Informe
IAR
Noticias
/ The Wall Street Journal
Según
The
Wall Street Journal, un grupo de economistas estadounidenses y europeos
advirtieron que la crisis financiera de los últimos dos años se debe en parte a
las decisiones de los gobiernos, especialmente de la Reserva Federal
estadounidense de mantener las tasas demasiado bajas después del declive
de 2001, pese a una recuperación de la economía.
Tal
política es un "caldo de cultivo" para las burbujas de activos, dijo
Stephen Roach, presidente de Morgan Stanley Asia, en una conferencia en Berlín
organizada por la Universidad de Columbia.
La reunión hizo eco de otro tema importante para los banqueros centrales y
ministros de finanzas de todo el mundo: cómo retirar de manera segura los
billones (millones de millones) de dólares, euros y yenes que han inyectado a
sus sectores bancarios y cuando ponerle freno a los déficit presupuestarios
que se han inflado en medio de la peor recesión en décadas.
Aunque el crecimiento global y los mercados financieros están recuperándose más
rápido de lo que se esperaba el año pasado, la Fed y el Banco Central Europeo no
parecen querer tomar riesgos.
Ambos bancos centrales han enviado fuertes señales de que probablemente
mantendrán l tasas de interés extremadamente bajas hasta bien entrado el 2010,
aunque se espera que en los próximos meses desmantelen otras medidas de apoyo al
sector bancario.
Sostener
la recuperación económica a la vez que se evitan nuevas burbujas es un balance
complicado para los gobiernos, dicen los participantes de la encuesta del
Journal.
Uno de sus
problemas es el identificar las burbujas. "cuando está sucediendo, no se
sabe a ciencia cierta", dijo Gylfi Zoega, un profesor universitario de economía
que se unió a la junta del banco central de Islandia después que el sistema
bancario del país colapsara en medio del caos financiero del año pasado.
La señal tradicional que advierte sobre nuevas burbujas, un aumento en la
inflación, podría demorar en presentarse. El severo declive global que comenzó
en EEUU a finales de 2008 dio una tremenda ventaja que mantendrá bajos los
sueldos y los precios, dicen muchos economistas.
El ex presidente de la Fed, Paul Volcker dijo en la conferencia que las medidas
de estímulo del gobierno no deberían ser retiradas todavía y que el reto es hace
una política más restrictiva antes que la necesidad sea obvia.
Una
mayoría analistas consultados creen que los precios de ciertos activos,
incluyendo en mercados emergentes y de bonos corporativos están subiendo a
niveles insostenibles, luego de una rápida recuperación en los últimos
meses.
"Lo
que hemos visto en las últimas cuatro a ocho semanas es un repunte sustancial"
en la demanda de compras extravagantes. Estos sucede a medida que los empleados
de Wall Street se vuelven más confiados en que la pronunciada recuperación del
mercado en lo de va del año pronto les recompensará con abundantes
bonificaciones, afirma el analista David Arnold, subdirector de Robb Report.
El
derroche está de regreso en Wall Street, pero nadie quiere admitirlo,
señala el Journal.
En momentos en que los corredores y banqueros de inversión se acercan a la línea
de llegada de lo que parece ser un año de auge para las remuneraciones, algunos
gastan dinero como si la crisis financiera nunca hubiera existido. Desde
escapadas de US$15.000 por una semana en el Caribe hasta relojes pulsera de
platino de US$200.000 que se ajustan de forma automática a los años bisiestos,
hay señales de que la buena vida está de regreso.
Por otro
lado, y según un grupo de economistas consultados en el último sondeo de The
Wall Street Journal, el gobierno de EEUU debería hacer más para ayudar a las
empresas a generar empleos en vista del panorama nublado que sigue afectando
al sector laboral de ese país.
Veintisiete
de los 51 economistas encuestados (no todos contestaron todas las peguntas),
dijeron que Washington debería implementar políticas que fomenten la
contratación de personal, aunque se mostraron divididos sobre qué pasos deberían
dar los legisladores. Dieciséis economistas respaldaron algún tipo de crédito o
reducción de impuestos, mientras que ocho hicieron un llamado a una mayor ayuda
para los gobiernos estatales y municipales. El resto se dividió entre otras
opciones
"El costo del desempleo es gigantesco, tanto económica como socialmente",
afirmó Allen Sinai, de la firma de consultoría Decision Economics.
El sondeo fue realizado antes del discurso que el presidente Barack Obama dio
esta semana sobre la generación de empleo.
Sus
propuestas incluyen la inyección de US$50.000 millones adicionales en gastos de
infraestructura, incrementar los prestamos del Departamento del Tesoro a las
pequeñas empresas a través del Programa de Alivio para Activos en Problemas (TARP,
por sus siglas en ingles), ofrecer un crédito tributario por contratación
personal y extender otro por inversión empresarial y una línea nueva de crédito
para los gobiernos estatales y locales.
"No existe una solución única y todos estaríamos mejor si el dinero del TARP que
ha sido devuelto o no se ha usado es destinado a reducir el déficit y mantener
bajos los intereses sobre la deuda", dijo Diane Swonk, de la firma Mesirow
Financial.
De hecho, 14 economistas se hicieron eco de la queja de los congresistas
republicanos de que el programa del gobierno de Obama está creando un clima
de incertidumbre que impide que las empresas empiecen a contratar.
En promedio, los sondeados prevén que la economía sume unos 100.000 empleos al
mes durante 2010, pero esa cifra, que básicamente representa la cantidad de
empleos que necesitan ser generados para compensar los nuevos ingresos a la
fuerza laboral, no hará mucho para reducir la tasa de desempleo.
Aunque la tasa de desempleo ha superado incluso las proyecciones más pesimistas,
los economistas dicen que habría sido peor sin el paquete de estímulo de US$787.000
millones. En promedio, los sondeados dijeron que sin la intervención del
gobierno, la tasa de desempleo habría alcanzado 10,5% en noviembre y el
paquete añadió 1,3 puntos porcentuales a la tasa de crecimiento ajustada por
temporada de 2,8% en el tercer trimestre. Se espera que el estímulo sume 1,1
puntos porcentuales al crecimiento del cuarto trimestre.
Esta
semana el presidente atribuyó la mayor responsabilidad de la crisis a las
instituciones financieras de Wall Street que, según dijo, apostaron a los
préstamos de riesgo y los complejos productos financieros procurando ganancias a
corto plazo con grandes bonos y sin consideración por las consecuencias a largo
plazo.
"Fue un desastre que pudo haberse evitado si hubiésemos tenido normas claras
para Wall Street y las hubiéramos aplicado", dijo.
En un discurso simultáneo de los republicanos, a su vez la representante Marsha
Blackburn criticó las medidas de estímulo del presidente Obama y dijo que
llevarán a un mayor endeudamiento del país.
Añadió que hasta ahora no han logrado generar fuentes de trabajo y que el
Gobierno no ha podido mantener el desempleo por debajo del 8 por ciento como se
prometió.