El tema de
la subvaluación cambiaria del yuan es particularmente delicado para Europa, el
principal destino de las exportaciones chinas. Pero los más estridentes han sido
los estadounidenses. Su legislación comercial les obliga cada dos años a
examinar si hay o no manipulación cambiaria por parte de China. Y este año el
secretario del Tesoro amenazó con hacerse eco de los reclamos en el congreso. La
reunión del G-20 en Toronto la semana que viene ofrecÃa la oportunidad para
presionar a China en este terreno.
Por Alejandro Nadal - La Jornada, México
Las autoridades económicas en China quisieron evitar a toda
costa una condena a su polÃtica cambiaria de subvaluación del yuan, durante las
pasadas reuniones del G20 El crecimiento de las exportaciones chinas en mayo fue
el más alto en seis años y rebasó todos los pronósticos. Para el curso que está
tomando la crisis, eso no es un buen augurio en las economÃas de los socios
comerciales de PekÃn.
Todo mundo sabe que los costos laborales en China son extraordinariamente
bajos. Ese ha sido un factor clave en la relocalización de la producción
industrial de Estados Unidos hacia el gigante asiático. En la coyuntura actual
el factor costo laboral sigue siendo un aspecto clave de las exportaciones
chinas y de que el gigante asiático continúe aventando su colosal problema de
desempleo al resto del mundo. Pero por muchas razones nadie quiere hablar de los
salarios de miseria en China (tema de otro artÃculo).
En cambio, la subvaluación del yuan ofrece un blanco conveniente. El tema de
la subvaluación cambiaria del yuan es particularmente delicado para Europa, el
principal destino de las exportaciones chinas. Pero los más estridentes han sido
los estadounidenses. Su legislación comercial les obliga cada dos años a
examinar si hay o no manipulación cambiaria por parte de China. Y este año el
secretario del Tesoro amenazó con hacerse eco de los reclamos en el congreso. La
reunión del G-20 en Toronto la semana que viene ofrecÃa la oportunidad para
presionar a China en este terreno.
Los polÃticos en PekÃn vieron las señales claramente: hace cuatro dÃas
recuperaron la iniciativa y anunciaron que habrÃa una mayor flexibilidad en su
polÃtica cambiaria. La prensa internacional y los medios en Estados Unidos
hablaron de un viraje histórico. Obama se felicitó haciendo aparecer esto como
un éxito de su diplomacia económica.
Pero, ¿qué tan profundo es el cambio en la polÃtica cambiaria de China? La
verdad es que hay más maquillaje que otra cosa. Y cuidado, el maquillaje puede
ser peligroso. Hay que leer el comunicado oficial del banco central chino
(disponible en www.pbc.gov.cn) para
comprobar que lo que realmente anuncia es que no habrá cambios.
En resumen el comunicado contiene tres cosas notables. Primero, algo de
retórica sobre el papel que jugó la polÃtica de flexibilidad cambiaria comenzada
en 2005. El régimen introducido ese año implicó un cambio importante: se
abandonó al dólar como única referencia y se le reemplazó por una canasta de
divisas. Según PekÃn, esa polÃtica ha desempeñado un papel positivo al mitigar
el impacto de la crisis y ha contribuido a la recuperación en Asia.
Segundo, el comunicado afirma que como ya se está saliendo de la crisis, es
deseable aumentar la flexibilidad cambiaria del yuan. Tercero, no se van a
modificar las bandas de flotación de la paridad cambiaria y como la situación de
la balanza de pagos china ha mejorado, no hay ninguna necesidad de proceder a la
apreciación del yuan.
Aquà hay un contraste notable con lo que manifestaron Obama, Geithner, el
Wall Street Journal y casi toda la prensa internacional. El comunicado no
sólo carece de un compromiso firme para proceder a la revalorización de la
moneda china. Hasta se da el lujo de anunciar explÃcitamente que no se van a
modificar las bandas de flotación y que no se ve la necesidad de apreciar el
yuan.
Eso no es todo. Hoy la polÃtica cambiaria china es un régimen de flotación
que permite manipular el tipo de cambio. Ha estado basada en una canasta de
divisas, pero el comunicado indica que China está pensando en reducir el peso
del dólar en dicha canasta. Eso es lo que sucedió en 2007 y los resultados no
fueron buenos para Estados Unidos. Hoy lo más probable es que China aumente el
peso del euro en la canasta de referencia. Como la divisa común europea ha
sufrido una depreciación importante, eso permitirá que el yuan mantenga la
subvaluación en referencia al dólar.
Es decir, el anuncio del banco central en PekÃn es como una galleta de la
suerte china. Y su leyenda para Estados Unidos podrÃa ser
"Ten cuidado con lo que deseas" porque la mayor flexibilidad cambiaria del
yuan cuando el euro está a la baja puede desembocar en una mayor depreciación de
la divisa china con respecto al dólar estadunidense.
PekÃn ha comprado tiempo con esta astuta maniobra y todos los involucrados
pueden seguir la comedia con gran hipocresÃa. El secretario del Tesoro Geithner
podrá dar a conocer su informe sin tener que condenar a China por "
manipulación cambiaria". Obama, obsesionado por su necesidad de dar a conocer
buenas noticias dirá una vez más que el triunfo es suyo. El G-20 podrá enfocar
sus baterÃas para apoyar la austeridad fiscal en Europa y acabar de destruir lo
que queda del estado de bienestar en el continente. El G-20 podrá festejar y
presentar el "gran" cambio en la polÃtica cambiaria de China como un logro
más de ese cónclave tan serio y responsable en el manejo de la economÃa mundial.