Se llama Divisar y Disparar.
Las operadoras están sentadas ante un monitor de televisión desde el que pueden
controlar la acción con un mando similar al de la PlayStation.
El objetivo: matar.
Manejado por: mujeres jóvenes que sirven en el ejército israelí.
Por Jonathan Cook - The National
Divisar
y Disparar, como lo llama el ejército israelí, puede parecer un vídeo juego,
pero las figuras que aparecen en la pantalla son personas de carne y hueso –
palestinos de Gaza – a los que se puede matar apretando el botón del mando.
Unas mujeres soldado, situadas muy lejos en una sala de operaciones, son
responsables de hacer blanco y de disparar armas por control remoto instaladas
en las torres vigía cada pocos metros a lo largo de la valla eléctrica que rodea
Gaza.
El sistema es uno de los últimos artefactos para “matar a distancia”
desarrollado por la empresa israelí de armamentos Rafael, la antigua división de
investigación del ejército israelí y ahora una empresa gubernamental
independiente de éste.
Según Giora Katz, vice-presidente de Rafael, el armamento de control remoto como
Divisar y Disparar es el rostro del futuro. Espera que en una década al menos
una tercera parte de las máquinas que utiliza el ejército israelí para controlar
tierra, mar y aire sean no tripuladas.
El ejército israelí admite que el descenso en los niveles de reclutamiento y una
población menos dispuesta a arriesgarse a morir en combate ha avivado la demanda
de estos artefactos.
Oren Berebbi, jefe de su filial de tecnología, declaró recientemente a un
periódico estadounidense: “Estamos tratando de conseguir vehículos no tripulados
en todas partes en el campo de batalla … Podemos llevar a cano cada vez más
misiones sin poner en peligro a un soldado”.
El rápido progreso de la tecnología ha suscitado la alarma de las Naciones
Unidas. Philip Alston, su Relator Especial sobre asesinatos extrajudiciales,
advirtió el mes pasado del peligro de que emergiera rápidamente una “mentalidad
PlayStation de matar”.
Sin embargo, según los analistas, es poco probable que Israel dé la espalda al
armamento que él ha sido puntero en desarrollar (utilizando los territorios
palestinos ocupados, y especialmente Gaza, como laboratorios de pruebas).
Los regímenes represivos de todo el mundo y las florecientes industrias de
seguridad interna de todo el planeta tienen una gran demanda de sistemas de
armas de control remoto.
“Estos sistemas se encuentran todavía en las primeras etapas de su desarrollo,
pero hay un enorme y creciente mercado para ellos”, afirmó Shlomo Brom, un
general retirado y analista de defensa del Instituto de Estudios de Seguridad
Nacional de la Universidad de Tel Aviv.
El sistema Divisar y Disparar – oficialmente conocido Tecnología Centinela – ha
llamado la atención sobre todo porque lo operan mujeres soldado de 19 y 20 años,
lo que lo convierte en el único sistema de armas del ejército israelí operado
exclusivamente por mujeres.
Se prefiere a las mujeres soldado para operar los artilugios para matar por
control remoto debido a la escasez del reclutamiento de soldados varones para
las unidades de combate de Israel. Las jóvenes pueden llevar a cabo estas
misiones sin romper el tabú social de poner en peligro sus vidas, afirmó Brom.
Se espera de las mujeres que identifiquen a cualquier persona sospechosa que se
acerque a la valla que rodea Gaza y, si reciben la autorización de su oficial,
la ejecuten utilizando sus mandos.
El ejército israelí, que planea introducir la tecnología en las demás líneas de
confrontación de Israel, se niega a declarar cuántos palestinos han sido
asesinados por armas de control remoto en Gaza. Sin embargo, según los medios de
comunicación israelíes se cree que son varias docenas.
El sistema se introdujo hace dos años para vigilancia, pero sólo recientemente
se ha autorizado a las operadoras a disparar. El ejército admitió haber
utilizado Tecnología Centinela en diciembre para matar al menos a dos palestinos
que estaban a unos cientos de metros dentro de la valla.
El diario Haaretz, al que se le autorizó el raro acceso a la sala de control de
Tecnología Centinela, citaba la semana pasada las palabras de una soldado, Bar
Keren, de 20 años: “Es muy atrayente ser quien hace esto. Pero no todo el mundo
quiere este trabajo. No se trata simplemente de tomar un mando como el de una
PlayStation de Sony y de matar, sino, en última instancia, es por defensa”.
Sensores auditivos en las torres indican que las mujeres oyen el disparo cuando
matan al objetivo. Según Haaretz, ninguna mujer había dejado de disparar contra
lo que el ejército llama un palestino “indiscriminado”.
El ejército israelí, que impone una tierra de nadie dentro de la valla que se
extiende 300 metros dentro del diminuto enclave, ha sido ampliamente criticado
por disparar contra ciudadanos que entran dentro de la zona cerrada.
Se ha informado que Rafael está desarrollado una versión de Tecnología Centinela
que disparará misiles dirigidos de largo alcance.
Otra pieza de armamento desarrollado recientemente por el ejército israelí es
Guardium, un coche-robot blindado que puede patrullar un territorio a 80 km/hora,
navegar por ciudades, hacer “emboscadas” y disparar contra objetivos. Ahora está
patrullando las fronteras israelíes con Gaza y Líbano.
Sus creadores israelíes, G-Nius, lo han llamado el primer “soldado robot” del
mundo.
Pero Israel es sobre todo conocido por su papel en el desarrollo de “vehículos
aéreos no tripulados” (o drones, como se les conoce). Con el objetivo original
de espiar y empleados por Israel por primera vez en el sur de Líbano a
principios de la década de 1980, hoy se usan cada vez más para cometer desde el
cielo asesinatos extrajudiciales a una altura de miles de pies.
Traducido del inglés para
Rebelión por Beatriz Morales Bastos