(IAR
Noticias) 14-Noviembre-09
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Los economistas que participaron en la última encuesta realizado por The
Wall Street Journal esperan, en promedio, que la Reserva Federal de Estados
Unidos aumente las tasas de interés en septiembre de 2010, un momento
políticamente delicado en el que las elecciones legislativas estarán a la vuelta
de la esquina y el desempleo superaría el 9,5%.
Por Phil Izzo - The Wall Street Journal
Los 52 economistas sondeados esperan en promedio que la desocupación aumente
desde el actual 10,2% a más del 10,3% para fines de este año y que permanezca
por encima de 9,5% a lo largo de 2010. Anticipan que el empleo reanude su
crecimiento en los próximos 12 meses, con un promedio de creación de empleo de
unos 50.000 puestos de trabajo por mes durante ese período. EE.UU., sin embargo,
necesita añadir unos 100.000 empleos por mes tan sólo para absorber a las
personas que se incorporan a la fuerza laboral.
"El sector de la pequeña empresa todavía está bajo presión y las compañías más
grandes todavía están abocadas a apuntalar sus actuales resultados en lugar de
prepararse para el futuro", señaló Lou Crandall, de Wrightson ICAP. Los avances
en la productividad y las reducciones de costos han permitido a las compañías
mejorar sus resultados sin añadir empleados.
Los economistas proyectan una expansión anual desestacionalizada del Producto
Interno Bruto de 3% en 2010, un poco menos que el 3,5% registrado en el tercer
trimestre. El pronóstico representa un crecimiento sólido pero aún demasiado
tenue para sumar el número de empleos necesarios para compensar los ocho
millones de despidos realizados hasta la fecha.
La última vez que la tasa de
desempleo superó el 10%, en los años 80, los siguientes seis trimestres
registraron un crecimiento promedio superior al 7%.
A pesar de los desafíos, existe una elevada confianza en la capacidad de la Fed.
Treinta de 50 economistas consultados manifestaron que el banco central subirá
las tasas de interés en el momento apropiado, mientras sólo 18 opinaron que la
Fed procederá con demasiada lentitud.
Eso contrasta con las amplias críticas a la Fed en el pasado. En el sondeo de
marzo de 2008, el 80% de los entrevistados señaló que el banco central tardó
demasiado en subir las tasas en 2003 y el presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha
sido acusado de demorarse mucho en reducir tasas al principio de la crisis
financiera.
Un alza de las tasas, en todo caso, no es inminente. La mayoría de economistas
cree que la Fed no incrementará las tasas antes del tercer trimestre de 2010.
Los mercados de futuros asignan una probabilidad de 90% a un alza para agosto
del año que viene.
"Tras un año de crecimiento, la porción de la reducción de tasas destinada a
revertir la depresión será retirada", dijo Dean Maki, de Barclays Capital. Pero
"es poco probable que la Fed aumente las tasas hasta que el desempleo se
encuentre en una trayectoria decididamente a la baja".
Si la Fed eleva las tasas en septiembre de 2010, sería apenas seis semanas antes
de las elecciones legislativas de mitad de período. El banco central valora su
independencia de los procesos políticos, especialmente en materia de política
monetaria, pero podría sentir presión por mantener su postura de relajamiento en
momentos en que el desempleo sigue alto.
Maki indicó que aunque las decisiones
del banco central no son influenciadas por el calendario político, "la Fed no
quiere convertirse en el tema principal de la elección. Imagino que eso será un
leve desincentivo para efectuar cambios". Maki subrayó que un aumento de un
cuarto de punto porcentual aún dejaría la tasa de referencia en 0,5%, un nivel
extraordinariamente bajo.
Los economistas también opinan que los mercados emergentes y los commodities son
los lugares con mayores probabilidades de desarrollar una burbuja. De todos
modos, la probabilidad de una escalada insostenible en los precios de estos
activos es de poco más de un tercio en los próximos dos años.
"El aumento en los precios de los
activos desde niveles extremadamente bajos no sugiere una burbuja", dice Allen
Sinai, de la consultora de Decision Economics. "Los precios de los activos,
bienes raíces y acciones se derrumbaron. La apreciación tiene que ser enorme
para volver a la normalidad".
Veinte encuestados dijeron que los commodities presentan el mayor riesgo de otra
burbuja, mientras que 24 optaron por los mercados emergentes.
Aunque los economistas asignaron una probabilidad de 36% a que se produzca una
nueva burbuja en los próximos 24 meses, las opiniones variaron desde 0% a 100%.
Incluso entre quienes veían más de 50% de probabilidad, no hubo un consenso
claro sobre si se materializará una burbuja.
Pero aunque se forme otra burbuja, sus consecuencias no tendrían que ser tan
nefastas. "Otra burbuja es inevitable", opina Diane Swonk, de Mesirow Financial.
"La acumulación (de bienes) es parte de la naturaleza humana. Sin el apoyo del
apalancamiento que hemos visto en la última década, sin embargo, sus
consecuencias deberían ser mucho más manejables".
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