W. Michael Brown ha recortado sus planes de contrataciones en sus tiendas de
autopartes en el estado de Virginia, en Estados Unidos. Carl Redman detuvo un
proyecto de expansión en su empresa de contratistas en el estado de Oregón. Bill
Hammack prepara despidos en su empresa de construcción de caminos en el estado
de Georgia.
La economía estadounidense sigue inestable 22 meses luego de que comenzó la
recesión, con menos crédito disponible por parte de los bancos y menos consumo.
Para las pequeñas empresas del país, se avecina otro nubarrón: la incertidumbre
creada por el intento de Washington de reorganizar una amplia franja de la
economía.
La contracción económica es por supuesto la principal fuerza que lleva a las
empresas a despedir empleados. Pero una reforma del sistema de salud que avanza
con dificultad en el Congreso podría causar nuevas obligaciones desconocidas
para otorgarles cobertura médica a los empleados. Los recortes de impuestos de
la era Bush terminarían el año próximo, y no queda claro qué ocurrirá con ellos.
Leyes que buscan combatir el cambio climático podrían aumentar los costos de la
energía para las empresas.
Muchas empresas afirman que, como respuesta a la situación, congelaron las
contrataciones, recortaron los beneficios y retrasaron sus planes de expansión.
Cuando al menos 60% del crecimiento del empleo históricamente ha provenido del
sector de las pequeñas empresas, según la Administración de las Pequeñas
Empresas de EE.UU., esa clase de inercia podría paralizar la recuperación
económica.
Hasta ahora se han perdido 7,2 millones de empleos durante la recesión y las
previsiones indican que el crecimiento del empleo será lento o nulo durante lo
que queda del año.
Brown quiere expandir Olympus Imported Auto Parts, su empresa de 32 años de
antigüedad, con la apertura de dos nuevas tiendas que se sumarían a las cuatro
que ya tiene en el norte del estado de Virginia. Pero en lugar de contratar para
sus nuevos locales la misma cantidad de empleados que tiene en las anteriores
—lo que significarían 40 empleos nuevos— prevé contratar sólo a 15 personas.
Probablemente transfiera algunos de sus empleados actuales a tiendas nuevas.
El pequeño empresario recortó las horas extra de sus 150 empleados,
anticipándose a los mayores costos de cobertura médica que deberá afrontar. Le
preocupa verse obligado a pagar impuestos más altos el año próximo, lo que
podría reducir los ingresos que utiliza para financiar expansiones, aumentos,
bonificaciones, nuevas líneas de productos y camiones de reparto.
Datos sobre el empleo divulgados este mes mostraron pérdidas de puestos de
trabajo peor a lo esperado. Según una encuesta de la Federación Nacional de
Empresas Independientes (NFIB), 16% de los dueños de pequeñas empresas afirmaron
que planean recortar su plantilla o no cubrir vacantes, un aumento de tres
puntos porcentuales en comparación con agosto. Sólo 7% respondió que planeaba
crear empleos nuevos.
Hay pocos datos confiables que expliquen por qué las empresas se repliegan a
pesar de que la economía da señales de vida. Sin embargo, una variedad de
organizaciones que monitorean el comportamiento empresarial, incluida la NFIB,
afirman que la incertidumbre política es un factor de gran peso, junto con otros
problemas más típicos, como la disponibilidad de crédito.
"Sin dudas este es un tema complicado para muchas de estas empresas", afirmó
David Wyss, economista en jefe de la firma de calificaciones Standard & Poor's.
"Es todo anecdótico, y afecta a cada uno de forma distinta, pero el factor común
es que la gente pospone decisiones, y temo que eso hará más lento el proceso
para salir de la recesión".