Estados Unidos ha insistido en reforzar la inspección de la
Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que, con su nuevo director, el
japonés Yukiya Amano, se ha extralimitado de sus estatutos y atribuciones al
haber endurecido notablemente su posición frente a Irán.
Por Alfredo Jalife-Rahme - La Jornada, México
La decisión de Irán en el tema nuclear tendrá repercusiones sobre la
posibilidad de que otros países inicien su desarrollo para fines pacíficos. Pero
más allá de Irán, la ríspida postura de la AIEA y el "factor Amano"
influirán negativamente en delimitar delicadamente la zona crepuscular entre la
proliferación per se y el uso pacífico del átomo. Hoy está en juego el
equilibrio mismo de la AIEA, que se inclinó por la pérdida de su legendaria
neutralidad al haber optado por la intransigencia aparente de Estados Unidos.
¿Cómo podrá Irán eludir el cerco de las exigencias de la AIEA y del Consejo
de Seguridad de la ONU?
Cada día que la indefinición se prolonga, se incrementan los riesgos de una
conflagración regional generalizada, cuando Israel ha llevado las presiones
sobre los países occidentales a extremos hiperbáricos y barbáricos (v.gr. los
asesinatos extraterritoriales del Mossad con pasaportes diplomáticos británicos
en Dubai).
¿Cuáles habrán sido las razones para que Irán haya primero aceptado en otoño
pasado, durante las negociaciones de Ginebra, y luego se haya retractado de la
propuesta swap de intercambio de su uranio por el mayor enriquecimiento
por Rusia y Francia?
¿Fue la delicada situación interna, que ahora se ha decantado favorablemente,
pero donde los francotiradores y balcanizadores (v.gr. Jundalá) incitados por
Londres y la CIA pueden causar enorme daño?
¿Se trata de una riesgosa estrategia al borde del abismo para detectar la
posición real de los actores en juego?
No se puede soslayar la brutal guerra sicológica ejercida por los multimedia
israelí-anglosajones cuando Gideon Rachman, analista israelocéntrico de The
Financial Times, apuesta subversivamente al "cambio de régimen" en
Teherán para fines de este año, ya no se diga Richard Haas, mandamás del
influyente Consejo de Relaciones Exteriores, con sede en Nueva York, quien opina
que este es ya el momento idóneo de Estados Unidos para propinar el golpe
militar de gracia a Irán.
No faltan quienes aduzcan que el desarrollo nuclear independiente de Irán
resulta muy oneroso –en particular, en momentos de asfixia económica–, por lo
que la atracción de los contratistas extranjeros con gran experiencia en la
construcción de plantas atómicas de energía, bajo garantías internacionales de
suministro de combustible, sería más barata, rápida y eficiente.
Pareciera que Irán tensa hábilmente la situación al máximo tolerable con el
fin de detectar fisuras en el Grupo de los Seis ("5-P más 1": los cinco
miembros "permanentes" del Consejo de Seguridad y Alemania), donde pueda,
primero, penetrar y, luego, asirse in extremis.
Los límites de Irán son no alienar a Rusia y a China ni caer en la parálisis
sin margen de maniobra.
A propósito, el presidente ruso Dmitri Medvedev "exhortó a Irán a cooperar
con la AIEA" para "salir de la situación" (Ria Novosti, 25/2/10).
Mas allá de las declaraciones ditirámbicas de algunos funcionarios,
destinadas al consumo interno y a quemar a la oposición, Irán no ha roto los
puentes de las negociaciones, muy al estilo de los bazares mediorientales, con
el Grupo de los Seis.
¿Detrás de la intransigencia aparente de Estados Unidos e Irán se resguardan
las posturas flexibles a un minuto para las doce del fin de las negociaciones?
El rotativo portavoz del politburó chino, People’s Daily (26/2/10),
analiza las oscilaciones del programa nuclear iraní y detecta "flexibilidad"
detrás del epifenómeno de la dureza retórica.
El rotativo chino pregunta: "¿Por qué Irán toma el riesgo de enfrentar una
nueva ronda de sanciones al empujar insistentemente su programa nuclear?"
Después de la escalada verbal entre Irán –que proclamó “haber enriquecido en
forma independiente (sic) su uranio al nivel del 20 por ciento y de haberse
convertido en "un país dotado de armas atómicas"– y la AIEA, en la fase del
nipón Amano –que "por primera vez le acusa de intenciones para producir
furtivamente (sic) armas nucleares"–, la teocracia chiíta ha manifestado en
fechas recientes la disposición al swap de intercambio de su uranio
doméstico, todavía de muy bajo enriquecimiento, "por materiales nucleares de
otros países relevantes".
El rotativo expone el malestar iraní sobre la condena de Estados Unidos, a
quien fustiga por "practicar típicamente dos pesas y dos medidas en materia de
no proliferación".
Recuerda en forma pertinente que "Estados Unidos apoyó activamente y
participó en el programa nuclear iraní" con el sha Reza Pahlevi, "
mientras se ha hecho de la vista gorda al hecho de que Israel posea armas
nucleares desde hace bastante tiempo".
Refiere que para Irán, "el propósito real de Estados Unidos no es prevenir
la proliferación nuclear, sino más bien socavar y atacar a Irán para afianzar su
dominio en el Medio Oriente".
En la perspectiva iraní, "han ocurrido algunos cambios favorables en la
presente confrontación con Estados Unidos en el Medio Oriente", por lo que la
participación de Teherán se ha vuelto indispensable para arreglar los "temas
tensos" de la región donde Washington se encuentra empantanado, además de que
"Estados Unidos carece (sic) de la fuerza para librar una guerra contra Irán,
cuando tampoco desea hacer concesiones sustanciales" a su rival.
Resulta impactante que los chinos no se impresionen con las bravatas de
cantina de Estados Unidos e Israel para atacar y domar a Irán.
El rotativo aduce que "no existe diferencia esencial en las políticas
relevantes entre Obama y sus antecesores" y defiende que "Irán nunca ha
escogido una política nuclear ciega (sic) y dura", cuando, "al contrario,
ha adoptado una política flexible (¡súper sic!)": Teherán "todavía (sic)
espera que Obama pueda escoger una política relativamente más favorable".
Reconoce que "Irán enfrenta problemas severos (sic) domésticos e
internacionales" –la "crisis política de la elección presidencial" y la
"situación económica insatisfactoria (sic)"– que le obligan a "mostrar
continuamente su flexibilidad para evitar una nueva ronda de sanciones".
Refiere que el presidente Ahmadinejad ha enfatizado en fechas recientes "
detener temporalmente la producción" de su enriquecimiento de uranio por el
swap con "el mundo exterior", mientras el líder espiritual Jamenei
ha proclamado que las armas nucleares "no son benéficas" y son contrarias a
las creencias islámicas.
Ambas declaraciones exponen así el "deseo de Irán de disminuir las
tensiones", a juicio del rotativo, que expresa que "es muy temprano para
concluir" que las recientes y flexibles posturas negociadoras de Irán puedan
"mover (sic) al mundo occidental".
Pareciera que los chinos invitan a Estados Unidos a ser más flexible. En esta
tema tan delicado la dureza mutua no conduce a nada constructivo.
Llama la atención que en ningún momento el rotativo haya siquiera insinuado
la amenaza de un ataque israelí.
Lo más trascendental, a nuestro juicio, es que China se meta de lleno, por
primera vez tan abiertamente en público, en el tema nuclear de Irán, su
principal abastecedor de petróleo, cuando se han tensado las relaciones entre
Pekín y Washington.