Israel
permitirá desde la semana próxima que ingresen a Gaza gaseosas, jugos, frutas
enlatadas, ensaladas, galletitas y papas fritas envasadas. Esto augura
consecuencias imprevistas.
Luego de cuatro años de bloqueo israelí contra ese empobrecido territorio
palestino, las potencias internacionales han llegado a la conclusión de que esos
elementos no constituyen una amenaza para la seguridad de Israel.
Actualmente el Estado judío se encuentra bajo una intensa presión internacional
para levantar el sitio a Gaza y permitir que elementos comunes de uso cotidiano
entren al territorio costero. Entre ellos figuran papel higiénico, pasta de
dientes, almácigos, libros escolares, uniformes, cigarrillos y material para la
reconstrucción.
La mayoría de estos productos, y otros más, fueron prohibidos tras el hermético
sitio impuesto por Israel y al que adhirió Egipto luego que Hamás (acrónimo
árabe del Movimiento de Resistencia Islámica) triunfó en las elecciones de enero
de 2006.
Israel sostiene que el bloqueo es necesario por motivos de "seguridad".
Las organizaciones de derechos humanos sostienen que el sitio es un castigo
colectivo a los 1,5 millones de palestinos de Gaza, principalmente civiles, y
que ese territorio costero se ha convertido en la mayor prisión a cielo abierto
del mundo. También argumentan que el bloqueo es ilegal según el derecho
internacional.
La decisión de Israel tiene lugar cuando este país está bajo los focos de los
medios de comunicación internacionales por haber atacado a una flotilla
humanitaria que el 31 de mayo intentaba llegar a Gaza, matando a nueve
activistas --ocho de ellos turcos-- e hiriendo a otros tantos.
"Hamás ha surgido victorioso de la última debacle. Según la inteligencia
israelí, no sólo es militarmente más poderoso que antes de que las Fuerzas de
Defensa de Israel atacaran a la franja durante la Operación Plomo Fundido, entre
fines de 2008 y principios de 2009, sino que también es mucho más fuerte en el
plano político", dijo a IPS Moshé Maoz, profesor de la Universidad Hebrea de
Jerusalén.
"No ha sucumbido a la presión israelí para que abandone el poder, ni ha
sacrificado la lucha armada, e Israel todavía no se ha garantizado la liberación
de un soldado israelí capturado en 2006 por combatientes de Hamás", agregó,
aludiendo a Guilad Shalit. Algunos analistas sostienen que su secuestro fue uno
de los principales motivos para imponer el bloqueo.
Luego del ataque a la flotilla llovieron las críticas internacionales sobre
Israel. Cada vez más, el Estado judío es retratado como un paria bravucón que
opera por encima del derecho internacional.
La decisión israelí de aliviar el bloqueo es en buena medida el resultado de
creer que escapará a una investigación internacional creíble sobre el
derramamiento de sangre que tuvo lugar el 31 de mayo en la "Flotilla por la
libertad", organizada por el Free Gaza Movement.
En cambio, el gobierno y las fuerzas armadas de Israel se investigarán a sí
mismas, posiblemente con varios observadores internacionales selectos, en una
medida que ya fue criticada por expertos legales, entre ellos israelíes, como un
intento por encubrir el asunto.
No obstante, los hechos se han vuelto drásticamente a favor de Hamás. En Egipto,
el muy impopular régimen de Hosni Mubarak decidió levantar indefinidamente su
bloqueo en el cruce de Rafah, que conecta con la franja palestina.
Esto tuvo lugar tras una reunión entre Mubarak y el vicepresidente de Estados
Unidos, Joe Biden, fuerte partidario de Israel, en el centro turístico egipcio
de Sharm El-Sheikh, donde ambos acordaron levantar el bloqueo de modo gradual.
Las autoridades de Hamás respondieron positivamente a otra propuesta de la Unión
Europea (UE) para permitir que observadores del bloque vuelvan a Gaza para
ayudar a controlar los cruces de frontera, así como para lanzar un patrulla
marítima, a fin de poder reabrir el puerto gazatí.
Pero el mayor cambio fue protagonizado por el presidente estadounidense, Barack
Obama, quien declaró que el bloqueo es insostenible.
Obama también ofreció brindar asistencia a Gaza, siempre y cuando se la controle
minuciosamente. Antes, Estados unidos sólo ayudaba a Cisjordania, controlada por
la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
Sin embargo, el mayor cambio que todavía falta ver, y que va en contra de Israel
y, por lo tanto, en favor de Hamás, es el nuevo equilibrio de poderes que parece
estar gestándose en Medio Oriente. Hay señales de que la estrategia de
Occidente, y en particular la de Estados Unidos, de dividir a la región entre
áreas de influencia chiitas y sunitas podría ser muy contraproducente.
Turquía bien podría ser la nueva potencia mediadora regional. Y en este sentido
Israel ha perdido a un fuerte aliado, con el que compartía maniobras militares y
de inteligencia.
Siria, antiguo enemigo de Israel, ha prometido a Turquía su apoyo incondicional
a cualquier otra acción en Gaza. Mientras, la némesis de Israel, un Irán cada
vez más confiado, ha ofrecido enviar dos buques de asistencia de la Medialuna
Roja iraní escoltados por fragatas de la Guardia Revolucionaria. Tal medida
podría desatar una guerra.
Simultáneamente, el presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, cada vez más débil e
impopular, recibió el miércoles un apoyo vital.
Obama se reunió con Abbas en la Casa Blanca y le prometió no sólo apoyo
político, sino también asistencia económica. Las negociaciones de paz con Israel
se han interrumpido. Cada vez son más los palestinos que no ven ningún rédito
derivado de esas conversaciones. En cambio, muchos ven a Hamás como
inquebrantable, imagen que se ve reflejada en la región.
En este nuevo escenario político, probablemente Obama esté rezando para que la
ANP pueda salvarse.