Los sindicatos franceses han
convocado para el jueves huelgas en todo el país en protesta contra los planes
del Gobierno de elevar la edad de jubilación a los 62 años y reformar las
pensiones, en una jornada que según los organizadores sacará a las calles a más
de un millón de trabajadores.
IAR
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/
Reuters
El
día de acción será una prueba clave de fortaleza entre los poderosos sindicatos
y el presidente Nicolas Sarkozy, que necesita recortar drásticamente el inflado
déficit presupuestario y la deuda pública para ayudar al país a mantener su
precioso rating de deuda soberana de AAA.
Miles de trabajadores del transporte se sumaron al paro, lo que afectó a los
servicios ferroviarios, aéreos, metro y autobuses, mientras que también se
esperaba que participaran en la huelga profesores y personal de la
administración pública y parte del sector privado.
Hay planeadas unas 200 manifestaciones por toda Francia, y los sindicatos
esperan ansiosamente llenar las calles de un soleado día de verano para defender
su demanda de que el Gobierno abandone sus planes de elevar la edad mínima de
jubilación en 2018 a 62 años, desde los 60 actuales.
"Esperamos que podamos congregar a más de un millón de manifestantes. Creo que
está claro que superaremos esta cifra", dijo François Chereque, jefe del
sindicato moderado CFDT, a la radio RTL.
"Es importante demostrar que la participación es mucho mayor que en las últimas
semanas, lo que demostrará que los trabajadores están empezando a darse cuenta
de que esta reforma es injusta", añadió.
En una jornada de protesta anterior en mayo, unos 395.000 manifestantes salieron
a las calles, según cifras de la policía. Los sindicatos situaron la cifra en un
millón.
El Gobierno desveló la semana pasada su planeada revisión del régimen de
pensiones, diciendo que sin grandes cambios el sistema incurriría en déficits
anuales de 100.000 millones de euros en 2050.
Aunque la edad de jubilación de 62 años sigue siendo inferior que en muchos de
los vecinos de Francia, rompe un importante tabú en un país en el que muchos ven
la jubilación a los 60 - introducida por un Gobierno socialista en 1983 - como
un derecho humano.
Seis de los siete sindicatos franceses han unido fuerzas para las marchas del
jueves, y dicen que las manifestaciones serán un anticipo de las protestas que
planean para septiembre, cuando se prevé que la reforma vaya al Parlamento para
su aprobación.
El séptimo gran sindicato, Force Ouvriere, no participa porque dice que sus
colegas no han adoptado una postura lo suficientemente dura con el Gobierno.