En una manifestación de que las empresas estadounidenses siguen afectadas por
la crisis financiera, están guardando la mayor cantidad de efectivo —y un
porcentaje mayor de activos líquidos— de los últimos 40 años.
En el segundo trimestre, las 500 firmas no financieras más grandes de EE.UU.,
medidas por el total de sus activos, tenían US$994.000 millones, o 9,8% de sus
activos, en efectivo e inversiones de corto plazo, según un análisis de The Wall
Street Journal.
La tendencia parece haberse mantenido en el tercer trimestre a pesar de una
mejoría económica. De las 500 empresas, 248 han reportado resultados para el
tercer trimestre. Su efectivo aumentó a 11,1% de sus activos, de 10,1% en los
tres meses previos. Compañías tan diversas como Alcoa Inc., Google Inc., PepsiCo
Inc. y Texas Instruments Inc. registraron aumentos considerables en sus activos
en efectivo en el tercer trimestre. "Todos están acaparando efectivo", asegura
Carsten Stendevad, director del grupo de estrategia financiera de Citigroup Inc.
Stendevad y otros analistas creen que es una consecuencia directa de la crisis
financiera del año pasado, cuando las empresas no podían captar fondos o debían
pagar tasas más altas de lo habitual.
Los elevados balances en efectivo son tanto una maldición como una potencial
bendición para la economía estadounidense. Al acumular efectivo, las empresas
están gastando e invirtiendo menos, lo cual perjudica el crecimiento económico.
A su vez, disponen de más efectivo al cual recurrir cuando la economía mejore,
lo que les otorga más libertad para hacer adquisiciones, recontratar personal y
realizar gastos de capital.
Los altos niveles en efectivo son "una gran noticia para la macroeconomía"
estadounidense, afirma Stendevad. "Muchas compañías tienen ahora la capacidad...
para empezar a volver a invertir y eso es lo que, a la larga, generará empleo".
Tras la crisis financiera del año pasado, los ejecutivos han aumentado los
fondos de estabilización, para asegurarse de que puedan cubrir los gastos
cotidianos. Asimismo, una reducción radical de los costos y el reciente auge en
la emisión de deuda han elevado los balances de efectivo.
Muchas compañías no tienen planes para usar el efectivo más allá que la
tranquilidad que les brinda. "Seremos extremadamente prudentes", asegura Charles
McLane, director financiero de Alcoa. El fabricante de aluminio reportó US$1.100
millones en efectivo y equivalentes de efectivo el 30 de septiembre, un alza de
28% frente al mismo período del año anterior. Ante la caída en sus ingresos de
este año, la empresa recortó su dividendo y sus gastos y realizó 15.000
despidos.
Algunas compañías están considerando un gasto focalizado o adquisiciones. El
fabricante de semiconductores Texas Instruments adquirió este año dos compañías
pequeñas, además de equipo de un rival en bancarrota. TI reportó US$2.800
millones en efectivo e inversiones de corto plazo en los nueve meses hasta el 30
de septiembre, 42% más que en el mismo lapso del año previo. Kevin March, su
director financiero, señala que los ejecutivos decidieron hace un año acumular
efectivo para aprovechar oportunidades de compra. Ahora, dice, la empresa "puede
actuar con gran rapidez" para sellar acuerdos y a la vez mantener sólidas
reservas.
La acumulación de efectivo ha acelerado una tendencia que se remonta a hace
casi dos décadas. En el segundo trimestre de 1991, las 500 mayores compañías no
financieras de EE.UU. mantenían 3,9% de sus activos en efectivo, según el
análisis de The Wall Street Journal de datos de reportes financieros recopilados
por Capital IQ, una empresa de Standard & Poor's. La cifra subió de forma
constante a 9,2% a mediados de 2004.
René Sulz, un profesor de finanzas de la escuela de negocios de la
Universidad Estatal de Ohio, dice que las empresas aumentaron sus posiciones en
efectivo a medida que la globalización y el cambio tecnológico las expusieron a
un mayor riesgo. "Las firmas tienen más riesgos que antes, así que necesitan
mayor seguridad", explica. Mantienen una mayor proporción de sus activos en
efectivo que en cualquier otro momento desde los años 60, cuando la
automatización de los pagos redujo la necesidad de guardar efectivo para las
operaciones diarias, explica Sulz.
Kathleen Kahle, profesora de la escuela de negocios de la Universidad de
Georgia, ofrece otro motivo: el crecimiento de las compañías de alta tecnología,
que tienden a guardar grandes sumas de efectivo. Empresas más jóvenes y
riesgosas tienen más dificultades para recaudar fondos cuando escasea el
crédito, por lo que disponen de más efectivo a la mano, afirma Kahle. "Al mismo
tiempo, tienen muchas oportunidades de crecimiento y quieren asegurarse de
contar con los fondos necesarios para invertir en buenos proyectos", agrega.
En la actualidad, la mayoría de los inversionistas está recompensando a las
firmas con mucho efectivo, dice Stendevad, el analista de Citigroup, pero
algunos están presionando a las empresas para que lo reinviertan o devuelvan a
los accionistas.