Informe especial
IAR Noticias/
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Operador en Wall Street: La euforia del negocio financiero con la crisis. |
El costo
de este monumental negocio capitalista con la "crisis económica" (que
ya se exporta desde EEUU y Europa a los países de la periferia de
Asia, África y América Latina) es financiado con el dinero de los impuestos
pagados por el conjunto de la sociedad.
Se trata,
en suma, de una "socialización de las pérdidas" para subsidiar un "nuevo ciclo
de ganancias privadas" con el Estado como herramienta de ejecución, mediante el
cual los megaconsorcios más fuertes (los ganadores de la crisis) se degluten a
los más débiles y generan un nuevo proceso de reestructuración y
concentración del sistema capitalista.
"Mediante
el "rescate financiero", los Estados imperiales USA-UE reciclan una nueva
"burbuja" ganancial no ya con dinero especulativo proveniente del sector
privado, sino que ponen compulsivamente los recursos públicos al servicio de
un nuevo ciclo de rentabilidad capitalista al margen de una ascendente
crisis de la economía real que marcha por vía paralela.
En este
escenario, un informe oficial difundido el domingo demuestra que los fondos
billonarios de los estímulos no fueron utilizados para una reactivación de la
economía real (traducida en créditos para el consumo y la generación de empleos)
sino que fueron utilizados por el conjunto de las entidades bancarias USA como
herramienta de capitalización y de especulación en el mercado financiero.
Según un
informe del Inspector General Espacial del Programa de Alivio de Activos Tóxicos
(TARP, por su sigla en inglés), de los 360 bancos consultados, 300 -o un 83 por ciento- dijeron que
utilizaron los fondos del Estado para actividades de préstamos y de compras
de acciones bursátiles.
El
documento reveló además que casi un 40 % de los 360 bancos consultados
utilizó parte mayoritaria de los fondos para crear colchones de capital
previendo la absorción de pérdidas anticipadas.
Cerca de un 29% de las instituciones
consultadas dijo que usaron los fondos del TARP para hipotecas comerciales, y
sólo un 17 % dijo que realizaron otros
préstamos de consumo con fondos del TARP, como para compra de vehículos o líneas
de crédito personales.
Un tercio de las instituciones dijo que habían invertido parte del dinero del
TARP -al que el Gobierno destinó 700.000 millones de dólares- en valores
apoyados por hipotecas emitidos por Fannie Mae y Freddie Mac.
El sondeo, realizado desde febrero hasta junio, buscaba responder a una pregunta
en la mente de muchos legisladores, desarrolladores de políticas y expertos:
¿Qué han hecho los bancos con su dinero de rescate?
El programa original de inyección de capital a los bancos, aprobado por el
Gobierno de George W. Bush en 2008, no exigía que las instituciones entregaran
información detallada para hacer uso de los dineros del TARP.
Entre el 40 por ciento de los bancos que dijeron que usaron fondos del TARP para
formar colchones de capital, la incertidumbre económica fue mencionada como un
factor clave.
El informe incluye la siguiente cita como una respuesta típica en esta área: Era
"del mejor interés de los accionistas (del banco) el que la compañía ganara
liquidez adicional y un mayor colchón de capital contra las incertidumbres
económicas del futuro".
Otras 52 instituciones, o un 14 por ciento, dijo que utilizaron los fondos para
pagar otras deudas, debido a que la financiación del Gobierno era menos costosa.
Otros 14 bancos, o un cuatro por ciento, dijo que usaron los fondos del TARP
para adquisiciones, principalmente la compra de bancos por solicitud de la
Corporación de Garantías de Depósitos Federal, el regulador que administra la
mayoría de las quiebras de bancos.
La mayoría de los participantes en el TARP dijeron que no dividieron los fondos
de los contribuyentes del resto de su capital o préstamos.
El informe oficial -agregado a los
datos que se suman entre los expertos y medios estadounidenses- demuestra
que, en la realidad, el plan de Obama no es nada más que un reciclado de los
planes de Bush: Salva a los bancos y a los que hacen el negocio financiero
con los rescates, utiliza el dinero publico para salvar al sistema capitalista
de los privados, pero no salva a la economía real ni al presupuesto familiar
de los estadounidenses que financian la operación con sus impuestos.
"No obstante, lo que está claro es
que los costos actuales y futuros de la estrategia de Obama son muy altos, y que
hasta ahora no han logrado su limitado objetivo de hacer que los bancos vuelvan
a prestar. El contribuyente ha tenido que aportar miles de millones y ha dado
miles de millones más en garantías, y lo más probable es que el momento de pagar
la factura llegue en el futuro", escribió la semana pasada Joseph Stiglitz,
premio Nóbel de Economía .
Para Stiglitz "este nuevo sucedáneo del capitalismo, en que las pérdidas se socializan y las
utilidades se privatizan, está condenado al fracaso. Los incentivos se
distorsionan y no hay disciplina de mercado. Los bancos "demasiado grandes como
para ser reestructurados" saben que pueden apostar con impunidad y, con una
Reserva Federal que pone los fondos a su disposición a tipos cercanos a cero,
tienen amplios recursos para hacerlo.
"Algunos -añade el economista- han llamado a este nuevo régimen "socialismo con
características estadounidenses". No obstante, al socialismo le preocupan las
personas comunes y corrientes, mientras que Estados Unidos ha dado poca ayuda a
los millones de estadounidenses que están perdiendo sus casas. Los trabajadores
que pierden sus empleos reciben sólo 39 semanas de beneficios de desempleo
limitados y después quedan a su suerte. Y, cuando pierden sus empleos, también
pierden su seguro de salud".
El derrumbe de la economía imperial
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Desocupados: hacen cola
para intentar conseguir un empleo en un hotel de Times Square, EEUU. |
Mientras tanto, y en plena euforia
del negocio financiero con la crisis, la economía real estadounidense se
desploma en todas sus variables.
En un récord histórico, el rojo
fiscal en EEUU se disparó a más de US$ un billón (doce ceros, un millón
de millones) ´en los primeros nueve meses del ejercicio anual e
implica ya el 8% del PBI. Pero cerraría en más de US$ 1,8 billón, contra
"sólo" US$ 455.000 millones del año pasado.
El Departamento del Tesoro de EEUU informó que entre octubre de 2008, cuando
empieza el año presupuestario, y junio último, el "rojo" fue de 1,086 billón de
dólares, una marca sin antecedentes.
La crisis económica recesiva en la mayor economía del mundo, ya se expresa en
recesión, desempleo, menos recaudación impositiva y más gastos para
paliarla, entre otras variables, complica las cuentas públicas.
De esta manera, la gestión Obama, arranca su primer ejercicio con un Estado federal altamente
endeudado y varios Estados en particular que están en default o deben emitir
bonos propios, como California.
En este escenario recesivo, la
pérdida de empleos en EEUU se aceleró el mes pasado y la tasa de desempleo
aumentó a 9,5%, arrojando dudas sobre la capacidad de recuperación de la primera
economía imperial.
El propio presidente estadounidense,
Barack Obama, pronosticó el miércoles pasado que el desempleo en el país, que
alcanzó un récord de 9,5%, probablemente seguirá en aumento en los próximos
meses, pues los puestos de trabajo tardan más en recuperarse que otros
sectores de la actividad económica.
Para empeorar las cosas -señala The Wall Street Journal-, la gente trabajó menos
y su remuneración se estancó, reduciendo la probabilidad de que el gasto del
consumidor ayude a fomentar una recuperación en el segundo semestre del año.
Los hogares siguen pasando
dificultades, con un aumento de ingresos promedio por hora de sólo tres centavos
entre abril y junio, a US$18,53, el menor salto trimestral desde al menos 1964,
cuando se desarrolló la compilación de datos actual.
De acuerdo con el Journal, las
empresas también acortaron turnos, reduciendo a su vez lo que los trabajadores
pueden ganar. La semana laboral promedio se redujo a 33 horas, frente a 33,6
horas hace un año. Es el menor nivel registrado en la historia.
El aceleramiento de las pérdidas de empleo, a su vez llevó a que los
"inversionistas" (leáse especuladores privados e institucionales)
abandonaron las acciones y los commodities, eligiendo en su lugar la relativa
seguridad de los bonos del Tesoro de EEUU y el dólar.
A su vez, la crisis produce menos
recaudación y genera más gastos a la gestión de Obama que comienza a
recortar programas sociales.
La debacle económica tira abajo
las promesas de Obama de volver la presión impositiva al nivel pre-Bush (o
sea subiendo tributos a empresas y ricos) e invertir en áreas como salud,
educación o cambio de matriz energética, todas de enorme demanda de fondos.
El
proceso especulativo bursátil, a su vez, ya está generando (con la suba del
petróleo y de las materias primas) una espiral inflacionaria que amenaza con
profundizar la crisis recesiva, con despidos laborales masivos, que se
extiende por las economías centrales.
El colapso
de la primera economía imperial, acentúa a su vez los temores de aumento de las
tasas de interés y la inflación, y ya presiona el valor del dólar.
El déficit récord USA pone nerviosa a China y a otros acreedores de bonos de la
deuda estadounidense (que totaliza US$ 11,5 billones), quienes podrían ser más
renuentes a seguir prestando más adelante, o exigir al Tesoro a que pague
intereses más altos a fin de volver más atractivos sus bonos, lo que profundizaría
la contracción y caída del mercado interno y externo e incrementaría el
déficit fiscal.
Además de la especulación que genera
inflación, la mayoría de los analistas proyectan un agravamiento de la presión
fiscal (suba de impuestos) y un recorte de planes y beneficios sociales como el
emergente más inmediato del mega-salvataje estatal a la banca imperial iniciada
por Bush y continuado por Obama en EEUU.
Lo que incidirá en una mayor suba
de precios y recorte del consumo (ya desatados), que se sumarán a los
estragos de la crisis crediticia, para potenciar el proceso
inflacionario-recesivo en que se encuentra la economía de la primera potencia
imperial del planeta.
Por su parte, la euforia bursátil (que hace subir las plazas del dinero) impacta en el costo de los alimentos y de
la energía al generar inflación y profundizar la baja del consumo,
retroalimentando, a su vez, el proceso recesivo en la economía USA, que se
derrumba bailando en el Titanic de la especulación financiera.