A raíz de sus diferencias
internas, los kurdos podrían perder sus privilegios e influencia en los comicios
parlamentarios que se celebrarán este domingo en Iraq. Mientras, el país sufre
una nueva ola de violencia preelectoral.
Por Mohammed A. Salih - IPS
Hasta
ahora y durante años, los kurdos se habían mantenido unidos. Pero las
diferencias actuales y el crecimiento de varias coaliciones de peso en otras
partes del país pueden hacerles perder sus privilegios en el escenario político
nacional, según expertos.
En los últimos siete años, los kurdos mantuvieron un bloque unido en Bagdad, y
adquirieron un poder sin precedentes. Por primera vez desde la creación del
Estado moderno de Iraq, en los años 20, un kurdo, Jalal Talabani, asumió la
presidencia de ese país.
Además, la Constitución iraquí les otorgó amplios derechos, en especial en
relación con su autonomía.
"No creo que los kurdos estén bien parados para estas elecciones", señaló
Kathleen Ridolfo, analista independiente de asuntos árabes, en una conferencia
realizada el lunes en el American Enterprise Institute for Public Research
(Instituto empresarial estadounidense para investigaciones de políticas
públicas).
Su influencia en Bagdad "depende de cómo jueguen sus cartas y con quien se
alíen. Definitivamente están en una posición difícil", apuntó.
Las divisiones internas surgieron en julio de 2009 cuando nuevos partidos de
oposición kurdos lograron un significativo triunfo en las elecciones
parlamentarias regionales al obtener alrededor de 30 por ciento de los asientos
de la Asamblea Nacional del Kurdistán iraquí.
La principal causa del surgimiento de la oposición es el creciente descontento
con las dos agrupaciones tradicionales, el Partido Democrático de Kurdistán (PDK)
y la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK).
Talabani preside la UPK y Masud Barzani, el actual presidente de Kurdistán, el
PDK. Ambos partidos gobiernan las tres provincias de norte de Iraq: Arbil,
Sulaimaniya y Dohuk.
El principal partido de oposición Gorran (Cambio), que es laico, tiene entre sus
principales fundadores a políticos de trayectoria que abandonaron la UPK. Su
gran popularidad en las elecciones regionales se debió en parte a una plataforma
contra la corrupción que logró atraer a mucha gente.
La otra agrupación es la Unión Islámica del Kurdistán, una organización
islamista moderada.
El ambiente se tensa en el Kurdistán iraquí. Los partidos se acusan de
transgresiones en la campaña y de "actos no democráticos". Gorran criticó
duramente a los dos partidos gobernantes, en especial a la UPK, y los acusó de
intimidación y de agredir a sus partidarios.
Muchos kurdos temen que los pequeños incidentes deriven en actos graves de
violencia. Kurdistán sufrió una sangrienta guerra civil de 1994 a 1998, que dejó
miles de muertos.
El PDK y la UPK son aliados, aunque subyace una dura competencia entre ambos.
Formaron la Alianza del Kurdistán para estás elecciones junto a otros partidos
menores, pero cada uno suele hacer campaña por su propio candidato.
La UPK perdió su bastión de Sulaimaniya frente a Gorran en las elecciones kurdas
del pasado verano boreal y es fundamental que recupere asientos para aparecer en
igualdad de condiciones frente al PDK, que obtuvo mayor cantidad de votos.
Toda pérdida de la UPK en los próximos comicios perjudicará seriamente su
posición en la política kurda, en especial, e iraquí, en general.
Numerosos analistas locales e internacionales se preguntan cómo incidirán las
diferencias entre los kurdos en el peso que tendrán en Bagdad en los próximos
cuatro años.
Estados Unidos tiene previsto retirar a fines de 2011 a sus efectivos de Iraq,
país que invadió en 2003. Numerosos kurdos temen que se les complique mucho la
convivencia con otros partidos iraquíes si pierden poder político.
Kurdos y árabes mantienen varias disputas por la rica región petrolera de
Kirkuk, entre otros territorios, por la ley de gas y petróleo, por el grado de
autonomía del Kurdistán y por el estatus de las fuerzas armadas kurdas.
Las diferencias entre los kurdos llevaron a muchos dirigentes veteranos a
subrayar la necesidad de mantenerse "unidos" en Bagdad.
"Es muy importante mantener una posición de unidad", declaró Masud Barzani la
semana pasada en Arbil.
"Podemos tener diferentes listas, partidos y opiniones en nuestro parlamento y
pelearnos en ese ámbito, pero en lo que respecta a cuestiones nacionales,
debemos dejar de lado otras cosas e insistir en cómo defender nuestra existencia
misma y proteger nuestros logros", añadió.
No está claro hasta donde la oposición kurda, como Gorran, está dispuesta a
cooperar con la coalición PDK-UPK en el parlamento iraquí.
En los últimos cuatro años, la independiente Unión Islámica del Kurdistán, con
cinco legisladores en el parlamento iraquí, colaboró con el principal grupo
kurdo frente a los desacuerdos clave entre Bagdad y el gobierno de Kurdistán.
Los dirigentes de Gorran declararon que no cederán en lo que respecta a los
derechos de los kurdos en la Constitución nacional, pero queda por ver de qué
forma y cómo colaborarán con la coalición PDK-UPK.
"Tenemos los mismos objetivos y la misma base de trabajo. Pero en lo que
respecta a nuestro estilo de hacer las cosas, somos diferentes", señaló el
presidente de Gorran, Noshirwan Mustafa, al ser entrevistado por la cadena de
noticias qatarí Al Jazeera.
El actual despliegue de las fuerzas políticas iraquíes puede asegurar un papel
para los kurdos o restringir seriamente su poder e influencia en el futuro
gobierno y en el parlamento nacional.
Hay nuevas coaliciones pequeñas en estas elecciones y es posible que ninguna de
ellas sea capaz de formar el futuro gobierno. Incluso podría llegar a ser
necesario que más de dos integren el gabinete.
Las principales coaliciones --Estado de Derecho, encabezada por el primer
ministro Nuri al-Maliki, y la Alianza Nacional Iraquí—están integradas por
chiitas.
La Alianza está conformada por el Asamblea Suprema Islámica de Iraq, encabezada
por Ammar al-Hakim, y por la organización del clérigo chiita Muqtada al-Sadr.
La tercera coalición importante es la laica Al Iraqiya, integrada por sunitas y
chiitas y encabezada por el ex primer ministro Ayad Allawi, un chiita laico.
Según la legislación iraquí, la coalición con mayor cantidad de asientos podrá
formar gobierno, pero es muy probable que necesite aliados para superar la
mayoría más uno necesaria para integrar el gabinete.
Las principales coaliciones comenzaron a cortejar a los kurdos en busca de apoyo
para formar el futuro gobierno.
Incluso el primer ministro Maliki, quien no ha tenido una buena relación con los
kurdos, se mostró dispuesto a formar coalición con ellos. Además señaló que
tuvieron un papel "principal" en la reestructura del país.
"No imagino un escenario en el que otros partidos puedan dejar de lado a la
coalición kurda", dijo a IPS Ahmed Ali, analista iraquí del Washington Institute
for Near East Policy.
Las divisiones internas de los kurdos "pueden dar la impresión de que su
posición es más débil", pero de una manera u otra, los buscarán.