Muchas veces el silencio sobre cierto tipo de noticias relevantes
es superior a su difusión cacofónica.
Por Alfredo Jalife-Rahme - La Jornada, México
Hasta ahora ha sido estruendoso el mutismo de Stratfor, centro de propaganda
israelí-estadunidense con asiento en Austin (Texas), respecto de las dos visitas
recientes de la canciller alemana, Angela Merkel, tanto a Rusia como a China, lo
cual, a nuestro entender, delata su alto significado por el dolor que
seguramente habrá infligido a los geoestrategas de Estados Unidos (EU)
condenados a administrar la crisis de su política exterior frente al floreciente
nuevo orden multipolar.
Ya suena a perogrullada sentenciar que el centro de gravedad del planeta se
ha movido al Este, lo cual se venía asentando –como anunciamos en nuestros
textos desde 2004 (cuando se supo el fracaso de la aventura bélica anglosajona
en la antigua Mesopotamia)– mucho antes de la quiebra emblemática de Lehman
Brothers, el 15 de septiembre de 2008, la cual solamente concurrió a acelerar la
irreversibilidad del ocaso del orden unipolar estadunidense.
Con la grave crisis del euro a cuestas y el descenso al segundo lugar de las
exportaciones mundiales (en beneficio de China, hoy primer lugar) –además de la
pública querella financiera sobre el tema tabú de la "regulación" con la
desregulada dupla anglosajona durante la malhadada cuarta cumbre del G-20 en
Toronto (ver Bajo la Lupa, 27/6/10)– Angela Merkel, canciller de la primera
potencia geoeconómica de Europa (quinta mundial, cuando se mide su PIB por el "
poder de paridad de compra"), no tuvo más remedio que profundizar sus lazos
estratégicos comerciales y tecnológicos con Rusia, así como expandir sus
relaciones financiero-económicas con China.
Durante la guerra fría bipolar se solía llamar ostpolitik
(la política hacia el Este) a la apertura de relaciones de Alemania Occidental
(en especial de los visionarios dirigentes de la socialdemocracia) con el bloque
soviético.
Hoy, durante la incipiente multipolaridad, la nueva ostpolitik
alemana es hacia Rusia y China, dos miembros prominentes del BRIC, además del
G-20. No es coincidencia que la enésima cumbre entre la canciller Merkel y el
presidente ruso, Dimitri Medvedev, se haya escenificado en Yekaterinburgo, la
ciudad rusa de los Urales que dio nacimiento formal al BRIC (Bajo la Lupa,
9/6/09).
Süddeutsche Zeitung (16/7/10), influyente rotativo de Munich, titula
"Se descongelan las relaciones en Siberia", donde ambos mandatarios "
parecieron ser los mejores amigos" cuando la canciller "ofreció ayudar los
programas de modernización de Rusia en salud, energía eólica y transporte
regional". A cambio "los rusos han acordado generosamente comprar trenes de
Siemens por 2 mil 200 millones de euros". Es notorio que Alemania anda en
búsqueda de euros por doquier.
Matthias Schepp, corresponsal de Der Spiegel on line
(14/7/10) es más escéptico y aporta su superficial visión de un "duradero
matrimonio aburrido" y "sin chispa" entre Alemania y Rusia cuando "
Berlín se encuentra en peligro de perder la iniciativa política y económica en
beneficio de otros países que cortejan a Moscú" (Léase: Francia, Italia y
EU).
Schepp se lamenta de que la poderosa empresa alemana Siemens no haya imitado
los progresos espectaculares de sus similares franceses (EDF y la gigante
energética GDF Suez) que han descolgado jugosos contratos con Moscú que ha
incrementado su comercio con París en 250 por ciento en los recientes cinco
años. Más inquietante aún, para Schepp, ha sido "la venta de cuatro
transportadores de helicópteros Mistral que incluyen transferencia de tecnología".
(Hoy, fuera del "México neoliberal" y otros países entreguistas, las
naciones que se respetan compran bajo la condición sine qua non de
transferencia de tecnología.)
La prensa rusa ha sido más efusiva y exulta la participación de Alemania (que
encabeza Siemens) en el proyecto de encrucijada tecnológica de Skolkovo, en las
afueras de Moscú: el "valle del silicio" ruso (Ria Novosti, 15/7/10).
A propósito, el presidente Medvedev comentó que "Alemania es nuestro
principal socio estratégico (sic) con quien estamos ligados por miles de
contactos de negocios".
Cabe señalar que Alemania cuenta con una presencia de 9 mil empresas en Rusia
(séptima potencia geoeconómica mundial cuando se mide su PIB por el "poder de
paridad de compra" y tercer lugar en reservas foráneas de divisas con 456 mil
millones de dólares hasta abril de 2010) y cuya culminación estratégica es el
proyecto conjunto del Gasoducto del Norte, que vincula a ambos países por el mar
Báltico y que cambió la correlación geopolítica de fuerzas al norte de Europa
mediante la bidireccionalidad creativa del abastecimiento de gas ruso a cambio
de la modernización de Rusia por las empresas alemanas.
Después de la importante visita a Rusia, la canciller alemana emprendió una
"visita histórica", vista así por la prensa china, a Pekín, donde "firmó
10 acuerdos de cooperación que van desde la energía verde y cultura hasta el
establecimiento de alianzas estratégicas para la producción de camiones ligeros
y pesados" (Xinhua, 16/7/10).
Para el premier chino, Wen Jiabao, "[en] Europa permanece un importante
destino de las reservas foráneas chinas", lo cual constituye un
apuntalamiento para el alicaído euro.
Se recuerda que China cuenta con reservas foráneas por US$ 2.45 millones de
millones –trillones en anglosajón– hasta junio de 2010 (Xinhuanet,11/7/10)
frente a las famélicas reservas de Alemania (undécimo lugar mundial, con 184 mil
millones).
Merkel destacó la "fe (sic) de China en el euro" y el compromiso de
ambos países a reforzar la divisa común europea, por cierto, vapuleada por los
especuladores de la banca israelí-anglosajona.
A nuestro juicio, EU (con Gran Bretaña pérfidamente en la retaguardia)
buscaría un G-2 geofinanciero del dólar derretido con el ascendente yuan/renminbi,
lo cual pasa por la extinción del euro.
El apuntalamiento del euro manifiesta la voluntad china por un nuevo orden
financiero de corte multipolar sin romper bruscamente con el dólar que permanece
par défaut (en ausencia de competidores alternos creíbles) como la
principal divisa de reserva global hasta nueva orden.
El presidente chino, Hu Jintao, expresó que "la frecuencia de reuniones al
más alto nivel entre China y Alemania demuestran la fuerza de la relación
bilateral", cuando los comentaristas chinos abundan sobre el carácter "
histórico" de la cuarta visita de la canciller Merkel a China.
No le vemos nada de "histórica" en esta ocasión si no llevase de la mano
el rescate del euro por las cuantiosas reservas chinas.
¿Por qué los halcones financieros de Wall Street y la City no aceptan
serenamente la multipolaridad de las principales divisas del mundo que incluyan
tanto al euro como a las divisas del BRIC?
Suena impactante que el destino del euro hoy se encuentre a la deriva entre
Escila y Caribdis: entre la guerra geofinanciera subrepticia entre el dólar
estadunidense y el yuan chino. Parece que Merkel prefirió acercarse al BRIC ante
el brutal asedio del dólar.