Los artefactos explosivos sin detonar matan o mutilan a decenas de civiles en Afganistán todos los meses, según han denunciado responsables gubernamentales y grupos pro Derechos Humanos, que aseguran que estos dispositivos terminaron en 2009 con la vida de 773 civiles, el 32 por ciento de las 2.412 muertes de civiles.
IAR
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Europa Press
La
ONG afgana Afghanistan Rights Monitor (ARM) señaló que ha registrado 67
muertes civiles de los ataques con estos dispositivos del 1 al 21 de marzo de
2010. "De media, estos artefactos matan y hieren a más civiles que ninguna otra
táctica de combate", aseguró el director de esta organización, Ajmal Samadi.
Estos artefactos están diseñados para causar más daño sobre los civiles que
sobre el personal militar, que puede protegerse con los vehículos blindados,
tecnología e Inteligencia. El número de muertos y mutilados durante los últimos
años no está claro, pero el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que
dirige seis centros ortopédicos en el país, afirmó que ha tenido que colocar más
de 14.000 prótesis a los mutilados por la guerra en 2009.
Los dispositivos también impiden el movimiento de los civiles e inhiben los
proyectos humanitarios y de desarrollo en grandes zonas del país. "No podemos
movernos con libertad en nuestra zona ni cultivar nuestros campos porque las
minas y las bombas están por todas partes", afirmó un anciano que viven en la
provincia de Kandahar, en el sur.
A pesar de las extensivas medidas de protección, casi la mitad de las muertes de
soldados extranjeros en Afganistán se atribuyen a estos artefactos, según la
OTAN, y los insurgentes parecen haber incrementado su uso, informa la agencia de
noticias humanitarias de la ONU, IRIN. Por su parte, los responsables
estadounidenses temen que estos ataques aumenten debido a la llegada de soldados
adicionales este año.
"La muerte de un soldado extranjero por una explosión improvisada suelen crear
titulares, pero hemos fallado en comunicar a los grupos armados de la oposición
y a sus seguidores extranjeros que los artefactos explosivos sin detonar matan y
mutilan a gente inocente y que suponen una clara violación de todas las leyes de
la guerra", afirmó Samadi.
El pasado enero, el Gobierno afgano prohibió la importación y el uso de
fertilizante de nitrato de amonio que se utilizó en el 85 por ciento de los
dispositivos descubiertos en el país, aunque prosiguen las importaciones
ilegales. "Pakistán es la fuente principal del nitrato de amonio. China e Irán
también son distribuidores significativos", aseguró un portavoz de la OTAN.
Mientras, la OTAN señala que se están realizando esfuerzos para aumentar la
conciencia de la sociedad afgana sobre los riesgos que estos dispositivos tienen
a través de anuncios en la radio y televisión, entre otras medidas.