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El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, visitó el lunes el Museo del Holocausto (Yad Vashem) en Jerusalén
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El primer ministro italiano inicia una visita de tres días y se dirigirá
el martes a la Kneset.
Por
Juan Miguel Muñoz -
El País, España
Difícilmente disfrutará Benjamín Netanyahu de un visitante extranjero que
respalde las tesis israelíes del modo en que lo hace Silvio Berlusconi.
Al igual
que ha sucedido con Alemania días atrás, los gobiernos israelí e italiano
celebrarán el martes una sesión conjunta por primera vez.
Siete ministros acompañan su visita de tres días a Israel al primer ministro italiano, que ha traído
consigo varios bocetos de Leonardo da Vinci que serán expuestos en el
Parlamento. El líder italiano se dirigirá a la Kneset el martes. Pocos primeros
ministros suben al estrado para dirigirse a los 120 diputados israelíes.
A diferencia de los desencuentros diplomáticos entre el Ejecutivo hebreo y
varios gobiernos europeos -Suecia, Noruega, Reino Unido, y también la Comisión
Europea-, las relaciones con Roma son casi idílicas por mucho que Berlusconi
haya advertido que persistir en la ocupación de los territorios palestinos "es
un error".
"Yo tengo un sueño: que un día Israel pueda entrar en la Unión Europea", ha
sido lo primero que ha dicho Berlusconi a su llegada. Aunque Israel no es
miembro de la UE, es el país que goza de las relaciones más privilegiadas con
Bruselas en materia económica, cultural, científica y deportiva.
Respecto al programa nuclear de Irán, el quebradero de cabeza del Gabinete de
Netanyahu, la coincidencia es absoluta. "No se puede permitir", afirmaba el
líder italiano la víspera de su llegada a Tel Aviv, "que armas nucleares caigan
en manos de un país que quiere destruir Israel y niega abiertamente el
Holocausto".
A Berlusconi también le regalaron los oídos. "El primer ministro
italiano es uno de los campeones de la paz y la libertad", sentenció Netanyahu.