El
viernes, Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario
Internacional, advirtió que la recuperación económica mundial será
"relativamente lenta" y que el desempleo podría seguir subiendo el año
próximo.
Strauss-Kahn alertó a los gobiernos
del mundo sobre el peligro de la "retirada prematura de las políticas
monetarias y fiscales", a pesar de las señales que apuntan a que "la
economía mundial parece estar emergiendo por fin de la peor crisis de nuestras
vidas".
De esta manera, el titular del Fondo
se suma a las voces que desde EEUU y Europa vienen advirtiendo que tras
el retiro de los "salvatajes" a bancos y empresas con dinero estatal (de los
impuestos) puede sobrevenir un período de "recaída" de la crisis
movilizada por un crecimiento débil que no alcanza para reactivar la economía.
El jefe del FMI dijo que "los
responsables de políticas deberían pecar de cautelosos cuando decidan retirar
las políticas que implementaron para afrontar la crisis". Después de todo,
señaló, el crecimiento mundial ha dado un giro principalmente debido al "masivo
apoyo de las políticas (de rescate estatal)".
El FMI, no obstante, es más
optimista respecto a la economía mundial que hace unos meses. Ahora espera un
crecimiento mundial algo inferior al 3% para 2010, dijo Jorg Decressin,
responsable de elaborar previsiones para el FMI, en Washington esta semana.
Strauss-Kahn también dijo que, a
pesar de que todos opinen que la regulación y supervisión financiera deben
funcionar mejor para mitigar los riesgos sistémicos, "las reformas no se
están produciendo tan rápido como resulta necesario para tratar los problemas
surgidos por la crisis".
Entre otras cosas, respaldó las propuestas de implementar requisitos de capital
más estrictos para los bancos mundiales y dijo que deberían diseñarse para
evitar asumir demasiados riesgos.
Por otra parte, el viernes los
países emergentes instaron al G-20 a acelerar la reforma de las entidades
financieras internacionales.
A través de un comunicado, los integrantes del BRIC expresaron que “a pesar
de las señales positivas, es demasiado pronto para declarar el final de la
crisis”.
Esa posición fue difundida por los
ministros de finanzas de los citados países, poco antes de encontrarse en
Londres con sus homólogos del G-20 para compartir la cena de bienvenida a la
reunión preparatoria de la próxima cumbre prevista para el 24 y el 25 de
septiembre en Pittsburg, EEUU.
“La economía global enfrenta todavía
una gran incertidumbre y sigue habiendo riesgos importantes para la estabilidad
financiera y económica. Una recuperación duradera requiere bases más sólidas”,
agregaron.
Brasil, Rusia, India y China –nucleados en el grupo conocido como BRIC–
insistieron en la necesidad de tener el mismo peso que las naciones
industrializadas en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Banco Mundial
(BM), a través de una modificación en la cuota de participación en esos
organismos.
El BRIC también pidió a los países
industrializados que eviten el proteccionismo al que consideran “una amenaza
real para la economía global”, a la vez que reclamó concluir la denominada Ronda
de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El desempleo y las señales en EEUU
De acuerdo con un informe del
Departamento de Trabajo USA, divulgado el viernes, el índice de desocupación en
EEUU batió un récord en agosto y ya se ubica en 9,7% (en julio era de
9,4%), la tasa más alta en veintiséis años.
El mes pasado, precisó la información de la cartera laboral,
se perdieron otros 216.000 puestos de trabajo en todo el país, en el marco de la peor
crisis económica en EEUU desde la Gran Depresión de los años '30 del siglo
pasado.
Según el informe, "si bien continuó
la pérdida de empleos en muchos de los principales sectores industriales en
agosto, la declinación se moderó en los últimos meses".
Los especialistas habían pronosticado
una pérdida mayor de puestos de trabajo, pero también un aumento más leve del
índice de desempleo, que estaba en 9,4% para julio, cuando luego de varios
meses el flagelo había dado un respiro con una leve suba.
La desocupación se sintió más en la
principal minoría étnica del país, los de origen hispano, que ahora sufren en
promedio una desocupación del 13%, contra el 12,3% del mes anterior. Pero como
siempre sucede, el grupo étnico más afectado fue el afroamericano, que en
agosto marcaron un 15,1%, contra el 14,5% de julio.
En cuanto a las distintas actividades, la más afectada fue la de la
construcción, que perdió 65.000 puestos de empleo en agosto y 1,4 millones de
puestos de trabajo desde el inicio de la recesión. En agosto el sector
manufacturero suprimió 63.000 puestos de trabajo mientras el financiero registró
una pérdida de 28.000 empleos.
La mayoría de los analistas están
señalando ya la lentitud de la recuperación de la economía estadounidense, y
advierten que el desempleo podría seguir creciendo hasta bien entrado el año
próximo. La propia administración Obama admitió que podría cruzar la
"barrera psicológica" de los dos dígitos, es decir del 10%.
Los republicanos, en la oposición, no
desaprovecharon la oportunidad y atacaron duramente al gobierno por el alza de
la desocupación.
El líder del Partido Republicano en la Cámara de Representantes, Eric Cantor,
ofreció un comunicado la mañana del viernes afirmando que los nuevos datos del
Departamento del Trabajo "no pueden ser vistos como un éxito".
Cantor afirmó: "Desde que el presidente Obama firmó su ley de estímulo
económico cerca de 2,5 millones de personas han perdido sus trabajos. A los
ojos del pueblo estadounidense eso no es un éxito.
"Las familias en todo el país están esforzándose en cortar costos y
enfrentarse con un duro mercado de trabajo, y ellos ven una desconexión
masiva entre la realidad y la agenda del presidente", agregó.
"La retórica demócrata sobre su experimento económico no se compadece de la
realidad de millones de estadounidenses que permanecen sin empleo", dijo por su
parte el presidente del Partido Republicano, Michael Steele, quien considera que
el plan de estímulo económico fue "un experimento que le falló a los
estadounidenses".
Pese a las mejores perspectivas económicas los expertos en EEUU estiman
que el desempleo llegará al 10% hacia finales del 2009 y auguran que se
mantendrá en esos niveles por buena parte del próximo año.
Otro dato que preocupa a los especialistas es el crecimiento de la deuda
pública, contraída en parte para financiar el hueco fiscal.
Según la Casa Blanca, hasta finales del 2019 se habrán contratado préstamos por
el orden de los US$ 9 billones.
Eso llevará la deuda pública hasta los US$US$ 23 billones, equivalentes al
76% del ProductoBruto Interno (PBI), una cifra considerada muy alta, incluso
para naciones de altos ingresos, de acuerdo para los estándares del Fondo
Monetario Internacional.
Esa confluencia de sostenido déficit y alto endeudamiento podría generar
-afirman los especialistas- presiones infllacionarias que, de desatarse,
complicarían aún más el panorama económico estadounidense a largo plazo.
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