En
resumen, el pasado 16 de febrero, la Administración de Estados Unidos confirmó
estimaciones elaboradas por entidades privadas de que China, había cedido a
Japón el primer lugar como principal depositario de bonos del Tesoro de EEUU en
2009.
Más exactamente, la información difundida por la prensa mundial constató que
para el mes de diciembre de 2009, el gobierno estadounidense debía a China
755.400 millones de dólares y a Japón 768.800 millones.
Aquí vale pena destacar dos cosas. La primera es que de repente y de forma
simbólica, Japón pasó a ser para EEUU un país más importante que China.
Y la segunda, algo que en ningún momento puede considerase baladí. Los informes
explicaron que el el enroque entre Japón y China se debió a que a partir del
pasado mes de noviembre, Pekín comenzó a vender bonos estadounidenses por un
monto de 34.200 millones de dólares, mientras que Japón gastó apenas 11.500
millones de dólares para comprar bonos del mismo emisor.
Y esto ya es una situación que debe estudiarse con cuidado, porque quedó en
evidencia una venta masiva de obligaciones del tesoro de EEUU en sumas
considerablemente altas.
¿Será que el mundo ya no quiere darle a EEUU dinero a cambio de sus bonos del
Tesoro?
Hay un dato, la deuda total de EEUU supera los 12 billones de dólares que
equivalen a cerca del 90% de su PIB anual.
Por lo visto, en EEUU predomina la opinión de que orden mundial funciona de la
siguiente forma: todo el mundo debe dar a los estadounidenses dinero a crédito
que por lo visto nunca podrán pagar, y a cambio de esto, esa potencia promete
reforzar la seguridad global, cambiar las dictaduras por democracias y en
general, hacer todo lo posible para que el mundo sea mejor.
Y su así son las cosas, ¿qué puede ocurrir con el orden mundial si China
comienza a desembarazarse de las letras de cambio firmadas por el gobierno
estadounidense? ¿Acaso la segunda potencia mundial decidió dejar caer a la
primera potencia de su pedestal que ya tambalea?
¿Y además de esto, surge Japón cuya economía en volumen supera la China pero que
tiene una influencia política en el mundo muy modesta. ¿Quiere decir esto que
los nipones serán los primeros acreedores de EEUU? ¿Y ahora, cómo y qué
problemas mundiales se podrán consultar con ellos?
Pero en los primeros días de marzo, la consternación que desataron estos
interrogantes se esfumaron cuando se puso que las estadísticas publicadas no
tuvieron en cuenta las operaciones financieras de China en Londres.
Resultó que Pekín en realidad si vendió bonos estadounidenses por un monto de
34.000 millones de doblares pero también compró los mismos bonos por una suma 25
% superior.
En conclusión, el diciembre pasado, EEUU aumentó su deuda con China en 139.400
millones de dólares, de tal manera de que Pekín sigue siendo el primer acreedor
de EEUU con 894.800 millones de dólares, y Japón es el segundo con 768.800
millones de dólares.
Al final, a EEUU volvió la calma porque allí están acostumbrados cuando su
gobierno le debe mucho dinero a China.
Y la comunidad internacional hubiera podido olvidar esta historia a no ser por
algunas circunstancias colaterales. Lo que pasa es que muchos funcionarios y
analistas chinos no sabían que otras estructuras del gobierno en Pekín no
pierden de vista la situación financiera en EEUU.
Por ejemplo, el portavoz de la cancillería china, Qin Gang, reveló que Pekín
gestiona sus enormes reservas de divisas de la manera que estima conveniente,
para que estas reservas no se deprecien, y también subrayó que Washington
debería tomar medidas para reforzar la confianza de los inversores hacia el
dólar.
Y a propósito del dólar, expertos del periódico central del Partido Comunista de
China, Renmin Ribao, revelaron algunos planteamientos curiosos y evidentes.
Según su opinión, el aumento continuado de la deuda pública y el déficit
presupuestario se puede remediar únicamente con una emisión permanente de
dólares (que realmente, no tienen ningún respaldo, observación nuestra).
Esto devalúa la deuda externa estadounidense denominada en dólares. Y por esa
razón, señala el rotativo, el gobierno chino implementó una política de "lenta
reducción o ampliación" de sus reservas en bonos del Tesoro de EEUU.
Es decir, Pekín está enseñando a Washington como administrar su gestión
económica y al mismo tiempo le advierte.
Al respecto, es necesario recordar que el desacuerdo clave entre EEUU y China es
el tipo de cambio del yuan, la moneda china, a juicio de los estadounidenses,
"artificialmente" despreciada por lo que los productos norteamericanos carecen
de competitividad en todos los mercados, incluído el de EEUU.
Contra este argumento, Pekín responde que el dólar cayó a un nivel tan bajo
durante la presidencia de Barack Obama, que es equivalente al aumento del tipo
de cambio de yuan en un 20%, además de la emisión de dólares para cubrir la
deuda externa y el déficit presupuestario.
Pero Pekín no es todopoderoso. Posiblemente, empezó a vender los bonos
estadounidenses, pero luego los volvió a comprar para detener una caída de su
cotización.
Vale la pena fijar la atención al rotativo chino cuando mencionó la política de
"lenta reducción o ampliación".
Una venta masiva de los bonos devaluarían al dólar y Pekín saldría perdiendo en
cualquiera las variantes.