuestra infraestructura y a nuestros hijos. Pero Washington está dando sólo
un goteo de ayuda, e incluso a regañadientes. Debemos dar prioridad a reducir el
déficit, dicen los republicanos y los demócratas “centristas”.
Y acto seguido declaran que debemos conservar los recortes fiscales a los muy
ricos, a un costo presupuestario de US$ 700.000 millones en la próxima década.
Efectivamente, una gran parte de nuestra clase política está mostrando sus
prioridades: ante la alternativa de pedir al 2% más rico de los estadounidenses
que vuelvan a pagar las tasas fiscales que pagaron durante el boom de la era
Clinton, o permitir que los cimientos del país se desmoronen eligen esto último.
Es una elección desastrosa tanto a corto como a largo plazo. A corto plazo,
estos recortes estatales y locales son un obstáculo importante para la economía,
que perpetúa destructivamente el desempleo alto.
Es crucial tener en mente al gobierno estatal y local cuando se oye despotricar
a la gente en contra del gasto público descontrolado del presidente Obama. Sí,
el gobierno federal está gastando más, aunque no tanto como podría creerse. Pero
los gobiernos estatales y locales están haciendo recortes. ¿Y el futuro de la
economía? Todo lo que sabemos sobre crecimiento económico dice que una población
bien educada y una infraestructura de alto nivel son cruciales. Los países
emergentes están realizando enormes esfuerzos para mejorar sus rutas, sus
puertos y sus escuelas. Pero en EE.UU. estamos yendo para atrás.