El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, advirtió este martes, durante una
visita a Siria, que la escalada de tensión en Oriente Próximo entraña
consecuencias desastrosas.
IAR
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RIA Novosti
"El ulterior calentamiento de la situación en Oriente Próximo entraña el
peligro de una explosión y una catástrofe", declaró el dirigente ruso en una
rueda de prensa celebrada en Damasco al término de las negociaciones con Bashar
al-Assad, su homólogo sirio.
Medvédev aseguró que Moscú contribuirá al relanzamiento del proceso de paz entre
los árabes y los israelíes a partir de las resoluciones de la ONU, la iniciativa
de paz árabe y lo dispuesto en la Conferencia de Madrid.
EEUU, en su opinión, debería asumir "una postura más activa" con respecto
a dicho proceso que debe derivar en "un arreglo universal y equitativo a largo
plazo, la liberación de los territorios árabes ocupados en 1967 y la creación de
una Palestina independiente que cohabite en paz con Israel".
Afirmó que Damasco y Moscú coinciden en la necesidad de que Oriente Próximo sea
"una zona desnuclearizada". "Otra evolución de los acontecimientos
significaría una catástrofe regional y, probablemente, global", alertó.
La situación en torno al programa nuclear iraní fue uno de los temas que
Medvédev discutió con su anfitrión sirio.
Por su parte, Al-Assad resaltó el papel de Rusia en el proceso del arreglo en
Oriente Próximo y señaló que las partes creen necesario "aprovechar cualquier
oportunidad, por mínima que sea, para preservar la tendencia negociadora (...) y
prevenir un guión militar en la solución de este problema".
En el transcurso de las negociaciones, Al-Assad y Medvédev acordaron la
creación de un Consejo ruso-sirio de cooperación estratégica - tema que
deberán debatir en detalle los respectivos cancilleres - y quedaron en atribuir
un carácter regular al intercambio de visitas al máximo nivel.