ás del 80% de las 300.000 muertes registradas en la región occidental de
Darfur, en Sudán, desde que comenzó el conflicto bélico en el 2003 fueron
resultado de enfermedades, no de actos directos de violencia, señala un estudio
nuevo.
Los descubrimientos, publicados el viernes en la
revista médica The Lancet, sugieren que muchas de las millones de personas
desplazadas por el conflicto podrían seguir en enorme riesgo de morir por
desnutrición, diarrea y enfermedades ocasionadas por consumo de agua contaminada
que han causado estragos en sus hacinados campos de refugiados aún cuando el
combate ha menguado.
La guerra entre rebeldes y fuerzas del gobierno sudanés comenzó en Darfur en
el 2003, desplazando de sus viviendas a 2,7 millones de personas y creando una
enorme crisis humanitaria en la inmensa región desértica. El gobierno de Sudán
ha dicho que las cifras fatales son exageradas.
La violencia ha aminorado enormemente, pero continúa el bandidaje y secuestro
de trabajadores extranjeros, obstaculizando los esfuerzos de estabilización en
la región.
Especialistas del Centro de Invetsigación sobre Epidemiología de Desastres,
de la Universidad Católica de Louvain en Bruselas, realizaron el estudio.
Revisaron 107 sondeos de mortandad del 2003 al 2008 y escogieron 63 que
reunieron todos los datos requeridos para su análisis estadístico combinado.
El estudio encontró que la cifra de muertes por violencia llegó a su cima a
principios del 2004, un año después de que comenzaron los combates contra una
rebelión de tribus africanas, opuestas al gobierno predominantemente árabe.
Desde el 2005, la mayoría de las muertes en Darfur han sido resultado de
enfermedad, y la gente desplazada ha sido la más vulnerable, encontró el
estudio.