El canciller Amorim dijo que ya no buscarán mediar por el tema nuclear
iraní. Y que el gobierno brasileño se “quemó los dedos” en el intento de hace
unas semanas. Washington había criticado públicamente a Lula por esa
negociación.
Por Eleonora Gosman - Clarín, Argentina
Brasil
decidió apartarse de nuevas negociaciones con Irán. Lo declaró ayer el canciller
Celso Amorim en la capital austríaca, luego de remarcar la “decepcionante”
actitud del Consejo de Seguridad en relación al acuerdo nuclear que habían
alcanzado a mediados de mayo en Teherán los presidentes Lula da Silva, el iraní
Mahmoud Ahmadinejad y el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan. El
canciller brasileño subrayó: “Fuimos alentados directamente (por la comunidad
internacional) a buscar una solución a la crisis nuclear. Pero en el momento en
que obtuvimos el resultado, se votó una nueva ronda de sanciones” contra los
iraníes.
El canciller admitió que su gobierno se “quemó los dedos” por tratar de
encaminar propuestas que “todo el mundo nos decía que podrían ayudar”. Aun con
el desengaño a cuestas, el gobierno de Lula ha optado por desactivar las
tensiones creadas con Estados Unidos a propósito de la crisis iraní. La semana
pasada hubo otra señal concreta: los brasileños suspendieron hasta inicios de
2012 la aplicación de represalias contra Washington por los subsidios
norteamericanos a sus productores de algodón. La Organización Mundial del
Comercio los había autorizado a las retaliaciones y, según se llegó a afirmar en
Brasil, éstas no se harían esperar y tendrían consecuencias económicas
indeseadas para los laboratorios multinacionales. Fue la manera de reencauzar lo
que aquí han bautizado como una “agenda bilateral positiva”.
Amorim, un ministro que puso grandes dosis de energía para conseguir un acuerdo
con Irán capaz de conducir a una solución pacífica, sostuvo ayer que el Consejo
de Seguridad de la ONU, en vez de reflexionar sobre la iniciativa concretada por
brasileños y turcos, optó por la vía de nuevas represalias a Irán.
“Lo peor es que los miembros no permanentes del Consejo nos enteramos por la
prensa acerca del proyecto de resolución. No fue a través de canales
diplomáticos”, dijo Amorim.
Indicó que Estados Unidos “apoyó inicialmente la intervención brasileña” pero a
última hora presentaron objeciones que no se esperaban. “No podemos actuar en
medio de esa ambigüedad”, afirmó, para concluir que si quieren que Brasil vuelva
a la mesa de negociaciones tendrá que haber un “pedido público inequívoco”,
señaló.
Según Brasil, el acuerdo al que se llegó con el país persa se ajustaba
íntegramente a los términos detallados en la carta que le envió el 20 de abril
el presidente Barack Obama a su colega Lula. En esa extensa nota, que tomó
estado público, el jefe de Estado norteamericano subrayaba como un tema central
la cesión de material nuclear iraní ligeramente enriquecido (1.200 kilos) a
Turquía que se encargaría de almacenarlo para entregarlo a los iraníes a medida
que éstos lo precisaran para actividades pacíficas. Todo eso sería estrictamente
controlado por la AIEA.
En declaraciones al diario Valor Económico, el embajador estadounidense en
Brasilia, Thomas Shannon, sostuvo que el surgimiento de países como Brasil y
Turquía es bueno para Estados Unidos. Y añadió que en conjunto, estas naciones
como también Sudáfrica “dan más estabilidad (al mundo) y permite poco a poco que
la comunidad internacional comparta valores”. Destacó como dato positivo que la
mayoría de los países emergentes “son democráticos” y están comprometidos con el
mantenimiento del sistema internacional.
La lectura que hacen en el gobierno brasileño es que no todas las autoridades
norteamericanas comparten esa visión. Sostienen que habría sectores nada
conformes con las actitudes de independencia de la política externa brasileña.
Se volvió a escuchar la tesis de la existencia de palomas y halcones, una
terminología que había curiosamente desaparecido del lenguaje diplomático
brasileño en tiempos del gobierno de George W. Bush, cuando Washington
–demasiado preocupado con Irak y con Afganistán– dejó que Brasil actuara según
sus criterios para resolver los conflictos entre sudamericanos, más
específicamente, entre el venezolano Hugo Chávez y el colombiano Alvaro Uribe.