os intereses estadounidenses en el Acuerdo Estratégico Transpacífico de
Asociación Económica (o TPP, por sus siglas en inglés) --que actualmente agrupa a
Singapur, Chile, Nueva Zelanda y Brunei-- son pocos. Aunque el TPP es elogiado
por los partidarios del libre comercio, el tamaño combinado de las cuatro
economías en el pacto es más pequeño que el de la economía de Bélgica.
Washington tiene varios acuerdos mayores, incluidos los que negoció con Corea
del Sur, Colombia y Panamá, que están bloqueados por la oposición en el Congreso
de EE.UU. Estos son potencialmente mucho más significativos para la economía
estadounidense.
Desde que asumió la presidencia, Obama se ha concentrado más en mantener el
apoyo de los demócratas para su agenda doméstica, cuya piedra angular es la
reforma del sistema de salud. El libre comercio es un tema tóxico para muchos
demócratas, ya que los votantes tienden a identificarlo con la fuga de trabajos
al exterior.
El debate sobre la reforma de salud probablemente ocupará la agenda
legislativa durante semanas o meses, y el gobierno está poco dispuesto a forzar
a los demócratas a realizar una votación políticamente riesgosa a favor del
libre comercio antes de las elecciones legislativas del próximo año.
Daniel Price, un alto funcionario comercial durante el gobierno de George W.
Bush, señaló: "Pese a que avanzar la iniciativa del gobierno anterior de
establecer un patrón para la integración económica asiática es ciertamente
positivo, mientras el actual gobierno permita que los tratados de libre comercio
con Corea del Sur y Colombia sigan siendo rehenes de la política de la
delegación demócrata y no provea una clara dirección sobre las negociaciones de
la Ronda de Doha, nuestros aliados seguirán cuestionando el compromiso de EE.UU.
con la liberalización del comercio".
Esas cuestiones de seguro volverán a ser planteadas cuando Obama viaje a
Corea del Sur esta semana. El pendiente acuerdo con Seúl tiene más potencial
para impulsar el comercio que cualquier otra vía, de lejos. Sin embargo, esas
negociaciones siguen interrumpidas principalmente por el tema del comercio de
autos. Funcionarios comerciales estadounidenses con conocimiento del tema no
esperan que haya avance en el pacto con Corea del Sur.
El TPP requerirá muchos años de negociaciones y no está asegurado, pese a que
EE.UU. ya tiene tratados de libre comercio con Chile y Singapur.
El anuncio sobre el pacto comercial fue elogiado por líderes asiáticos y
grupos empresariales estadounidenses que buscan señales concretas de que el
gobierno de EE.UU. apoya el libre comercio. El anuncio de Obama significa
efectivamente que EE.UU. planea reiniciar las conversaciones suspendidas en
marzo en medio de una amplia revisión de la política comercial. El representante
comercial estadounidense, Ron Kirk, afirmó que cualquier acuerdo se alcanzaría
"a través de consultas cercanas con el Congreso de EE.UU.".
El ministro de Comercio australiano Simon Crean afirmó que la participación
de EE.UU. es una "declaración significativa de sus intenciones hacia la región
de Asia-Pacífico". La primera ronda de conversaciones sobre la expansión del
grupo tendrá lugar en Australia el próximo año, añadió.
Uno de los temas del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico
-- una
reunión anual de los líderes de 21 países, incluidos China, Australia y México--
ha sido que EE.UU. no ha impulsado el libre comercio ante la oposición de varios
sindicatos y legisladores preocupados de que perjudique a los trabajadores
estadounidenses.