(IAR
Noticias) 11-Marzo-2010
Se espera que los sindicatos del
sector público y privado paralicen Grecia el jueves en la segunda huelga
nacional en dos semanas contra los duros planes de austeridad del Gobierno
local.
IAR
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/
Reuters
La
movilización de 24 horas dejará vuelos en tierra y cerrará escuelas, hospitales
y lugares turísticos como la Acrópolis, pero es poco probable que detenga los
planes de bajar el gasto y elevar los impuestos para controlar el déficit y
restaurar la confianza en la debilitada economía griega.
Bajo la presión de los mercados y sus socios de la Unión Europea (UE), el
Gobierno del primer ministro Georgios Papandreu reveló un nuevo paquete de
austeridad la última semana que ascendería a 4.800 millones de euros.
Este incluye un alza en el IVA, recortes en los sueldos del sector público y
congelación de las pensiones.
"Los trabajadores levantarán su puño y gritarán con una voz: no pagaremos por la
crisis", dijo en un comunicado el sindicato del sector privado GSEE. "Nadie,
nada va a amedrentar a los trabajadores", agregó.
GSEE y su homólogo del sector público, ADEDY, que en conjunto representan a la
mitad de los cinco millones de empleados del país, dicen que el plan de
austeridad apoyado por la UE sólo golpeará a los más pobres y agravará los
problemas económicos del país afectado por la recesión.
El nivel de participación en la huelga y las protestas será vigilado de cerca
fuera de Grecia.
Los diseñadores de políticas de la UE, las agencias de calificación y los
mercados financieros han recibido con beneplácito el último paquete de
austeridad, pero quieren que se implemente de manera rápida y sin contratiempos.
Para que eso ocurra, el apoyo público es crucial.
Encuestas de opinión muestran una oposición creciente a los impuestos y
recortes, y los gremios desde conductores de taxi a recolectores de basura han
incrementado las protestas en las últimas semanas.
Pero los sondeos también muestran que la mayoría de los griegos creen que se
necesita de la austeridad económica y que el Gobierno debe seguir adelante con
las medidas.
"Todo estará muerto en Grecia, pero la mayoría de la gente entiende que no hay
otra opción (...) No creo que una huelga y concentraciones puedan afectar
seriamente las políticas del Gobierno", dijo el encuestador de ALCO Costas
Panagopoulos.
La oposición a los recortes ha sido relativamente débil hasta el momento, pero
los griegos tiene la tendencia a ocupar las calles en protestas que pueden
volverse violentas.
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