demás, los testigos entrevistados por esta
organización indican que en la noche del martes aún podían escucharse tiroteos en la ciudad, y
que se veía salir humo de los barrios más afectados.
Por otro lado, HRW ha pedido al Gobierno que investigue y juzgue a los
responsables de la muerte de estas personas y haga frente a las causas que hay
detrás de este nuevo brote violento en Jos, capital del estado de Plateau, en el
centro del país. "Ya es suficiente, los líderes de Nigeria necesitan afrontar el
ciclo de violencia alimentado por la impunidad", afirmó una investigadora de HRW,
Corinne Dufka.
Los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes comenzaron el domingo por
la mañana. Según los líderes de la sociedad civil, los disturbios comenzaron con
una discusión por la reconstrucción de una casa perteneciente a un musulmán que
resultó destrozada en la violencia de noviembre de 2008.
El comisario de policía del estado de Plateau, Greg Anyating, explicó que el
detonante fue el ataque que realizó un joven musulmán contra los cristianos en
uno de los distritos de la ciudad, una acusación que los líderes musulmanes
niegan.
De acuerdo con informes creíbles de los líderes de la sociedad civil, señala
HRW, y de los medios de comunicación nacionales e internacionales, la violencia
fue realizada por multitudes sectarias armadas con pistolas, arcos y flechas y
machetes. Además, se han producido saqueos e incendios de casas y tiendas, junto
con varias iglesias y mezquitas. También hay varias informaciones que indican
que tanto el Ejército como la Policía emplearon un uso excesivo de la fuerza a
la hora de responder a la violencia.
Los líderes musulmanes informaron de que 80 de los muertos fueron llevados a
la mezquita central de Jos ayer por la tarde, a los que se unen los 71 ya
enterrados en los dos primeros días de enfrentamientos. Un responsable cristiano
indicó que el lunes murieron 50 cristianos y ayer otros 15.
Los tres días de enfrentamientos han dejado al menos 5.000 desplazados. Para
evitar más choques, el Gobierno estatal desplegó efectivos adicionales y
unidades de Policía antidisturbios y ayer impuso un toque de queda de 24 horas
en la ciudad.
Por otro lado, las autoridades de los estados fronterizos con Plateau, Kaduna
y Bauchi, han tomado medidas para impedir que la violencia se extienda hasta sus
territorios, informa la agencia AllAfrica que indica que esta decisión sigue las
experiencias pasadas en las que otros brotes de violencia se han extendido a los
estados vecinos.
Según un comunicado, se ha ordenado a los agentes de seguridad "que hagan
frente a cualquier persona sospechosa de causar problemas o de difundir rumores
infundados que pretendan romper la paz en la zona". Además de intensificar las
patrullas policiales en las fronteras entre estados para impedir el flujo de
armas, se ha afirmado a los residentes que no deben temer ningún brote de
violencia puesto que ya se han tomado todas las medidas necesarias.