Un puerto nacional destruido. Un aeropuerto que no da abasto. Hospitales en
ruinas. Un presidente sin techo. Nada de gasolina. Una ciudad sin servicio
telefónico o electricidad.
Gobiernos y agencias humanitarias de todo el mundo luchaban por sobreponerse
a una serie de obstáculos para proporcionar ayuda de emergencia al pueblo de
Haití, víctima del terremoto.
Mientras equipos militares y de rescate empezaban a llegar el jueves de
Estados Unidos y otros países, veteranos de desastres pasados dicen que la dura
realidad del terremoto de Haití hace que destaque de muchas otras calamidades,
incluyendo el tsunami de 2004 que devastó a comunidades en todo el Océano Indico
y mató a un cuarto de millón de personas.
"Hay muchas dimensiones que hacen que esta sea una situación especialmente
complicada", dijo Steve Hollingworth, director de operaciones del grupo de ayuda
humanitaria con sede en Atlanta, CARE.
Hollingsworth y otros veteranos de la ayuda humanitaria sitúan el gobierno
casi inexistente de Haití, los daños a su infraestructura y el hecho de que el
sismo devastara la capital del país entre los principales retos que dificultarán
los esfuerzos humanitarios en los próximos días y semanas. También está alto en
su lista la extrema pobreza del país y su historial de violencia.
"Cuando la capital de un país es diezmada, uno pierde mucho de organización e
infraestructura", dijo Randy Martin, director de las operaciones de emergencia
global de Mercy Corps International. "Esto va a ser un verdadero reto".
Grupos militares y de ayuda humanitaria empezaron a toparse con grandes
obstáculos para hacer llegar la ayuda al país, menos de dos días después de que
el terremoto matara a lo que la Cruz Roja de Haití estima son entre 45.000 y
50.000 personas. Especialistas militares de EE.UU. restablecieron comunicaciones
con el aeropuerto de Puerto Príncipe, pero la falta de gasolina y la saturación
de las pistas hicieron que el gobierno haitiano detuviera los vuelos entrantes.
Aunque una pista del aeropuerto era utilizable, la torre de control sólo podía
coordinar a cuatro aviones al mismo tiempo, dijeron compañías de logística.
"Me imagino que cualquier cosa que llegue por avión probablemente tendrá que
llegar durante las horas diurnas sin esa torre", afirmó Ed Martínez, el director
de filantropía y relaciones corporativas de la Fundación UPS. Esta empresa
entrega ayuda para Unicef, CARE y otras grandes organizaciones de rescate.
El terremoto también dejó no operativo el principal puerto de Puerto
Príncipe, lo que limita seriamente lo planes de traer material de rescate por
mar.
El puerto ha "colapsado y no puede operar", afirmó Mary Ann Kotlarich, de
Maersk Line. El muelle principal está parcialmente sumergido. Las grúas que
movían los contenedores desde y hacia los barcos en el puerto ahora están
parcialmente bajo el agua y muy escorados".
El desorden en el puerto será un gran obstáculo para el esfuerzo de rescate,
ya que la marina estadounidense y otros que llevan provisiones no tienen dónde
amarrar sus barcos. Muchas empresas marítimas están intentando idear soluciones
temporales, pero aún no hay nada en concreto.
"No se propuso nada que realmente pudiera ser una solución a esta altura",
afirma Mark Miller de Crowley Maritime Corp., una empresa naviera de
Jacksonville, estado de Florida, que tiene una amplia red logística en el
Caribe.
Los grupos de ayuda y los gobiernos extranjeros también se esfuerzan por
coordinar operaciones en medio de un vacío casi completo dentro del gobierno
haitiano. El colapso del palacio presidencial dejó al presidente de Haití, Rene
Preval, sin hogar. Muchos de los ministros y altos miembros del Parlamento del
país también seguían desaparecidos el jueves.
Con el servicio telefónico aún colapsado, el presidente de EE.UU., Barack
Obama, no pudo contactar a Preval por teléfono el jueves, lo que ilustra las
dificultades que se presentan para coordinar la ayuda sin teléfonos.
Funcionarios del gobierno de EE.UU. dijeron que están movilizándose para
restaurar al menos un servicio celular limitado en la ciudad lo más rápido
posible.
Louis Belanger, un portavoz del grupo de ayuda humanitaria Oxfam
International, dijo que los esfuerzos de ayuda han sido limitados inmensamente
debido a que no hay forma de que la gente se comunique electrónicamente.
"Ha habido muchas críticas de las autoridades locales a los esfuerzos
humanitarios, pero para ser justos, si pudiéramos poner a funcionar las
comunicaciones, nos moveríamos mucho más rápido", dijo Belanger desde la
frontera entre Haití y República Dominicana. "Es extremadamente difícil sin
líneas fijas, Internet o celulares".
Los grupos de ayuda también advirtieron sobre la posibilidad de que haya
violencia y disturbios en un país en el que muchos poseen armas y en el que el
colapso de la principal cárcel dejó libres a cientos de criminales. Los grupos
de ayuda dicen que saqueadores entraron en al menos un depósito de alimentos el
jueves, un acto que temen se podría extender si las condiciones empeoran.
Funcionarios de asistencia dicen que hasta el momento, las lecciones
aprendidas en el tsunami de 2004 están ayudando a acelerar la coordinación entre
los grupos de ayuda y el gobierno estadounidense, pese a las dificultades
iniciales para ingresar personas y equipos al país. Oxfam, CARE, Mercy Corps y
otros grupos pasaron buena parte del jueves determinando cómo dividir tareas que
van desde la creación de empleos y el saneamiento a la construcción de refugios
temporales.
Los grupos esperan evitar uno de los principales problemas que se presentaron
en áreas de desastre anteriores: la llegada de cientos de toneladas de ropa
innecesaria, alimentos enlatados y medicamentos. Martin, de Mercy Corps,
recuerda haber visto bulldózeres empujando toneladas de bienes innecesarios
fuera de la pista de aterrizaje de Banda Aceh, Indonesia, a principios de 2005.