La reciente gira
discursiva-publicitaria de Obama por el Medio Oriente, tenía un propósito
fundamental, según la Casa Blanca: "Reconciliar" la relación entre EEUU y
el Islam, y fortificar un "proceso de paz" en Medio Oriente.
Contrariamente a su objetivo,
Obama convenció a todos menos a los protagonistas del conflicto estratégico
de fondo: Israel e Irán, quienes, por distintas vías, dieron señales
de que la visita de Obama resultó tan vacía e inútil como sus palabras cargadas
de "teoría sin práctica".
El grupo chií libanés Hezbolá
calificó este sábado de ejercicio de "relaciones públicas", sin que
represente "ningún cambio estratégico", el reciente discurso del presidente de EEUU, Barack Obama, dirigido al mundo musulmán desde El Cairo.
En un comunicado, la organización
chií afirmó que el mensaje de Obama demuestra la "contradicción de la
política estadounidense, que se basa en genocidios (...), hecho que no es
coherente para lograr la paz".
Dijo que las ideas expuestas por el gobernante estadounidense "no son
estratégicas, sino denotan el fracaso de las múltiples tentativas para
ocupar los mundos árabe e islámico y de su política de opresión, de guerra y de
crisis internas y externas que dañaron la imagen de EEUU, por lo que la
animosidad es mayor hacia ellos en el mundo".
Calificó la política estadounidense de "arrogante y agresiva" y aseguró
que, aunque su discurso parecía diferente al de sus predecesores, es
"retórico" y está destinado a "pulir la imagen de Washington y no refleja
una nueva estrategia o objetivos del Gobierno de los EEUU".
El diputado del movimiento chií
libanés Hezbolá, Nawar el Sahali, calificó el sábado como "teórico" y ajeno a la
realidad regional el mensaje hacia el Islam que dirigió el viernes desde El
Cairo el presidente de EEUU.
En su carácter de vocero
parlamentario de Hezbolá, Sahali dijo que Obama debe detener la ocupación de
territorios palestinos de parte de Israel, mientras el primer ministro
israelí, Bejamin Netanyahu, "está construyendo un Estado judío del que
expulsará a los musulmanes y cristianos".
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Presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad |
Desde Teherán, el Líder
Supremo iraní, el ayatola Ali Khamenei calificó la visita y las palabras
de Obama señalando que "Los cambios deben hacerse en la práctica y no
con agradables discursos al mundo musulmán".
Khamenei, quien tiene la última
palabra sobre todos los asuntos de Estado en Irán, dijo que las naciones del
Oriente Medio "odian profundamente" a los EEUU por sus políticas en los
últimos años, tales como los ataques militares, la injerencia política y la
discriminación.
"El nuevo Gobierno de los EEUU quiere cambiar esta imagen, pero yo les digo
que esto no será posible sólo con dar discursos", dijo el Supremo en
una ceremonia que marcó el 20 aniversario de la muerte del gran ayatola, Ruholah
Khomeini, el líder de la revolución islámica de 1979.
A la ceremonia también asistieron el presidente Mahmud Ahmadineyad y su
principal rival en las elecciones del 12 de junio, Mir-Hossein Moussavi, quienes
solicitaron a EEUU "cambios en la práctica".
La posición iraní de críticas al
"doble discurso" de Obama coincidió con la posición de los sectores "duros" de
Israel que consideran que el presidente de EEUU hizo concesiones gratuitas al
"terrorismo" con sus discursos de acercamiento y elogios al Islam.
Jennifer Laszlo Mizrahi,
presidenta del Proyecto Israel, afirmó que Obama debería haber aclarado
que los judíos deberían volver a Israel, pero los refugiados palestinos tienen
que regresar a "una patria palestina" y no a sus antiguos hogares en lo
que hoy en día es Israel.
También se dijo "muy preocupada", porque el presidente haya dicho que
Irán tiene el derecho a acceder a material nuclear con fines energéticos, dado
que éstos podrían caer en manos terroristas, y opinó que en su discurso no
manifestó la urgencia necesaria de impedir que Irán fabrique una bomba nuclear.
En uno de sus discursos, Obama había afirmado que Irán puede producir
energía nuclear si cumple con el Tratado de No Proliferación.
Mientras las organizaciones musulmanas "aliadas" de EEUU alababan el
discurso de Obama en El Cairo, la prensa israelí reflejaba en sus páginas y
titulares el profundo descontento de la sociedad judía con el gobierno de
Netanyahu por su actitud pasiva y conformista frente al "acercamiento"
(por lo menos discursivo) de Obama al mundo islámico.
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Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu. |
El primer ministro israelí,
Benjamín Netanyahu, ha acogido con inevitable conformismo el discurso del
presidente de EEUU, Barack Obama, aunque hoy la prensa local no oculta
que para él ha comenzado una inevitable cuenta atrás.
Obama afirmó que su país "no
acepta la legitimidad" de las colonias judías en Cisjordania y apostilló que
"es hora de que estos asentamientos se detengan", palabras a las que no
aludió el texto oficial difundido el viernes por la Oficina de Netanyahu.
Con títulos como "Bibi (como se conoce popularmente a Netanyahu), despierta",
"Netanyahu, atrapado" o "Netanyahu ahora se enfrenta a la lucha contra Obama
o contra su coalición", la prensa israelí refleja uno de los principales dilemas
a los que se enfrenta el primer ministro.
El Comité de Asuntos Públicos
Estadounidense-Israelí (AIPAC, por su sigla en inglés) evitó hacer críticas y
destacó que el presidente reiteró que el vínculo entre los dos países es "inquebrantable",
al tiempo que presionó a Hamás para que abandone la
violencia.
Más directa, la Liga Anti-Difamación se dijo "desalentada", porque el presidente
"sintió la necesidad de equilibrar el sufrimiento de los judíos en el
genocidio con el de los palestinos por consecuencia de las guerras árabes".
De acuerdo con la prensa israelí,
Obama con su discurso decepcionó a la mayoría de la sociedad israelí que
considera las ambiciones nucleares de Teherán su principal amenaza.
Para el gobierno de Netanyahu, sin embargo, la cuestión más apremiante en estos
momentos parece ser qué política seguir con los palestinos si desea
mantener el apoyo de EEUU, su principal aliado en el mundo, afirma el diario
Haaretz.
Desde el otro extremo, y en una
señal clara de que la guerra continúa, ó el ministro iraní de Defensa, general
de brigada Mustafa Mohamad Nayar, inauguró este sábado un fábrica
diseñada para desarrollar sistemas inteligentes para misiles interceptores tipo
“Shahin”, capaces de alcanzar objetivos a más de 40 kilómetros de distancia.
"El proyecto es totalmente nacional. Tanto la producción de los misiles, como
los interceptores, el hardware y el software han sido creados por expertos
iraníes", explicó Nayar a la prensa local.
El nuevo avance militar iraní se conoce una semana después de que el propio
Nayar anunciara que la Armada de su país había sido dotada con nuevos cañones
antiaéreos de 40 milímetros también de fabricación íntegramente nacional.
Además, reveló que se han incorporado nuevos helicópteros artillados, tipo
Shahed 285, para combates tanto en tierra como en mar.
Otra señal fue disparada el
viernes por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que en un
informe señaló que en los últimos seis meses Irán ha producido 500 kilos más de
uranio poco enriquecido (LEU, por sus siglas en inglés), hasta alcanzar los
1.339 kilogramos, cantidad que sería suficiente para producir el uranio
altamente enriquecido necesario para fabricar una bomba atómica.
Además, consigna el informe, Teherán ha expandido el número de centrifugadoras
para el enriquecimiento del mineral a más de 7.000, de las cuales 5.000 estarían
funcionando.
"Sigue habiendo asuntos pendientes que nos preocupan y que deben ser
esclarecidos para excluir la existencia de posibles dimensiones militares en el
programa nuclear de irán", puntualiza el OIEA.
Funcionario de la OIEA.
En este escenario, dos fechas claves -según los
analistas estadounidenses e israelíes- marcan posibles desenlaces simultáneos
de acciones armadas de Israel en Medio Oriente.
En el primer escenario, el domingo, 7 de junio, Hezbolá y sus aliados podrían ganar las elecciones y controlar el
Gobierno de
Líbano detonando un nuevo "efecto Gaza", donde el país podría ser
sometido a un bloqueo económico por parte del eje EEUU-UE y a una posterior
operación militar en gran escala de Israel para destruir a la organización
guerrillera.
En el segundo escenario, el 12 de
junio el presidente de Irán, Ahmadineyad, se juega su reelección, y en caso de
ganar (como prevén las encuestas) se va profundizar el programa nuclear iraní,
que Israel considera como el "mayor peligro" para su seguridad nacional.
Según fuentes gubernamentales, Netanyahu describe el control de
Hezbolá en
Líbano como "peligroso" y "preocupante", y un triunfo
electoral de esta organización el 7 de junio pondría nuevamente a Líbano
en la mira de los bombarderos israelíes.
Todo indica que después de los
discursos de Obama, la guerra continúa en Medio Oriente.