(IAR
Noticias) 07-Agosto-2010
Nada proyecta el poderío aéreo y naval de Estados Unidos como los
portaaviones: Descomunales bases desplazables que pueden alcanzar los sitios
conflictivos más remotos, garantizando el control de los mares sin rival alguno.
Eso ahora podría cambiar.
IAR
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/
AP
China está fabricando un misil capaz de hundir portaaviones y que puede ser
disparado desde tierra con tanta precisión que podría hacer blanco en el
portaaviones más avanzado desde una distancia de 1.500 kilómetros (900
millas).
Los analistas dicen que el misil llamado Dong Feng 21D será sometido a un
ensayo final probablemente hacia fin de año, aunque hay dudas acerca de si
realmente tendrá la precisión necesaria como para hacer blanco en una nave en
movimiento.
El arma, que fue exhibida en un desfile militar el año pasado, podría alterar
el equilibrio de poder en el Pacífico y afectar las posibilidades de Estados
Unidos de intervenir en sitios como Taiwán o Corea del Norte, de ser necesario.
También impediría a los barcos estadounidenses acercarse a los 18.000 kilómetros
(11.200 millas) de costa china.
Si bien una bomba nuclear podría hundir un portaaviones --suponiendo que alguien
esté dispuesta a usarla--, lo notable del Dong Feng 21D es el que pueda
golpear un blanco tan distante y en movimiento.
El Ministerio de Defensa chino no respondió a solicitudes de entrevista de la
AP.
La armada china ha crecido mucho en las dos últimas décadas y es la más grande
de Asia. Ha ampliado su presencia y protege rutas marítimas comerciales vitales
para los chinos.
Beijing se muestra cada vez más firme en sus demandas de que Estados Unidos
no se entrometa en grandes extensiones marinas --buena parte de los mares
Amarillo, Oriental de China y del Sur de China--, donde reclama exclusividad.
Se opone a que Estados Unidos y Corea del Sur realicen maniobras militares en el
mar Amarillo, frente a la costa del noreste chino, diciendo que la participación
del portaaviones George Washington, con una pista de 333 metros (1.092 pies) y
6.250 marinos a bordo, sería una provocación, pues Beijing estaría al alcance
de los F-18 estadounidenses.
El George Washington fue finalmente enviado a maniobras con Japón en el Mar de
Japón, mas lejos.
Los estadounidenses niegan que hayan cedido a presiones chinas.
"Nos reservamos el derecho a movernos en aguas internacionales en cualquier
sitio del mundo", expresó el contraalmirante Daniel Cloyd, comandante del
contingente estadounidense que participó en las maniobras, las cuales
concluyeron a fines de julio.
El nuevo misil podría alterar esa política y ahuyentar a Estados Unidos de
ciertas zonas.
"China puede alcanzar a (naves de) Estados Unidos mucho antes de que Estados
Unidos pueda acercarse lo suficiente a tierra firme como para devolver el
golpe", expresó Toshi Yoshihara, profesor adjunto del Colegio Naval de Guerra de
Estados Unidos.
Misiles capaces de hundir portaaviones "podrían tener un impacto psicológico
en quienes elaboran las políticas de Estados Unidos", declaró Yoshihara a la
AP en un correo electrónico. "Deja en claro que Estados Unidos ya no domina el
mar como lo ha hecho desde la Segunda Guerra Mundial".
Yoshihara sostuvo que hay bastantes nervios en Washington por más que se hable
poco del tema.
Un arma capaz de hundir portaaviones, o mantenerlos alejados de la costa, podría
evitar a los chinos tener que crear una flota de portaaviones capaz de
contrarrestar la estadounidense.
El secretario de Defensa estadounidense Robert Gates aludió al tema en un
discurso en septiembre pasado.
"Al analizar los programas de modernización militar de países como China, no hay
que prestarle demasiada atención a sus posibilidades de contrarrestar a Estados
Unidos en forma simétrica --soldado por soldado, barco por barco-- y enfocarse
más en su capacidad de afectar nuestros movimientos y de reducir nuestras
opciones estratégicas", manifestó.
Gates indicó que las inversiones chinas en programas cibernéticos, en armas
contra satélites, barcos y aviones, junto con sus misiles, "podrían
comprometer la forma en que Estados Unidos proyecta su poder" a través de
bases aéreas y grupos de ataque basados en portaaviones.
Resta por verse si China logra perfeccionar esta nueva tecnología y, en todo
caso, cuánto le tomará hacerlo. Hacer blanco en un portaaviones en movimiento no
es sencillo y requiere sistemas direccionales muy avanzados.
Hay quienes pronostican, no obstante, que China estará en condiciones de
disparar esos misiles en un par de años.
Un portal de la agencia noticiosa oficial china, Xinhuanet, planteó hace poco un
escenario en el que Estados Unidos despacha al George Washington para ayudar
a Taiwán ante un ataque chino.
Los chinos responderían con tres disparos del DF 21D: El primero alcanzaría el
casco y produciría incendios, obligando a suspender los vuelos; el segundo
apagaría los motores y sería acompañado por ataques aéreos convencionales,
mientras que el tercero, dice el despacho, "enviaría al George Washington al
fondo del océano". |