El presidente de Estados
Unidos, Barack Obama, hará pública una nueva estrategia de defensa con la que se
limitarán significativamente los casos en los que su país recurrirá al uso de
armas nucleares.
IAR
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BBC
En
un documento que verá la luz este martes, se espera que la Casa Blanca descarte
el uso de este tipo de armas por ataques con arsenal convencional, químico o
biológico.
Además, EE.UU. podría comprometerse a evitar utilizar dichas armas con países
sin poder nuclear que cumplan con el Tratado de No Proliferación (Irán y Corea
del Norte no estarían en la lista estadounidense).
Antes de la publicación de este informe, Obama le dijo al diario The New York
Times que está convencido de que Irán está trabajando para "conseguir armas
nucleares", por lo que urgió a Naciones Unidas a imponer sanciones contra la
nación persa, cuyo gobierno insiste en que su programa nuclear es pacífico.
"Armas obsoletas"
Según el corresponsal de la BBC en Washington, Steven Kingstone, la
administración Obama se comprometió hace un año a construir un mundo sin armas
nucleares, y ahora podría anunciar una reducción de su arsenal y renunciar a
desarrollar nuevas armas de ese tipo.
Según el The New York Times, la nueva política de Obama "forma parte de un
esfuerzo más amplio para hacer obsoletas las armas nucleares en el mundo y para
crear incentivos para que los países abandonen cualquier ambición nuclear".
Sin embargo, expresó Kingston, para muchos estos cambios no serán suficientes.
"Se cree que Obama ha rechazado decir públicamente que su país nunca sería el
primero en usar armas nucleares", señaló el corresponsal.
Nuevo START
Según Obama, Irán no está en la lista de países que respetan tratados contra la
proliferación nuclear.
El plan estratégico de defensa de la administración estadounidense se dará a
conocer tan sólo dos días antes de la firma en Praga (República Checa) de un
acuerdo con el que EE.UU. y Rusia se comprometerán a reducir sus arsenales
nucleares.
Este pacto contempla que ambos países recorten significativamente el número de
cabezas nucleares a su disposición, y sustituirá al Tratado Estratégico de
Reducción de Armas de 1991 (START, por sus siglas en inglés), que expiró el
pasado mes de diciembre.
El nuevo tratado obliga a las dos partes a mantener su arsenal en cifras
inferiores a las 1.550 cabezas, un 30% menos de lo permitido en la actualidad.
Su duración será de diez años, prorrogables a otros cinco, si ambos países así
lo convienen.
Se prevé que la reducción de los arsenales estratégicos empiece a verificarse a
los 7 años de la entrada en vigencia del acuerdo, aunque cada país podrá adoptar
el sistema que considere conveniente para tal fin.
Por otro lado, la próxima semana Obama será anfitrión en Washington de una
cumbre contra la proliferación nuclear, a la que se espera asistirán decenas de
líderes mundiales.