Brasil aprovechará la Cumbre de la
Unasur para dar detalles del acuerdo militar que suscribió este mes con Estados
Unidos y que, pese a las aclaraciones ya dadas y a la garantía de que no prevé
la instalación de bases, aún genera dudas entre algunos de sus vecinos.
IAR
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EFE
El
presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ofrecerá a sus homólogos de la
Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) detalles del acuerdo de cooperación
militar de escasos ocho puntos suscrito el 12 de abril pasado en Washington,
dijeron a Efe fuentes diplomáticas brasileñas.
El mandatario repetirá las aclaraciones ya dadas por otras autoridades para
dejar claro que el tratado no prevé la instalación de bases militares
estadounidenses en el mayor país suramericano ni el acceso de soldados de
Estados Unidos a bases brasileñas.
Además de haber ofrecido aclaraciones a nivel diplomático antes de anunciar el
acuerdo militar públicamente, el Gobierno brasileño entregó a los miembros de
Unasur el texto del documento una semana después de suscrito.
La entrega de información busca demostrar el compromiso de Brasil con el pacto
de transparencia y confianza entre los países de Unasur que el propio Lula
impulsó para superar la crisis que surgió con el acuerdo por el que Colombia
permitirá que Estados Unidos use al menos siete bases militares en ese país.
La cláusula tercera del documento, como exige el pacto de transparencia de
Unasur, garantiza el respeto a los principios de integridad, inviolabilidad
territorial y no intervención en los asuntos internos de otros países.
El cónsul de EE.UU. en Sao Paulo, Thomas White, reconoció recientemente que
tanto Washington como Brasilia tuvieron cuidados para impedir que el anuncio del
acuerdo tuviese la repercusión negativa que tuvo el tratado con Colombia.
"Tenemos capacidad de aprender. Los dos países consultamos a los vecinos antes
del anuncio del acuerdo, algo que no fue muy bien hecho en el caso de Colombia",
dijo el diplomático.
En todas las instancias, Brasil ha dejado claro que el tratado es similar al que
ha firmado con países como Francia y China, y que, en lugar de tropas, prevé el
intercambio de tecnología, la colaboración en proyectos de defensa y la
negociación de armamento.
Según la cancillería brasileña, el convenio tiene semejanza con otros 28
acuerdos de cooperación militar firmados por Brasil y con 29 protocolos
bilaterales en vigor.
El pacto crea un marco de cooperación para organizar visitas mutuas de
delegaciones militares, colaborar en asuntos técnicos y realizar encuentros
entre instituciones de defensa, intercambios de estudiantes e instructores y
entrenamientos castrenses conjuntos.
El acuerdo, que sienta las bases jurídicas para las compras mutuas de armas y la
transferencia de tecnología, fue negociado durante siete años y sustituirá a uno
anterior firmado entre ambos países tras la Segunda Guerra Mundial y suspendido
por Brasil en 1977.
Brasil tiene interés en acceder a tecnología militar estadounidense muchas veces
vetada y facilitar las negociaciones de venta a Estados Unidos de hasta 200
aviones de entrenamiento para pilotos militares.
El ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, admitió que el acuerdo "ayudará"
a la empresa brasileña Embraer en una licitación del Gobierno estadounidense
para la compra de aviones diseñados para combatir guerrillas.
Según Jobim, el acuerdo puede permitir incluso que la secretaría de Defensa de
EE.UU. suspenda la licitación internacional y adquiera directamente los aviones
"Supertucano" que Embraer ya ha vendido a países como Colombia, Chile, Ecuador y
República Dominicana.
El acuerdo de cooperación es similar al que Brasil suscribió con Francia y que
prevé la compra de armas y material militar de ese país por hasta 12.000
millones de dólares.
El convenio con Francia establece la construcción conjunta de un submarino de
propulsión nuclear y de otros cuatro convencionales del modelo francés Scorpene,
así como del astillero donde se fabricarán los navíos y de una base naval de
apoyo.
Igualmente incluye la venta a Brasil de 50 helicópteros que serán suministrados
por un consorcio formado por la brasileña Helibras y por la europea Eurocopter,
filial del grupo europeo EADS.
Brasil firmó el año pasado un acuerdo similar con China que prevé el desarrollo
conjunto de sus industrias de defensa, la colaboración en ciencia y tecnología y
la capacitación de personal, así como ejercicios militares conjuntos con más de
8.000 militares.