(IAR
Noticias) 05-Octubre-2010
Las sanciones impuestas por el
Consejo de Seguridad de la ONU contra Irán reducen considerablemente las
posibilidades de Teherán para adquirir armamento moderno.
Por Iliá Kramnik - RIA Novosti
L a
adhesión completa de Rusia al régimen de sanciones mediante el decreto firmado
por el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, el pasado 22 de septiembre, y que
prohibe el suministro de misiles rusos a Irán, permite suponer que la
comunidad internacional logró imponer un bloqueo universal de armamento a la
república islámica.
¿Cuál podrá ser la eficacia de este bloqueo?
Las capacidades de la República Islámica
En lo que armamento se refiere, Irán, sin duda alguna, es uno de los estados
orientales más potentes. Ese potencial está determinado por factores como su
extenso territorio rico en recursos naturales, su continuo crecimiento
demográfico, la ausencia de pasado colonial, y una base científica y
tecnológica nacional muy desarrollada que le ha permitido adaptar tecnologías
militares e industriales europeas para suplir sus necesidades de defensa.
Además, Irán es uno de los estados musulmanes más fuertes. A partir de ciertos
criterios, a menudo su potencial bélico y político es considerado más alto que
el de Pakistán que posee armamento nuclear. El potencial militar de Irán es
superior al de los países del Golfo Pérsico y la Península Arábiga, ninguno de
los cuales puede compararse con Irán por su densidad de población y por el
desarrollo de su industria nacional.
La industria bélica de Irán está bien desarrollada. Y uno de los objetivos de
las autoridades del país es la independencia de los suministros extranjeros
del material bélico. Al mismo tiempo, Irán no abastecer a sí mismo toda la
producción militar necesaria. Sus capacidades son algo más altas que las de
Pakistán, por ejemplo, pero son insuficientes para una existencia autónoma.
La amenaza de conflictos militares con los países del Golfo Pérsico y EEUU
obliga a Irán mantener el alto nivel de sus fuerzas armadas, lo que es
imposible sin suministros desde afuera. Esos suministros Irán los ha
conseguido con China, uno de los principales socios de Teherán en materia de
cooperación técnico-militar. Esa cooperación tuvo un auge más que todo después
de la revolución islámica de 1979, cuando la cooperación con el Occidente y la
URSS fue imposible.
Tecnologías a cambio de petróleo
China importó a Irán material bélico y armamento para abastecer todas las
necesidades de la Fuerzas Armadas iraníes, y también tecnologías y licencias
para su producción. Por su parte, Corea del Norte facilitó a China mucha
información técnica sobre misiles tanto de fabricación propia como soviética.
La ayuda de China y de Corea permitió a Irán combatir de igual a igual contra
Iraq en la guerra entre 1980 y 1988. Iraq tenía ejército menos numeroso, pero
sus tropas estaban dotadas con armamento y equipo bélico más moderno.
En la década de los años 90 la colaboración militar entre Irán y China
continuó: la República Popular necesitaba un proveedor de petróleo
independiente, mientras que Irán estaba interesado en obtener tecnología
bélica más o menos moderna. Al recuperarse un poco después de la guerra, Irán
comenzó un programa a largo plazo para desarrollar sus Fuerzas Armadas y,
teniendo cuenta el alto nivel de su industria, el gobierno iraní en vez de
comprar armamento, empezó a adquirir tecnologías para su producción.
Además, se puso en marcha una cooperación de Irán con Rusia y otras
ex-repúblicas soviéticas, lo que le dio acceso a una serie de tecnologías
bélicas modernas. Sin embargo, China siguió siendo su socio principal, aunque
a finales de los 90 la cooperación directa en esta esfera entre los dos países
empezó a disminuir a medida de que China mejoraba sus relaciones con Estados
Unidos.
En aquel período Irán intentó arreglárselas por sus propias fuerzas,
desplegando la producción de sistemas nuevos que, como regla, eran réplicas de
modelos extranjeros. Pero no toda la nomenclatura de armamento se puede
reproducir de esa manera, esto más que todo se refiere a los sistemas de
defensa antiaérea y a los aviones de combate. Entonces Irán afianzó la
cooperación con China en la esfera del desarrollo de tecnologías, sustituyendo
poco a poco los suministros directos de armas.
Irán comenzó a adquirir equipos y tecnologías, capaces de elevar el potencial
científico e industrial del país. De esta manera, Teherán logró comprar a
China dispositivos de rayos X de alto rendimiento, necesarios para las pruebas
de propulsores de misiles, maquinaria de alta precisión para la fabricación de
los elemento para plataformas giroscópicas de aplicación en los proyectiles de
guiado controlado, sistemas móviles para el control de la información de
telemetría de cohetes, otros componentes y dispositivos.
A consecuencia de las restricciones impuestas a la importación directa de
armamento, la cooperación técnico-militar entre China e Irán desembocó en la
creación de empresas conjuntas especializadas en suministrar a Irán
dispositivos, equipos y documentación técnica de doble aplicación (civil y
militar). Este proceso está acompañado por programas de cooperación para la
capacitación de especialistas.
Para ello, las autoridades iraníes firmaron acuerdos con universidades chinas,
para la capacitación de personal iraní en diferentes campos para su
integración posterior en la plantilla de diferentes entidades de defensa en
Irán.
La cooperación entre China e Irán en este campo quedó limitada por las
capacidades técnicas de las empresas y entidades de China, en lo que se
refiere al suministro de tecnologías y materiales modernos. Sin embargo,
resultó suficiente para que Irán pudiera emprender la creación de nuevos
misiles, una cosa poco probable sin el apoyo de China.
Gracias a la cooperación técnica, en la última década, Irán logró organizar la
producción en serie de sistemas de misiles de defensa antiaérea de corto
alcance, copia del sistema chino HQ-7, y modernizar otros sistemas más
antiguos.
Según fuentes, Irán está a punto de crear su propio sistema de misiles
antiaéreo análogo al sistema ruso S-300 (de nuevo copiando la versión china
HQ-9/FT-2000).
Equipos para lanzamiento de misiles, muy parecidos a la HQ-9, ya fueron
exhibidos en desfiles militares en Teherán, aunque hay especialistas que
suponen la posibilidad de que se trate solo de maquetas.
El futuro
Sin duda alguna, la cooperación técnico-militar entre China e Irán continuará.
Los dos países necesitan uno al otro: Irán experimenta una falta de equipo
bélico moderno, China busca materia prima. Respecto a las posibilidades de
cooperación podemos destacar las siguientes direcciones:
Es poco probable que China realice suministros directos de material bélico a
Irán. A pesar de que la política exterior china tiene un carácter
independiente, este país no busca estropear las relaciones con EEUU y tampoco
con la Unión Europea. Sin embargo, en el caso de que estas relaciones
empeoren, la situación puede cambiar. Expertos indican que China de forma
clandestina ya ha suministrando a Irán algunos modelos de material bélico para
su reproducción.
Por lo visto, los ingenieros chinos participan en la fabricación de aviones de
combate Azarakh y Saegheh, diseñados por Irán a base de caza estadounidense
F-5, así como en la modernización de flota aérea de combate. Los especialistas
chinos fueron vistos en la base aérea de Mehrabad (Teherán), donde se realiza
el mantenimiento de aviones de fabricación estadounidense.
Los dos países colaborarán también en el campo de marina de guerra,
manteniendo Irán la fabricación de barcos y cohetes bajo la licencia china,
como mínimo. Vale la pena mencionar que los últimos años Irán va reforzando su
presencia en el Golfo Pérsico, desarrollando los nuevos tipos de material
bélico marino, incluidos misiles y torpedos guiados, así como artillería.
Teniendo en consideración la situación en el Golfo, Irán podrá cumplir con su
objetivo únicamente comprando o construyendo una cantidad suficiente de buques
bien armados. China puede participar también en la modernización de aviones
iraníes anti-submarino Р-3F Orion.
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