La posibilidad de que los
Estados europeos se aliñen con el FMI para ayudar a la endeudada Grecia cobró
fuerza este miércoles, la víspera de una cumbre de la UE, pero hizo caer el
euro, arrastrado a la vez por los temores que se extendieron a Portugal, otro
miembro de la Eurozona.
IAR
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/
AFP
La
aprobación de un plan de apoyo financiero mixto y, en concreto, el grado de
implicación del Fondo Monetario Internacional (FMI), era objeto este miércoles
de intensas negociaciones entre las capitales del continente, anticipándose a la
cumbre de líderes de la Unión Europea (UE), el jueves y el viernes en Bruselas.
La explosiva deuda griega ha sembrado la desconfianza en los mercados sobre el
conjunto de la zona euro, poniendo en peligro su estabilidad.
Atenas reclama el apoyo de sus socios con la aprobación de un mecanismo
financiero en la cumbre de la UE que le permita tomar dinero prestado a una tasa
de interés mucho menos elevada que la que paga actualmente.
Pero el rechazo de Alemania a dar su visto bueno, motivado en gran parte por una
opinión pública que considera que no tiene por qué cargar con una crisis
presupuestaria ajena y exacerbada por problemas de corrupción y mala gestión,
podría estarprecipitando una solución de compromiso que incluye al FMI.
"Es posible una solución de síntesis", declararon este miércoles a la AFP
fuentes diplomáticas. El plan se basaría en un mecanismo europeo de ayuda
financiera a disposición de los países en apuros de la Eurozona, al que Grecia
tendría acceso, junto a préstamos del FMI.
No obstante, la posible intervención del organismo internacional en el rescate
de un país de la zona euro decepcionó este miércoles los mercados, que
interpretaron esa opción como una señal de debilidad de la política europea,
según Ulrich Leuchtmann, analista de Commerzbank.
Prueba de ello, la moneda única se situó este miércoles en Londres por debajo de
1,34 dólares, por primera vez en más de diez meses. La moneda única se vio
arrastrada además por la rebaja de la nota de la deuda a largo plazo de Portugal
que publicó la agencia Fitch, dando nuevos motivos de preocupación a los países
de la Eurozona, sobre la que según los especialistas pesa un riesgo de contagio.
Pese a que los déficits públicos estallaron en el conjunto de los miembros de la
zona euro con la crisis económica mundial, que obligó a los Gobiernos a echar
mano de sus arcas para lanzar masivos planes de rescate, los mercados ven con
preocupación la situación extrema de países como Grecia.
Atenas se enfrenta a una deuda cercana a los 300.000 millones de euros, con un
déficit público que alcanzó el 12,7% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2009,
muy por encima del 3% autorizado por Bruselas.
La jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel, que el 9 de mayo tiene una cita con
los electores en unos comicios regionales claves para su partido, defiende que
si cede y aprueba una ayuda a Grecia, ésta deberá ir acompañada de un compromiso
de sus socios de endurecer las reglas de disciplina presupuestaria europeas, con
la inclusión de sanciones.
En la tarde de este miércoles, seguía en el aire la posible celebración el
jueves por la mañana de una reunión de los 16 líderes de la Eurozona para
decidir sobre el plan de apoyo, antes del inicio de la cumbre de los 27.
A falta de un acuerdo en estos momentos, "no vemos qué es lo que podría aportar
ese encuentro" por el que han abogado públicamente Francia y España, indicaron
este miércoles fuentes del Gobierno alemán.
Anna Pelegrí / AFP