(IAR
Noticias) 05-Octubre-2010
Ecuador volvió el viernes 1º de
octubre a estar bajo las riendas del presidente Rafael Correa tras una
sublevación de policías que fue considerada un intento de golpe de Estado y
condenada internacionalmente, pero el Gobierno dijo que todavía no puede cantar
victoria.
IAR
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/
Reuters
Correa
fue agredido por policías el jueves 30 de septiembre, retenido en un hospital
y rescatado en un fuego cruzado por militares en lo que empezó como una
protesta para frenar un plan del Gobierno que elimina beneficios económicos a
las fuerzas de seguridad, pero terminó saliéndose de control y dejó al menos
ocho muertos y decenas de heridos.
"Todo esto fue una acción coordinada para crear el caos, una guerra civil,
matanzas, desestabilizar al Gobierno. No lo han logrado, pero no es momento de
júbilo, es momento de profunda tristeza", dijo Correa, visiblemente
consternado mientras narraba su rescate y la muerte de uniformados.
"Se quería matar al presidente de la República (...) Hemos demostrado que no
vamos a claudicar, no vamos a llegar a esas prácticas que por medio de las
armas se lograban conquistas salariales", agregó durante una reunión el
viernes por la noche con los ministros de ExterioreExteriores
sudamericanosssudamericanos, que le expresaron el apoyo de sus respectivos
Gobiernos.
Los ministros llegaron a Quito después de un encuentro especial en Buenos
Aires de los presidentes de Argentina, Chile, Colombia, Bolivia, Perú, Uruguay
y Venezuela, quienes celebraron la liberación de Correa y manifestaron
solidaridad con la democracia en el país andino.
"Todos nosotros los demócratas necesitamos condenar en la forma más vehemente
posible este intento de golpe en Ecuador y apoyar sin restricciones al
presidente Rafael Correa", dijo el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da
Silva, a la prensa.
La Organización de Estados Americanos (OEA) emitió una resolución formal de
apoyo y la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, acordó con
Correa, en una conversación telefónica el viernes, seguir trabajando para
fortalecer las instituciones y el estado de derecho.
Entre normalidad y luto
Aunque el presidente salió triunfante de la situación el jueves, todavía
afronta una lucha política para impulsar las medidas de austeridad que
despertaron el descontento de los policías sublevados en Quito y Guayaquil.
"No podemos cantar victoria totalmente, está superada la situación por ahora,
pero no podemos confiarnos", dijo el ministro de Exteriores, Ricardo Patiño, a
periodistas. "El intento golpista posiblemente tenga unas raíces por ahí, que
hay que buscarlas y extraerlas", agregó.
Correa dijo que no habría perdón ni olvido para los involucrados en la
revuelta y la Fiscalía inició el viernes investigaciones en las que citó a
tres coroneles a declarar y, según medios, quedaron detenidos preventivamente
durante 24 horas.
El jefe de la policía, Freddy Martínez, renunció. "Un comandante irrespetado,
un comandante maltratado, agredido por sus subalternos, no puede quedarse al
frente de ellos", dijo y pidió al presidente que revise la ley que detonó la
protesta.
Correa designó como sustituto al policía Fausto Franco, un general de distrito
que era hasta ahora director de Educación de la fuerza, según el sitio web.
Los negocios levantaron el viernes sus persianas en la capital, Quito,
militares vigilaban el Palacio de Gobierno y poca gente caminaba por las
calles, según testigos de Reuters.
Las clases fueron suspendidas el viernes en todo el país y se reanudarán el
lunes, mientras en distintas ciudades militares patrullaban las calles.
El estado de excepción declarado el jueves por cinco días, que consiste en que
las fuerzas armadas se hagan cargo de la seguridad interna, continuará en
vigor.
"No vamos a levantar la medida (el decreto de excepción) porque no podemos
ponernos en riesgo", dijo el ministro de Seguridad Interna y Externa, Miguel
Carvajal.
"No pueden repetirse casos como los de ayer (jueves) donde la policía
desapareció. Las Fuerzas Armadas estarán actuando conjuntamente con la policía
hasta que la situación se normalice plenamente", agregó.
Los choques, que incluyeron ataques a simpatizantes de Correa, dejaron dos
policías y seis civiles muertos y 274 heridos, 25 de ellos en estado crítico,
según informó en un comunicado el Ministerio de Salud.
Los dos uniformados y un civil murieron en Quito. En tanto, cinco civiles
perecieron en Guayaquil en medio de hechos de violencia registrados a lo largo
de la jornada.
El Gobierno declaró tres días de luto nacional por las personas que
fallecieron en la jornada.
Controvertida ley
La sublevación comenzó cuando policías tomaron el mayor cuartel de la capital
en protesta por la ley de austeridad. El presidente fue allí para calmar los
ánimos, pero fue abucheado, empujado y golpeado en medio de una lluvia de gas
lacrimógeno.
Por eso fue llevado al hospital contiguo, donde fue rodeado por los policías y
encerrado hasta que fue sacado por militares en silla de ruedas y con una
máscara antigases, tras un tiroteo televisado en vivo que fue corolario de un
día de furia.
"El presidente Rafael Correa salió fortalecido en cuanto a su imagen, a su
protagonismo", opinó Mauro Cerbino, catedrático de la Facultad Latinoamericana
de Ciencias Sociales (FLACSO).
"Lo de ayer habla de algo muy grave y creo que será muy difícil para el
Ecuador revertir lo mencionado. El presidente tendrá que trabajar mucho en
ello", agregó.
Una de las tareas es depurar a las fuerzas policiales, algo que el mandatario
ya adelantó que llevará a cabo, y también a las fuerzas militares, dijo el
analista.
Los observadores apuestan a que Correa recuperará totalmente el control del
atribulado país, pero creen que deberá pagar costos políticos y que tendrá que
ceder más control en la Asamblea.
La sublevación policial ocurrió cuando Correa estudiaba disolver la Asamblea,
de mayoría oficialista, enfurecido porque los legisladores de su propia fuerza
se negaron a apoyar la ley de austeridad para reducir del tamaño del aparato
público.
La disolución de la Asamblea permitiría a Correa gobernar por decreto hasta
que se convoquen elecciones generales, según la Constitución aprobada hace dos
años. Su decisión tendría que ser avalada por la Corte Constitucional.
Ante la agitación, los legisladores suspendieron una sesión el jueves en la
que buscaban discutir nuevamente la ley que elimina los beneficios para
policías y militares y que encendió la protesta y que ya tiene una aprobación
inicial.
No quedaba claro cuándo podrían volver a tocar el controvertido tema, pero la
Asamblea tiene plazo hasta el domingo para estudiarla y modificarla antes de
que entre en vigencia el lunes y pueda de nuevo avivar el descontento.
Ecuador, un país en donde fueron depuestos tres presidentes en los últimos 13
años, depende de su riqueza petrolera. Pero sus operaciones de crudo no fueron
afectadas por la crisis.
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