(IAR
Noticias)
23-Abril-09
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Militares estadounidenses trasladan a un prisionero para interrogarlo en la base de Guantánamo.
(Foto Reuters)
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Activistas por los
derechos humanos que criticaron la decisión del presidente
estadounidense Barack Obama de no juzgar a agentes de la CIA por
torturas elogiaron la intención del juez español Baltasar Garzón de
investigar a seis ex funcionarios de la administración George W.
Bush (2001-2009).
Por William Fisher - IPS
Esos funcionarios proveyeron el marco legal para
que la CIA (Agencia Central de Inteligencia) aplicara sus "técnicas
de interrogatorio mejoradas", como el "submarino" (simulación de
ahogamiento), golpes, privación prolongada de sueño y encierro del
detenido en habitaciones con insectos, contra sospechosos de
terrorismo recluidos en la base militar estadounidense en
Guantánamo, Cuba.
La semana pasada, el fiscal general español Cándido Conde-Pumpido le
recomendó al juez Garzón --famoso mundialmente por haber ordenado el
arresto del ex dictador chileno Augusto Pinochet en 1998-- que
desechara la demanda, presentada por grupos de derechos humanos. No
obstante, al día siguiente, el juez resistió la presión y decidió
proceder con el caso.
Según informó la cadena británica BBC, Conde-Pumpido sostuvo que la
propuesta investigación penal de Garzón contra los ex funcionarios
de Bush por posibles violaciones al derecho internacional "no tenía
mérito".
Los seis funcionarios en la mira de Garzón son Alberto Gonzales, ex
fiscal general de Estados Unidos, John C. Yoo, ex abogado del
Departamento de Justicia, Douglas J. Feith, ex subsecretario de
Defensa, David Addington, ex jefe del gabinete de la
Vicepresidencia, Jay S. Bybee, ex funcionario del Departamento de
Justicia, y William Haynes, ex abogado del Pentágono.
Estos fueron señalados por proveer la argumentación legal que
utilizó el gobierno de Bush para ignorar las Convenciones de
Ginebra, referidas a los tratos a los detenidos.
Bajo la ley española, una vez que un juez recibe la opinión de un
fiscal, puede desechar la querella o abrir una completa
investigación que podría llevar a una acusación. Es en este caso el
juez, no el fiscal, el que presenta las acusaciones penales.
La ley española le da a los tribunales jurisdicción fuera de
fronteras nacionales en casos de torturas o crímenes de guerra,
basándose en la doctrina conocida como "justicia universal".
Gonzalo Boye, uno de los abogados defensores de los derechos humanos
que presentó el caso ante Garzón, explicó a la agencia AP que el
reclamo de jurisdicción española se fortalece por el hecho de que
cinco de los detenidos en Guantánamo son ciudadanos o residentes de
España.
Pero este caso, si avanza, tendría implicaciones mucho más allá de
España, porque las eventuales órdenes de arresto serían vinculantes
para todos los 27 miembros de la Unión Europea (UE).
La mayoría de los seis hombres señalados no han hecho comentarios.
Solo Feith rechazó enérgicamente las acusaciones y sostuvo que
España no tenía jurisdicción. Además, sostuvo que el caso era "un
insulto nacional con dañinas implicaciones".
El gobierno de España, que ha intentado mejorar sus relaciones con
Washington, insistió en que sus tribunales son independientes y que
la rama ejecutiva no tiene dominio sobre sus decisiones.
Grupos de derechos humanos apoyaron en forma unánime la iniciativa
de Garzón.
El Centro para los Derechos Constitucionales (CCR, por sus siglas en
inglés), que representa a varios de los detenidos en Guantánamo,
elogió la decisión del juez español.
"La importancia de esta investigación no puede ser subestimada.
Contrariamente a las declaraciones de algunos, las investigaciones
españolas no son simbólicas. Si se emiten órdenes de arresto, todos
los países de la UE estarán obligadas a cumplirlas. El mundo se está
haciendo más pequeño para los conspiradores de la tortura", dijo el
presidente del CCR, Michael Ratner.
El CCR, junto al Centro Europeo para los Derechos Constitucionales y
Humanos y la Federación Internacional de Derechos Humanos, había
intentado en tres ocasiones, dos en Alemania y una en Francia,
presentar cargos en la UE contra ex funcionarios de Bush. El caso
alemán todavía está pendiente.
"La única razón por la cual España considera un juicio a
estadounidenses por tortura es porque Estados Unidos se niega a
hacerlo. Eric Holder (el actual fiscal general) debe cumplir las
leyes estadounidenses e iniciar investigaciones penales a los
funcionarios de Bush que cometieron tortura y otros crímenes de
guerra", dijo a IPS la presidenta de la Asociación Nacional de
Abogados, Marjorie Cohn.
"Las consideraciones políticas no deben controlar nuestra obligación
bajo la Convención contra la Tortura de procesar o extraditar a
crímenes de guerra", añadió.
Con ella coincidió Ben Wizner, abogado del Proyecto de Seguridad
Nacional de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles. "La
idea de que España investigue el trato dado por Estados Unidos a los
detenidos es una vergüenza para nosotros", afirmó.
"Una vez éramos los campeones del mundo, no sólo en derechos
humanos, sino en rendición de cuentas. No deberíamos depender de
otros países para limpiar nuestro desorden", añadió.
"Si la administración de Obama hiciera lo que requiere la ley
(designar un fiscal especial), veríamos a menos de nuestros aliados
sintiendo que deben hacer nuestro trabajo", agregó.
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