Según una fuente oficial de
Jerusalén, los diplomáticos del Ministerio indicaron durante las discusiones
sobre cómo hacer frente al problema que pese a "la legalidad de abordar los
barcos en aguas internacionales", esa acción iba a perjudicar a las
relaciones diplomáticas de Israel en todo el mundo.
Pero la Marina no les hizo caso y el pasado 31 de mayo atacó el barco cuando se
encontraba aún en aguas internacionales, causando la muerte de nueve activistas
propalestinos turcos y motivando la condena de la comunidad internacional.
Varios expertos legales del Ejército y del Ministerio de Exteriores opinaron que
no había ningún impedimento legal a la detención de un barco cuyos ocupantes han
anunciado su intención de burlar un bloqueo aunque el abordaje se hiciese
en aguas internacionales.
Para manifestar este punto de vista se basaron, según Haaretz, en varios
precedentes de la Marina estadounidense y la británica, así como en el Manual de
San Remo sobre las Leyes Internacionales Aplicables en Conflictos Armados en el
Mar (1994).
Aun así, varios responsables de Exteriores dijeron al Ejército que a Israel le
iba a resultar difícil justificar una operación militar fuera de las aguas
territoriales israelíes tanto desde el punto de vista político como en sus
relaciones públicas.
Por ello, los diplomáticos pidieron
en varias ocasiones que no se realizase la operación antes de que la flotilla se
aproximase más a la costa de Gaza, según fuentes conocedoras de los detalles de
las discusiones.
"Se dejó claro que al final íbamos a poder demostrar que actuamos de acuerdo al
Derecho Internacional pero que sería muy complicado y que nos encontraríamos con
muchas denuncias por el camino", explicó un alto cargo del Ministerio.
Aunque la Marina comprendió los argumentos del Gobierno, optó por no aceptar su
recomendación debido a "razones operativas", según varios responsables
que participaron en la preparación de la operación.
"La Marina manifestó su preocupación por la posibilidad de que no pudiese
detener a la flotilla una vez que los barcos se encontrasen a menos de 20 millas
de la costa", señaló una de las fuentes. "El IDF (el Ejército) temía que las
fuerzas navales ni tuviesen tiempo suficiente para completar la operación. El
Ejército quería abordar los barcos de forma gradual y a una distancia
relativamente grande de la costa", agregó.
El Ejército, el Ministerio de Defensa y el de Exteriores iniciaron los
preparativos de la llegada de la flotilla dos meses antes de que ésta comenzase
su travesía. También participó el departamento de la oficina del primer ministro
encargado de las relaciones con los medios de comunicación nacionales.