El presidente de EEUU, Barack Obama, señaló el martes que el desastre
causado por el vertido del golfo de México es la más evidente prueba de que su
país necesita acabar cuanto antes con la "adicción" a los combustibles fósiles y
de que las fuentes de energías renovables son el "futuro". Obama destacó que su
país consume el 20 por ciento del petróleo mundial y envía al extranjero cerca
de 1.000 millones de dólares cada día para comprar este combustible.
IAR
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Agencias
"La
tragedia que se desarrolla en nuestra costa es el recordatorio más doloroso y
potente hasta ahora de que ha llegado el momento de abrazar un futuro de
energías limpias", señaló.
"Durante décadas hemos sabido que los días del petróleo barato y accesible
estaban contados. Hemos hablado de la necesidad de que EEUU acabe con una
dependencia a los combustibles fósiles que ha durado un siglo, y también
durante décadas hemos fracasado en actuar con el sentido común y la urgencia que
éste desafío requiere", subrayó el presidente norteamericano.
"La consecuencia de nuestra inacción está ahora a la vista de todos. Países como
China están invirtiendo en crear empleos e industrias dedicadas a las energías
limpias que deberían estar aquí, en EEUU", añadió Obama, quien destacó que su
país consume el 20 por ciento del petróleo mundial y envía al extranjero
cerca de 1.000 millones de dólares cada día para comprar este combustible.
"Y ahora vemos cómo toda una manera de vida en el golfo de México se ve en
peligro por una amenazante nube de crudo negro. No podemos dejar este legado
a nuestros hijos. Obama recordó las medidas adoptadas por su Gobierno para
impulsar las renovables en Estados Unidos y dijo que ya están teniendo reflejo
ya en el día a día de los ciudadanos.
Además, Obama también afirmó que en las próximas semanas se podrá recuperar
"el 90 por ciento" del crudo que mana del pozo de BP averiado en el golfo de
México.
El presidente de EEUU hizo este anuncio en un discurso a la nación, el primero
de su mandato, desde el Despacho Oval, con el que busca informar a los
ciudadanos sobre la situación del derrame, cómo se va a compensar a los
perjudicados económicamente por el desastre y reclamar una nueva ley de energía
que incentive la inversión en fuentes alternativas.
En su discurso, el presidente estadounidense comparó el desastre, el peor para
el medio ambiente en la historia del país, a "una epidemia", que no causa
daños en cuestión de sólo minutos o días, sino que "la estaremos combatiendo
durante meses y años".
El presidente estadounidense aseguró que su Gobierno combatirá las consecuencias
del desastre "durante todo el tiempo que haga falta" y la compañía
responsable, BP, tendrá que resarcir todos los daños que ha causado.
Obama expuso lo que describió como el plan para hacer frente al problema: "la
limpieza, lo que hacemos por ayudar a nuestros vecinos del Golfo y lo que vamos
a hacer para asegurarnos de que una catástrofe como esta no se repite". Así,
explicó que desde el comienzo de la crisis, el Gobierno federal ha desplegado
"el mayor esfuerzo de limpieza medioambiental de nuestra historia" y cuenta
con 30.000 personas en cuatro estados para combatir la marea negra, además de
17.000 miembros de la Guardia nacional.
No obstante, matizó que "una movilización de este tipo y magnitud no va a ser
nunca perfecta, y siempre surgirán nuevos problemas", y por efectiva que
sea la respuesta "aún habrá más crudo y más daños antes de que este asedio haya
terminado".
Recordó que mañana, miércoles, se reunirá con el presidente de BP, al que dará
instrucciones para que cree un fondo que compense a los trabajadores y
empresarios que se han visto perjudicados económicamente por el derrame. Ese
fondo, subrayó, "no estará controlado por BP", sino que estará
administrado de manera independiente.
Obama anunció también un plan a largo plazo para la recuperación del golfo de
México, un área que, explicó, aún no había logrado recuperarse del paso del
huracán Katrina. El plan estará diseñado por los estados, comunidades locales y
residentes del Golfo y a su cargo estará el secretario de la Marina, Ray Mabus,
ex gobernador de Misisipi, uno de los estados más afectados por el vertido.
Pero, además, indicó el presidente estadounidense, el país debe plantearse
cómo evitar que se repira un incidente como este. Para ello ha creado,
expuso, una comisión nacional que investigue las causas del desastre y ofrezca
recomendaciones sobre medidas a tomar. Mientras tanto, ha ordenado una moratoria
en la concesión de permisos para nuevas perforaciones en aguas profundas.
Obama aprovechó también para renovar su llamamiento en favor de una nueva ley de
energía que fomente la inversión en nuevas tecnologías y fuentes alternativas.
Hasta ahora, recordó, la adopción de estas fuentes alternativas de energía se ha
ido posponiendo y "las consecuencias de nuestra actividad están a la vista de
todos... cuando miramos al golfo, vemos todo un estilo de vida amenazado por una
nube amenazadora de alquitrán negro".
El discurso de Obama coincide con la revisión de la cuantía de crudo que aún
se vierte al mar.
Así el
equipo de científicos del Gobierno de EEUU encargado de evaluar las
consecuencias del vertido del golfo de México ha vuelto a elevar
considerablemente sus estimaciones por segunda vez en menos de una semana y ha
situado en hasta 60.000 barriles diarios la cantidad de crudo que podría
haberse derramado al mar como consecuencia de la explosión de la plataforma
'Deepwater Horizon', en contraposición con los 35.000 que se calculaban
hasta el momento.