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El presidente del Consejo Europeo, Herman Van
Rompuy. |
La Unión Europea (UE), golpeada por la crisis en Grecia y las amenazas
que pesan sobre España o Portugal, busca recuperarse debatiendo la instauración
de un gobierno económico que coordine mejor las políticas de sus países
miembros.
IAR
Noticias
/
AFP
Una
cumbre de los dirigentes europeos está prevista el jueves en Bruselas, convocada
por el nuevo presidente de la UE, Herman Van Rompuy, hasta ahora de muy discreto
perfil desde que asumiera en diciembre su cargo.
Esta reunión será su primer desafío en momentos en que el nuevo dispositivo de
la dirección de la UE, nacido del tratado de Lisboa, apenas convence. Van Rompuy
"está preocupado por el talante que impera, sobre el declive de Europa", afirma
un alto funcionario europeo.
Fragilizada por la recesión, Europa pretende fijarse una nueva estrategia de
crecimiento para los próximos 10 años, bautizada 'UE 2020', y centrada en
inversiones en la investigación, nuevas tecnologías o vehículos menos
contaminantes.
La idea es remplazar la fenecida 'estrategia de Lisboa', lanzada pomposamente en
2000, y que pretendía en una década convertir a la UE en la economía del
conocimiento más dinámica del mundo. En opinión de todos, resultó un fracaso,
debido a la ausencia de mecanismos obligatorios o vinculantes.
La nueva estrategia no quedará lista hasta junio. Pero los jefes de Estado y de
gobierno ya se pondrán de acuerdo el jueves sobre los principios para reforzar
la coordinación de sus grandes opciones económicas.
Van Rompuy exhorta a "un esfuerzo colectivo", para superar el débil crecimiento
económico de la región. Es una cuestión de "supervivencia" para Europa y su
modelo social, advirtió recientemente.
Por su lado, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, aspira a la formación de
"un gobierno económico de los 27", por el que Francia aboga en vano de hace ya
varios años.
Para asegurarse de que los diferentes países respetarán la línea común, la
presidencia española de la UE tuvo inicialmente la idea de aplicar "medidas
correctivas", o sanciones. La idea generó protestas, especialmente por parte de
Alemania, y la opción de las sanciones fue abandonada. "Imagine un país europeo
al que la UE dijera: si no hacen tal o tal reforma, ¡habrá sanciones! Es la
forma perfecta para poner a todo el mundo contra Europa y contra sus reformas",
afirma un diplomático europeo.
Sin embargo, los "buenos alumnos" podrían verse recompensados con más fondos de
la UE, según un funcionario europeo. Y la Comisión Europea tendría la
posibilidad de lanzar advertencias a quienes no respetasen los compromisos
comunes.
Pero, al cabo, los Estados pretenden conservar el control de la vigilancia para
limitar la capacidad de Bruselas de interferir en sus asuntos, lo que suscita
dudas sobre la eficacia del nuevo mecanismo.
Por otro lado, la tempestad económica que se propaga por el sur de Europa, en
Grecia, España o Portugal, debido a los temores sobre su capacidad para pagar
sus deudas, añade más urgencia a la labor de reactivar el crecimiento y reforzar
la cohesión económica del bloque, especialmente en el seno de la zona euro.
Los mercados esperan que el jueves haya un mensaje tranquilizador de los 27, en
momentos en que se plantea cada vez más la hipótesis de una ayuda financiera de
Europa a Atenas.
Yacine Le Forestier / AFP