A mis dilectos alumnos de la UNAM les había externado el aparatoso síndrome
Prius, mediante el cual Toyota, la primera automotriz global que había
desbancado a las quebradas automotrices de EU de los primeros sitiales, sufre
despiadadamente una campaña de lapidación exorcista (apan-bashing) por
los multimedia de EU, verdaderos doberman bien entrenados y condicionados, lo
que obliga a plantear la hipótesis geopolítica de represalias del Pentágono por
la solicitud del retiro de su base en Japón.
Por Alfredo Jalife-Rahme - La Jornada, México
A partir del "factor Massachusetts", donde Obama recibió una
severa paliza por el neopopulismo de extrema derecha racista del Partido del Té
(Bajo la Lupa, 24/1/10), el mandatario estadounidense –quien políticamente padece
un ostensible "síndrome de personalidad múltiple"– ha sufrido una asombrosa
transmogrificación (cambio a una forma extraña) que se ha cargado al belicismo
neoconservador straussiano y bushiano, quizá, con el fin de prevenir una derrota
del Partido Demócrata en las elecciones de noviembre próximo.
En medio de la mayor ofensiva militar de Estados Unidos (EU) en Afganistán,
sumada a la intervención en Yemen, Obama decidió jugarse su presidencia al
elevar la puja bélica en varios frentes candentes del mundo que lo han llevado a
confrontaciones inocultables con la eurozona, China, Rusia y Japón –para citar
potencias del más alto nivel geoestratégico–, ya no se diga con una mediana
potencia como Irán.
Subrayamos la eurozona y no la Unión Europea para delimitar el doble juego de
la legendaria perfidia de Gran Bretaña, que pertenece a la última y no a la
primera, donde se ha dedicado con su fauna de especuladores profesionales a
balcanizar y vulcanizar al euro.
Habría que matizar, porque en el frente doméstico hay que reconocer que Obama,
hasta ahora totalmente secuestrado por Wall Street, se ha arriesgado en adoptar
las tesis sensatas de Paul Volcker –anterior gobernador de la Reserva Federal,
previo al locuaz y fracasado Alan Greenspan (creador diabólico de la burbuja
especulativa global con los demenciales "derivados financieros")–, para
regular a los depredadores, desalmados y antihumanos banqueros anglosajones,
entre quienes destacan el sionismo financiero global: Bernie Madoff (ver El
Correo Ilustrado, La Jornada, "Respuesta a Adolfo Gilly",
30/12/08), los Rockefeller, los esclavistas banqueros Rothschild y su
especulador favorito George Soros, para citar a los más conspicuos, dejando de
lado a sus microperadores regionales, como los hermanos Martín y Alejandro
Mariano Werner Wainfeld del "México neoliberal" (ver La Lupa Política,
Voces del Periodista, núm. 207).
Más allá de sus triunfos caribeños (Haití) y centroamericanos (Honduras y
Costa Rica), además de algunos países de Sudamérica, como Colombia y Chile (que,
con o sin sus "socialistas neoliberales", nunca cesó de pertenecer a la
esfera de influencia de EU), a Obama se le derrite el mundo entre las manos, en
particular, con sus previos aliados, considerados "países pivote", de
acuerdo con el esquema geoestratégico de Zbigniew Brzezinski (ex asesor de
seguridad nacional de Carter e íntimo de Obama): desde Ucrania, que regresa al
redil ruso (ver “Radar Geopolítico; Contralínea, 7/2/10) y donde sufrió
una vapuleada la agriada y agrietada "revolución naranja", financiada por
George Soros y su Instituto de la Sociedad Abierta (OSI, por sus siglas en
inglés), pasando por Japón, donde prevalece la socialdemocracia del premier
Yukio Hatoyama, quien se ha acercado a China y ha solicitado el retiro militar
de EU en Okinawa, hasta Turquía, el único miembro islámico de la OTAN que se ha
distanciado de Israel y se ha acercado a Rusia, Irán y Siria.
El reacomodo del mapa geopolítico multipolar en Eurasia es dramático y a
expensas de la fenecida unipolaridad estadounidense.
El investigador Wayne Madsen (12/2/10) expone que "Obama libra una guerra
económica en varios frentes, incluido Japón".
Bajo la Lupa había adelantado la hipótesis de las guerras geoeconómicas y
geofinancieras de Obama contra China (30/12/09; 6, 17 y 27/1/10, y 3/2/10) y la
eurozona (7/2/10).
Tenemos que admitir que hemos sido desbordados por el vértigo del feroz
contrataque de Obama cuando muchos temas trascendentales se nos quedan en el
tintero, como el delicado asunto de Toyota en EU.
A mis dilectos alumnos de la UNAM les había externado el aparatoso síndrome
Prius, mediante el cual Toyota, la primera automotriz global que había
desbancado a las quebradas automotrices de EU de los primeros sitiales, sufre
despiadadamente una campaña de lapidación exorcista (Japan-bashing) por
los multimedia de EU, verdaderos doberman bien entrenados y condicionados, lo
que obliga a plantear la hipótesis geopolítica de represalias del Pentágono por
la solicitud del retiro de su base en Japón.
Además del implacable ataque financiero contra Venezuela (Wayne Madsen,
18/1/10) –lo que explica, quizá, el reciente otorgamiento de bloques petroleros
de Caracas a la trasnacional estadounidense Chevron–, "Obama emprende una
guerra económica, acoplada de sabotaje industrial, contra Japón, mediante una
operación planeada contra Toyota" como "un tiro de advertencia (sic) a
Japón sobre la insistencia de su gobierno reformista del retiro militar de
Okinawa".
Según Wayne Madsen, “Obama y su jefe de oficina Rahm Emanuel (nota: cuyo
padre Benjamin es un furibundo "pediatra" sionista, Time,
13/11/08) decidieron apretar las tuercas a Japón”, mientras el secretario del
Transporte, Ray LaHood, estadounidense-libanés de rito católico-maronita, exigió
el retiro de todos los carros Toyota en EU hasta que sean arreglados los
desperfectos de acelerador y frenos.
No dudo que mi paisano y correligionario esté preocupado por la seguridad
vehicular de los ciudadanos que sufrieron 37 mil accidentes el año pasado (cuya
mayoría no es imputable a Toyota, obviamente), pero de ser así las cosas ningún
carro de las automotrices estadounidenses, de muy baja calidad frente a los
nipones y europeos, debería circular en primer término en EU y en ninguna parte
del mundo.
Lo que intenta mi paisano y correligionario LaHood, según Wayne Madsen, es "
quitarle una gran porción de la participación de mercado de Toyota para dárselo
a GM y Ford".
Nada de qué asombrarse cuando EU siempre ha practicado medidas
neoproteccionistas con medios nada comerciales cuando ha perdido competitividad
y liderazgo.
Wayne Madsen aduce que el atribulado secretario del Tesoro, Tim Geithner,
marioneta de Wall Street, "incrementa la viabilidad de GM, a expensas de
Toyota, mediante un maná bursátil inesperado cuando el gobierno federal venda su
parte de las acciones de GM al público".
Irónicamente los pedales de aceleración tan vilipendiados no son fabricados
por Toyota, sino por la empresa Elkhart/CTS, con sede en Indiana (EU), que
también los manufactura para Ford y GM, así como para los vehículos del
Pentágono. ¿Por qué tanta selectividad en la lapidación exorcista?
Jiangling Motors, de China, se ha quejado sin mucho éxito de los pésimos
pedales de Elkhart/CTS.
Wayne Madsen conjetura que las marcas niponas Isuzu (cuyo accionista
mayoritario es GM) y Mazda (propiedad de Ford) no serán inquietadas como Toyota.
¡Claro!
Concluye que Obama también "emprende una guerra contra los PIGS"
(acrónimo despectivo británico contra Portugal, Irlanda, Grecia y España), el "
bajo vientre" europeo, así como contra China y Rusia, "mediante la
instalación de misiles en Polonia y Rumania" (nota: aun en Bulgaria).
¿Hasta dónde llegará la transmogrificación de Obama?
¿Podrá superar las hazañas bélicas de Baby Bush,
a quien creíamos inalcanzable en su nihilismo global?.