El oficialismo obtuvo un amplio
respaldo. Y eso favorece al ex ministro y candidato.
Por Augusto Rojas - Clarín, Argentina
Los
astros confluyeron a favor del candidato presidencial colombiano, Juan Manuel
Santos, polémico ex ministro de Defensa colombiano, que resultó ser el gran
triunfador en las elecciones legislativas del domingo en Colombia, aunque sin
participar. Y también la maquinaria política heredada de su jefe, el presidente
Alvaro Uribe, que lo escogió como el sucesor para aplicar sus políticas, luego
de que por una decisión judicial no pueda presentar su nombre a un tercer
mandato.
Santos fundó el partido de la U, el principal movimiento de la coalición
gobernante de derecha que obtuvo la mitad de escaños para el congreso bicameral
colombiano, 52 de las 102 sillas en el Senadores y algo parecido en la Cámara
Baja. Le siguió en participación el Partido Conservador, también aliado del
gobierno. Mientras, los debilitados opositores Partido Liberal (socialdemócrata)
y el Polo Democrático Alternativo, que aglutina a los movimientos de izquierda
perdieron escaños.
El candidato presidencial dice encarnar la continuidad de las políticas de mano
dura con la guerrilla que le dio éxito a Uribe y lo consolidó como el presidente
colombiano más popular del siglo. El mandatario cuenta con una popularidad
cercana al 70% aún en el último de sus ocho años de mandato, que culminará en
agosto.
"No estamos en plan de hacer alianzas mecánicas. Queremos lanzar nuestra campaña
y hablar con la gente", aseguró Santos luego del triunfo de sus candidatos al
congreso.
Pero en la jornada electoral del domingo también ganaron los miembros de un
polémico partido político, Partido de Integración Nacional, conformado por
aquellos familiares y ahijados de políticos condenados por sus nexos con
escuadrones paramilitares de ultraderecha, no pocos de ellos también con nexos
con narcotraficantes.
Mientras, la oposición se debilitó, en las elecciones que contaron con un grado
de abstención cercano al 60%. De diez senadores que el izquierdista Polo
Democrático Alternativo consiguió en 2006, el domingo apenas llegó a ocho.
La jornada estuvo marcada por el fracaso del sistema de conteo. La Registraduría
Nacional fue blanco de todas las críticas por no entregar los resultados a
tiempo e incluso, mantiene en vilo el crucial resultado de la consulta interna
del Partido Conservador que decidirá a su candidato presidencial entre la ex
canciller Noemí Sanín, embajadora de Uribe pero que se apartó de él y el ex
ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, cuestionado por despilfarro de
dineros del agro y quien es considerado un clon de Uribe.
De resultar electo Arias, es previsible que entregue sus banderas a Santos.
Así las cosas, el camino presidencial para Juan Manuel Santos, miembro de la
familia propietaria del diario El Tiempo, está despejado. Y del manejo que le dé
a su enemistad con el presidente venezolano Hugo Chávez y de la política de
respeto a los derechos humanos frente a la comunidad internacional dependerá que
llegue el próximo 30 de mayo a ocupar la silla que le deje su mentor, el
presidente Uribe, sin necesidad de ir a una segunda vuelta.