En
una intervención ante la Conferencia de desarme de la ONU, en Ginebra, Amorim
también defendió una vez más el acuerdo firmado entre Brasil, Turquía e Irán
para tratar de resolver el contencioso internacional con el país islámico, y
lamentó que ni siquiera se le diera "una oportunidad".
"El gobierno mundial se está reconstruyendo... En el terreno económico y
financiero se ha logrado algún progreso. Pero en el político, no se han
rellenado las grietas en la legitimidad y eficacia. Y esto es especialmente
cierto en cuanto a la paz y seguridad internacionales", señaló Amorim.
"La desafortunada identificación de los cinco miembros permanentes del Consejo
de Seguridad de la ONU con los cinco Estados nucleares reconocidos por el
Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) hace que las decisiones en ese terreno
sean una especie de coto reservado", agregó.
Por ello, dijo que la Conferencia de Desarme debe ayudar a cambiar esa "realidad
anacrónica".
"La mejor garantía de no proliferación es la eliminación total de las armas
nucleares. Y la forma más efectiva de reducir los riesgos de una mala
utilización de los materiales nucleares por actores no estatales es la
eliminación irreversible de todos los arsenales nucleares", añadió.
Amorim se refirió, además, al acuerdo firmado entre Brasil, Irán y Turquía
relativo al programa nuclear del segundo, para señalar que "el diálogo y la
diplomacia" pueden ayudar a remontar obstáculos.
Dijo que Turquía y Brasil -dos Estados en desarrollo y no miembros permanentes
del Consejo de Seguridad- "estaban guiados por el objetivo de encontrar una
fórmula que garantizase el derecho de Irán a un uso pacífico de la energía
nuclear, dando garantías de que el programa nuclear iraní persigue únicamente
fines pacíficos".
Pero dijo no entender "por qué no se le ha dado al menos una oportunidad de dar
sus frutos", después de que el Consejo de Seguridad ignorase el acuerdo y
aprobase nuevas sanciones a teherán.
Y auguró que "si las partes deciden en algún momento volver a la mesa de
negociaciones, se encontrarán con un desafío aún mayor".
El acuerdo firmado entre los tres países preveía que Irán enviase parte de su
uranio poco enriquecido a Turquía y recibiese el combustible enriquecido hasta
el 20 por ciento, nivel adecuado para uso médico, pero no para fabricar una
bomba nuclear.