(IAR
Noticias)
23-Abril-09
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Irlanda : Movilización de trabajadores en Dublin marzo 2009
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Cuál es la peor perspectiva para la economía mundial?" preguntó mi
interlocutor. Recién un día después se me ocurrió la respuesta correcta.
"Estados Unidos podría volverse Irlanda".
Por Paul Krugman -
Clarín, Argentina
L o malo es que el gobierno irlandés vaticina que este año el PBI va a caer más
de un 10%, con lo que cruzaría la línea que se usa para diferenciar una recesión
de una depresión.
Pero hay algo más: para satisfacer a los nerviosos prestamistas. Irlanda es
obligada a aumentar impuestos y rebajar drásticamente el gasto del gobierno a la
luz de la depresión económica. Y es esta eliminación de opciones la que me temo
podría ocurrirnos al resto de nosotros.
¿Cómo hizo Irlanda para quedar sumida en el aprieto en el que se encuentra hoy?
Siendo como nosotros, sólo que más. Al igual que Islandia, Irlanda se lanzó con
arrojo al mundo de los mercados globales no controlados. En
2008, la Fundación Heritage declaró
a Irlanda la tercer economía más libre del mundo, detrás de Hong Kong y
Singapur.
Una parte de la economía irlandesa que se volvió especialmente libre fue el
sector bancario, que usó esa libertad para financiar una monstruosa burbuja
inmobiliaria. Luego, la burbuja estalló.
El colapso de la construcción hizo que la economía cayera a pique mientras los
alicaídos precios de las viviendas dejaban a mucha gente con una deuda mucho
mayor del valor de sus casas. El resultado, al igual que en EE.UU., fue una
creciente ola de defaults y fuertes pérdidas para los bancos.
Por la crisis, Irlanda anunció un plan para comprar muchos de los activos
tóxicos de los bancos mientras aumentaba los impuestos y recortaba el gasto para
tranquilizar a los prestamistas. ¿Está haciendo lo correcto? Muchos
especialistas irlandeses critican el plan de los bancos. Pero en lo que no hay
demasiado desacuerdo es en la necesidad de austeridad fiscal. Parece que la
única opción para Irlanda es confiar en una recuperación que venga desde el
extranjero y cuando el resto del mundo repunte.
Por ahora, EE.UU. no tiene un corset fiscal al estilo irlandés. Los mercados
financieros todavía consideran a la deuda norteamericana algo más seguro que
cualquier otra cosa. Pero puede no siempre ser. Nadie quiere tener, como
Irlanda, que castigar a su propia economía para salvar a los bancos.
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