Ucrania anunció que se librará
de su uranio altamente enriquecido de aquí a 2012, en el primer día de una
cumbre sobre seguridad nuclear, dando así un primer espaldarazo al presidente
Barack Obama que pidió acciones "concretas" contra la amenaza del terrorismo
nuclear.
IAR
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/
AFP
Los
dirigentes de unos 50 países y organizaciones internacionales se dieron cita en
un centro de convenciones del centro de Washington, una ciudad sometida a
extremas medidas de seguridad para esta cumbre excepcional por su amplitud.
Obama señaló poco antes a periodistas en la Casa Blanca que esperaba "acciones
específicas, concretas" como resultado del encuentro.
El objetivo de la cumbre, impulsada con gran decisión por el presidente de
Estados Unidos, es conseguir un compromiso de los países con capacidad nuclear
para asegurar el manejo y almacenaje de su material radiaoactivo bajo estrictas
condiciones.
Washington quiere también aprovechar esta cita histórica preparar el terreno
para una nueva oleada de sanciones contra Irán, acusado de querer utilizar su
programa nuclear con fines armamentísticos.
Obama recibió cada uno de los líderes que llegaban para una cena de trabajo a
puertas cerradas este lunes, que dio inicio a la cumbre.
Las diversas consultas bilaterales desarrolladas con otros líderes han sido
"impresionantes", aseguró.
"Al Qaida intenta desde hace más de 15 años obtener un arma nuclear y su interés
sigue siendo fuerte actualmente", afirmó el consejero de Obama para
antiterrorismo, John Brennan.
Las reservas mundiales de uranio enriquecido y de plutonio, los dos ingredientes
posibles de una bomba A, son respectivamente 1.600 toneladas y 500 toneladas.
Ucrania dio el primer paso al anunciar que quería "sacarse de encima todas sus
reservas de uranio altamente enriquecido antes de la próxima cumbre sobre
seguridad nuclear, en 2012", dijo el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs.
Otros anuncios similares se produjeron luego: Canadá anunció que también
enviaría a Estados Unidos el uranio altamente enriquecido, y el presidente
chileno, Sebastián Piñera, confirmó que su país ya lo había hecho con sus
últimas reservas.
Estados Unidos y Rusia también firmaron un nuevo protocolo para la eliminación
del plutonio apto para fabricación de armas de sus programas militares.
Obama también propone que se cree un banco internacional de combustible nuclear
para el reciclaje de los materiales más peligrosos, como el uranio enriquecido.
Pero un tema paralelo que suscita tanto interés como la inestabilidad nuclear es
Irán, sospechoso de querer dotarse de armas nucleares bajo el amparo de un
programa civil.
Por primera vez, China se mostró de acuerdo en negociar una resolución del
Consejo de Seguridad de la ONU que contenga sanciones contra Irán, aseguró la
Casa Blanca, tras una bilateral de Obama con el líder chino, Hu Jintao.
Hu señaló sin embargo que había que mantener el diálogo con Irán, según fuentes
chinas.
Aún queda tiempo para negociar con Irán, aseguró el canciller brasileño, Celso
Amorim, tras una reunión de Lula con el presidente turco, Recep Tayyip
Erdogan.La cumbre se desarrolla después de la firma del nuevo acuerdo START de
reducción de armas estratégicas entre Estados Unidos y Rusia, y de la
presentación de una nueva doctrina nuclear de Washington que restringe el uso de
las armas nucleares.
En mayo, por otra parte, los países firmantes del Tratado de No Proliferación
Nuclear deben reanudar conversaciones para revitalizar el pacto, amenazado por
el desafío de Irán o Corea del Norte.
El presidente Nicolas Sarkozy admitió que era clave mantener el material fisible
fuera del alcance de grupos extremistas, pero dijo que Francia no abandonará las
armas nucleares ya que de hacerlo, pondría "en peligro" la seguridad de su país.
"No puedo poner en peligro la seguridad de mi país", dijo Sarkozy a la cadena de
televisión CBS News.
Del lado latinoamericano son cuatro los líderes que acuden a la cumbre: la
argentina Cristina Kirchner, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el chileno
Sebastián Piñera y el mexicano Felipe Calderón.
Obama recibirá a Kirchner este martes en un aparte de la cumbre.
Jordi Zamora / AFP