La visita del vicepresidente de
la República Popular de China, Xi Jinping, a Moscú es importante ya de por sí,
porque se trata de la persona que heredará el poder en el Imperio Celeste.
Por Dmitri Kósirev - RIA Novosti
Particularidad
que ofrece la oportunidad de conocer en la distancia corta al futuro líder del
vecino y socio más importante de Rusia.
Es más que probable que Xi Jinping ocupe el sillón presidencial una vez expirado
el mandato del mandatario actual, Hu Jintao. La elección ya está virtualmente
hecha por la cúpula dirigente y sólo queda el formalismo de recibir el visto
bueno del parlamento y del partido gobernante.
Este es el modelo de transferencia del poder en China. Se elige a la persona más
preparada y adecuada para ocupar el cargo de presidente, y ésta tiene que
mostrar su aptitud de gestión durante un largo período en el gobierno. Es un
sistema nacido en la antigua Roma imperial que se aplica con éxito en otros
veinte países.
Dentro de la agenda del vicepresidente chino, ha sido anunciada la inauguración
del año del idioma chino en Rusia, que tendrá lugar el próximo 30 de marzo. Este
evento también tiene su carga simbólica y marca una pauta futura, un camino de
formación y desarrollo de la cultura y las relaciones entre los dos países.
Es evidente que los rusos que estudian chino, lo van a seguir haciendo con el
mismo interés, independientemente de los actos y ceremonias que se celebren. Y
que el año del idioma chino en Rusia va a pasar desapercibido para la abrumadora
mayoría de la gente, salvedad hecha de aquellos que tienen contacto con la
cultura o la enseñanza de los idiomas.
Sin embargo, en la actualidad se observa un auge del idioma chino en el sistema
de enseñanza en Rusia. Según los participantes en el puente televisivo entre
Moscú y Pekín organizado por la agencia de información rusa RIA Novosti, en
Rusia, hace veinte años solo había 20 centros, entre universidades y escuelas,
donde se impartían clases de chino. Hoy, su número supera 100.
Existe, por otra parte, una gran cantidad de escuelas privadas de enseñanza no
reglada y dudosa calidad. Este tipo de centros suelen contar con un solo
profesor en nómina que enseña el idioma con cursos acelerados y sin la
utilización de jeroglíficos, es decir, solo empleando el alfabeto latino para
reflejar los sonidos. Parece algo absurdo, pero en la práctica da conocimientos
suficientes para poder explicarse en la calle o en el mercado... pero esto está
muy lejos de ser un producto profesional.
Asimismo, se está empezando a estudiar seriamente la posibilidad de introducir
la enseñanza del chino en la escuela secundaria, para abarcar una mayor cantidad
de estudiantes y darles un mayor nivel de conocimientos de cara a la enseñanza
superior. Se espera que los resultados no tarden en aparecer.
Esta medida podría plantear un pequeño problema: hoy, en Rusia, los profesores
de chino disfrutan de pleno empleo, es decir, ya casi no hay más profesores para
ocupar las nuevas plazas que se plantean. En China, la situación es similar:
unos 40 mil estudiantes universitarios y 80 mil escolares aprenden ruso. Y como
en Rusia, también hay cursillos privados para aprender un ruso express. La
demanda por el ruso crece año tras año y los profesionales de la enseñanza no
abarcan tal ritmo de crecimiento.
En Rusia el chino, lo chino, está de moda, sin que sea necesario pensar
demasiado para encontrar las causas de tal popularidad. Su cine y arte, vistosos
y plenos de sutileza, mas su exquisita y matizada cocina han jugado un papel
popularizador muy importante, pero el creciente comercio es de una importancia
todavía mayor, tanto para los rusos como para los chinos. León Tolstoi, el Pato
a la Naranja... pero hay que mirar por la salud del bolsillo.
El boom de China, incluido el idioma chino, no es patrimonio sólo de Rusia, sino
de todo el mundo. En 2010, el año del idioma chino en Rusia, China bien puede
certificar de una forma incontestable su posición como segunda potencia
económica mundial.
Lamentablemente, Rusia y el idioma ruso tienen menor peso para China que el
idioma chino para Rusia. En el Imperio Celeste se estudiaba ruso muy
intensamente en los años 50, pero esa época ya pasó y ahora predomina el inglés.
De todas formas, aún hay rescoldos de la antigua época, aún permanece, aunque en
menor medida, el tirón de la asociación Rusia - URSS en la mentalidad de la
gente. Y es un tirón que se debe aprovechar.
Hay una gran diferencia de mentalidad entre la generación soviética de la
primera mitad del siglo XX que aprendía el alemán y la actual que tiene el
inglés como referencia. Lo importante no es que el alemán se enseñara en las
escuelas como preparación ante la posible guerra con los nazis, sino que este
hecho, además, se sustentaba en una orientación cultural general de la sociedad,
reflejada en el habla cotidiana, en los préstamos lingüísticos. En los años
cincuenta, una canción de éxito en la URSS se llamaba schlager, palabra
proveniente del alemán. Hoy se suele calificarla con el vocablo inglés hit.
La población de la URSS en general siempre era muy proocidental. Este sentir de
la gente, más bien, esta fascinación se vio trasladada a los centros de
enseñanza con sensibles aumentos del alumnado en los cursos de inglés, francés,
español o alemán en las escuelas. Otros idiomas también se estudiaban, pero se
consideraban exóticos.
Hoy, cuando los rusos ya han visto suficiente mundo, la situación ha cambiado.
Por ejemplo, en un país tan pequeño como Tailandia viven y trabajan unos 15 mil
rusos (turistas, al margen) que estudian tailandés. En cuanto a China, aunque no
hay datos estadísticos fiables, el número de residentes rusos (desde la frontera
ruso-china hasta la provincia de Guangdong, en el sur de China) es mayor que el
número de chinos en Rusia. Es evidente que el idioma chino tiene que ser
necesariamente muy popular en Rusia.
La diversidad cultural de la población rusa concuerda con el espíritu de la
época, el de la globalización. Y esta época adquiere cada vez más rasgos
asiáticos. Qué consecuencias políticas puede tener este proceso.
Ya a finales de los años 80, los intelectuales rusos de orientación
prooccidental hicieron todo lo posible para que las cadenas de televisión
emitieran sólo información negativa sobre China. Esto originó una especie de
racismo ruso contra lo asiático. De esta forma, un cabeza rapada que golpeaba a
una persona asiática era, en realidad, la semilla prooccidental sembrada por
aquellos intelectuales y transformada en una bestia salvaje e inculta.
Un fenómeno semejante es ese pequeño grupo de alarmistas que atiza los temores
de la gente con que el crecimiento demográfico descontrolado de los chinos que
puede llevarlos a conquistar Rusia. No hay ningún conocedor del idioma, la
cultura, la historia y las tradiciones de China entre tales profetas.
Todo eso debe acabar de una vez por todas. Hoy los rusos residen en China, los
chinos en Rusia, y se deben relacionar como lo harían con los turcos, los
alemanes, estadounidenses, o entre ellos mismos. Vivimos todos en un mismo
mundo, en una casa común, y todos somos iguales. Esto es ya un planeta
globalizado.