Tras el "escándalo" que desató el
lunes el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, por sus ataques contra Israel en
la Conferencia de la ONU sobre racismo en Ginebra, el jefe de la Casa Blanca,
Barack Obama calificó esas declaraciones de "atroces y censurables".
En tanto, los participantes de la reunión de la ONU -menos los países que con
EEUU habían boicoteado la conferencia- adoptaron una declaración final que
refuerza el "compromiso internacional de luchar contra la discriminación".
En su discurso, el mandatario iraní dijo que Israel es "un régimen racista"
que domina los territorios palestinos y fue creado "bajo el pretexto del
sufrimiento de los judíos".
Sus palabras desataron la
"indignación" de los 23 países europeos participantes, que se retiraron de la
sala, aunque no abandonaron la cumbre, que cierra el viernes.
EEUU. y otros ocho países (Israel, Alemania, Holanda, Polonia, Italia,
Australia, Nueva Zelanda y Canadá) habían boicoteado la conferencia y
decidieron no asistir. Y el lunes a última hora decidió retirarse la
República Checa.
El martes, desde Washington, Obama se refirió al conflicto con Irán, y afirmó
que su gobierno ha estado explorando la posibilidad de hacer un giro en la
política estadounidense respecto a Irán.
Obama dijo que continuará buscando la
posibilidad de mejorar las relaciones bilaterales y discutir los puntos de
divergencia, particularmente las aspiraciones nucleares iraníes.
"Pero no hay dudas de que el tipo de retórica que ofreció Ahmadinejad no es
favorable", dijo. "Es dañina, no sólo en relación a las posibles relaciones
entre EE.UU. e Irán, sino que creo que actualmente mina la posición iraní en el
mundo en su conjunto", agregó.
Tras elescándalo del lunes, el martes se aprobó por consenso la declaración
final de esta conferencia de seguimiento de la de 2001 en Durban (Sudáfrica).
"El discurso del presidente iraní no tenía nada que ver con el fondo de la
conferencia y no debería poner en peligro su resultado", dijo la Alta
Comisionada de la ONU para Derechos Humanos, Navy Pillay.
La funcionaria destacó que el documento se adoptó sin cambios en el borrador
acordado en la reunión preparatoria del viernes, tras arduas negociaciones entre
los países islámicos y los occidentales.
Las naciones islámicas cedieron en sus principales pretensiones, como incluir la
"difamación de religiones" entre las formas de racismo, un aspecto rechazado
por los occidentales, que creen que restringe la libertad de expresión. También
se eliminaron menciones a Israel y se mantuvo el párrafo sobre la memoria del
Holocausto.