Angela Merkel ha dejado que un
incendio de matorrales menor en la periferia se convierta en un infierno furioso
que se abate por todo el continente. Ausentes los esfuerzos de la torpe
diplomacia de Berlín y su apego feroz a la economía hooveriana, el tema griego
habría terminado por el momento. De hecho, el fuego continúa ardiendo mientras
la canciller alemana empuja a la eurozona cada vez más cerca del borde del
abismo. ¿Y para qué? ¿Para demostrar que el gasto pródigo de los estados
miembros (Grecia) no debería quedar impune? ¿Es eso de lo que se trata? ¿Está
Merkel realmente queriendo romper la UE para probar su posición y para acomodar
su imponente sentido de su propia moralidad superior?
Por Mike Whitney (*) - CounterPunch
Hay una solución para los problemas de la UE, pero requiere cooperación, visión
y una institución gubernamental supraestatal capaz de concretar una política
fiscal sensata. Todo eso es muy factible, pero no en un ambiente cargado de
acrimonia y división. Como miembro más poderoso, Alemania tiene un papel
especial para desempeñar en el mantenimiento de la cohesión; es el pegamento que
mantiene a la UE unida. Desgraciadamente, Merkel y cia. parecen estar menos
interesados en construir puentes que en afincarse para establecer nuevas vías
para castigar a las naciones que se aparten del 3 por ciento (la regla del
déficit máximo). La canciller alemana quiere estar segura de que los países que
excedan los límites serán despojados de los subsidios de la UE y de los derechos
de voto. El Ministro de Hacienda austríaco resumió la política perfectamente
cuando dijo: “los países que sean laxos con la planificación del presupuesto
recibirán un rapapolvo”.
Ningún país del proyecto euro se unió porque querían ser sermoneados por los
arrogantes burócratas germano-austríacos cuyo entendimiento económico propio de
la Edad de Piedra ha empujado a los 16 Estados de la confederación al borde del
desastre. Además, los mercados ya han votado con los pulgares hacia abajo al
remedio de Merkel de austeridad frailuna. Quieren estímulos, crecimiento y
liquidez; ninguno de los cuales están contemplados en el plan de contracción
económica de la “Frau Nein”.
Vale la pena revisar algunos de los detalles del llamado “plan de rescate
griego” para encontrarle el truquillo a las realmente debilitantes medidas de
austeridad de la UE. He aquí un extracto de un artículo de Polyvios Petropoulos,
ex profesor de economía en los EEUU, que resume algunos de los más duros
recortes:
“En primer lugar, el programa del FMI-UE… no es ‘apoyo’ o ‘ayuda’ o ‘socorro’ o
incluso ‘rescate’, como el FMI, la UE y varios comentaristas están diciendo.
Consiste en una serie de préstamos, de hecho préstamos sin condiciones
concesionarias… con condiciones draconianas sin precedentes, la tasa de interés
normal que se cobra el FMI en todos los casos. En cuanto a la parte de la UE,
ésta se cobra incluso una tasa de interés más alta… Pagar el 5-6 por ciento
cuando el PIB del país está decreciendo al -4 por ciento anual, claramente
convierte en un problema insostenible la deuda del país, como han mostrado
algunos economistas…
En segundo lugar, [el programa] no se ofreció para ayudar al ‘pueblo griego’. Se
ofreció para auxiliar a los tenedores de bonos, a los banqueros, al euro, y para
evitar el contagio con sus desagradables consecuencias para la UE y la economía
mundial…
En tercer lugar, no hay en absoluto ‘protección para los más vulnerables’, como
uno esperaría del ‘socialista’ (¿o ‘exsocialista’?) al frente del FMI, o del
gobierno griego ‘socialista’, para el caso, y esta afirmación se repite varias
veces en los dos documentos más arriba mencionados. Lo contrario es cierto. Un
mero listado de algunas de las medidas de austeridad será suficiente para
demostrar mi afirmación.
- Un magro ‘subsidio de solidaridad soccial’, así llamado, para las personas
indigentes queda abolido, a pesar de las garantías en la sesión de preguntas y
respuestas del FMI acerca de que ‘la selección de los gastos sociales será
revisada para fortalecer la red de seguridad social para los más vulnerables’.
- A pesar de las garantías en la sesiónn de preguntas y respuestas de que ‘las
pensiones mínimas y los instrumentos de apoyo familiar no se reducirán’, todas
las pensiones y subsidios públicos y del sector privado han sido reducidos,
todos bajan, hasta las magras pensiones de 450, 500, 550 euros al mes, etc., que
están muy por debajo del umbral de la pobreza (haciendo imposible la
supervivencia a los pensionistas de más edad)…
- Reducción de los salarios incluso de llos peor pagados funcionarios…
- Congelación de los salarios y pensionees más bajos durante los próximos años,
aunque la inflación galopante ya supera el 4 por ciento…
- El IVA, que era mucho mayor en Grecia qque en Portugal y España, se elevó en un
20 por ciento sobre todos los bienes, incluidos los alimentos básicos, que
constituyen la mayoría de las compras de los pobres.
- Se aumentaron los impuestos a las ventaas sobre los bienes, supuestamente, de
lujo… como la gasolina (más del 50 por ciento), cigarrillos, cerveza, vino, etc…
Para ser justos… la reducción de las lamentables pensiones del sector privado no
fueron impuestas por los funcionarios del FMI en Atenas, sino por los de la UE.”
(“Verdades y mitos acerca de la ‘crisis griega’”, Polyvios Petropoulos, Credit
Writedowns).
Así que las deudas de los banqueros y especuladores están siendo cargadas sobre
las espaldas de los trabajadores pobres y de los ancianos. ¿Dónde hemos oído
esto con anterioridad?
De todas formas los déficits de Grecia no son el problema. El verdadero problema
es los bancos endeudados de la UE (que mantienen la deuda griega) que darán una
vuelta de campana si Grecia no obtiene un salvavidas. Esto es de Reuters:
“Los bancos europeos tienen unos 2’8 billones de dólares expuestos en Grecia,
España, Portugal, Irlanda e Italia, países de la zona euro altamente endeudados
que han preocupado a los inversores. Estos bancos pueden ser golpeados con
pérdidas que van de los 350.000 a los 700.000 millones, escribió Neela Gollapudi,
un estratega de las tasas de interés del Citigroup…
‘El paquete de estabilización de la UE ayuda a la refinanciación de la deuda
soberana, pero no corrige la deuda del sector privado’, dijo Gollapudi” (Reuters,
"US 3-month Libor seen rising above 1 pct-Citigroup" [El Libor trimestral de
EEUU crece por encima del 1 por ciento del Citigroup]).
Así que Merkel puede dejar de fingir que el rescate es un acto de caridad
desinteresada. No lo cree nadie. Ni está nadie confundido acerca de la pila del
billón de euros que la UE reunió para repeler a los especuladores. Los
vendedores a corto vieron la bufonada en menos de 24 horas y enviaron a los
mercados a hundirse de nuevo. ¿Piensan realmente los líderes del euro que son lo
suficientemente listos para engañar a Wall Street? Wall Street inventó el
fraude.
¿Alguien en la UE al menos muestra que comprende el problema básico? La
integración europea es algo más que una moneda y un tratado. Requiere política,
gobernanza y unificación. La moneda no es política y los tratados no sustituyen
el gobierno de las instituciones. La farsa ha ido tan lejos como podía ir sin
más concesiones de los estados miembros para establecer una autoridad central
que aplique una política fiscal.
El punto de vista de Merkel es que Alemania debería mantener su independencia
soberana –junto a sus excedentes gigantescos− a la vez que cosecha los
beneficios de una moneda que sirve a sus propios intereses económicos. Pero los
defectos de este plan ya han sido expuestos. Los países dependientes no
exportadores más pequeños (por otro nombre Grecia, Portugal, España) necesitan
acomodo fiscal o se verán forzados a abandonar la Unión. No es una cuestión de
gasto libertino griego frente a la propensión al ahorro alemana. Es una cuestión
práctica de la realidad económica.
Así que, ¿cómo puede la UE salir adelante con los mercados antes de que el euro
se vaporice y la economía caiga en la recesión?
En primer lugar, Bruselas debe cambiar su contraproducente y punitivo tono con
Atenas y fortalecer relaciones de amistad. No más condescendiente cháchara
acerca de “dar el rapapolvo”, por favor. Grecia debe reestructurar su deuda
(todo el mundo está de acuerdo en este punto) a la vez que el BCE inicia un
programa de flexibilización cuantitativa (comprando la deuda gubernamental y
corporativa griega) para aumentar la liquidez para que la economía de Grecia
pueda crecer y así salir de la depresión. Esto significa que los bancos (y los
tenedores de bonos) alemanes y franceses tendrán que aceptar una devolución
menos óptima al perdonar la deuda, lo que podría llevarlos a la bancarrota. Si
se da ese caso, entonces el BCE tendrá que establecer una línea de crédito para
proveer un soporte (temporal) a fin de ayudar a las instituciones financieras
apuradas mientras los reguladores las controlan para verificar que tengan
bastante capital como para poder seguir funcionando.
Los mercados están hipersensibles porque los remedios propuestos son todos
deflacionarios y conducirán inevitablemente a la recesión. De modo que la UE
debe promulgar políticas alternativas que incrementen el empleo, estimulen la
demanda y restauren la confianza. Aquí van unas pocas recomendaciones:
El BCE debe estar dispuesto a gastar lo que sea necesario para evitar una nueva
catástrofe.
Deben poner en funcionamiento políticas para la retirada ordenada de los países
que no caben dentro del sistema económico de la UE.
Deberán elaborarse regulaciones sobre las actividades bancarias en la sombra,
los derivados, las transacciones sobre los acuerdos de recompra (repos) para
evitar otro hundimiento del mercado.
La UE debería desarrollar una estrategia para proveer estímulos fiscales a largo
plazo en toda la zona del euro hasta que el desempleo caiga, la demanda agregada
se levante, y el balance de los hogares muestre signos de mejora.
Mike Whitney es un analista político independiente que
vive en el estado de Washington y colabora regularmente con la revista
norteamericana CounterPunch.
Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Raventós
(*) Michael R. Krätke, miembro del Consejo Editorial de
SINPERMISO, es profesor de política económica y derecho fiscal en la Universidad
de Ámsterdam, investigador asociado al Instituto Internacional de Historia
Social de esa misma ciudad y catedrático de economía política y director del
Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino
Unido.
Traducción para www.sinpermiso.info: Amaranta Süss