on esta decisión, y con la
publicación de una serie de memorandos que revelan el razonamiento legal que se
usó para justificar tácticas que se equiparan con la tortura durante 2002 y 2005
contra militantes de Al Qaeda en las prisiones secretas que EEUU tenía en el
exterio, Barack Obama dio el jueves un paso más para cerrar lo que consideró "un
oscuro y doloroso capítulo" de la historia norteamericana."Es hora de reflexionar y no de
castigar", señaló el presidente en un comunicado y en una carta enviada a los
agentes de la CIA, en la que aseguraba que la nación debía proteger sus
identidades "tanto como ellos protegen nuestra seguridad".
"Sería injusto procesar a los
entregados hombres y mujeres que trabajaban para proteger a EEUU por una
conducta que fue autorizada por el Departamento de Justicia", manifestó por su
parte el fiscal general del Estado, Eric Holder. Leon Panneta, director de la
CIA, escribió en un mensaje a sus empleados: "La CIA responde según el deber lo
requiere".
Los memorandos redactados por la
Oficina de Consejo Legal del Departamento de Justicia entre 2002 y 2005 se han
hechos públicos tras una demanda interpuesta y ganada por la Unión Americana
de Libertades Civiles (ACLU, siglas en inglés).
En esos informes -cuatro en total-
los abogados de Bush dieron el visto bueno a una serie de métodos de
interrogatorio que se usaron contra 28 sospechosos de terrorismo.
Las tácticas empleadas van desde
el tristemente método conocido como waterboarding o axfisia simulada hasta usar
un collar de plástico para mantener a los detenidos sujetos por el cuello a los
muros de las celdas de interrogatorio.
Obama señaló que autorizó la publicación de los documentos para evitar
"una descripción imprecisa de lo que ocurrió", lo que, en su opinión,
"alentaría presunciones erróneas e inflamatorias de las medidas adoptadas por EEUU". Pero insistió en que en momentos de grandes desafíos y falta de unidad,
"no se gana nada al invertir tiempo y energía en asignar culpas por lo que
pasó".
Eric Holder, el Fiscal General de
EEUU --cargo equivalente al de ministro de Justicia--, ha anunciado que su
Gobierno no emprenderá procesos judiciales contra los funcionarios de la CIA
que sometieron a sospechosos de terrorismo a técnicas de interrogación,
consideradas como torturas, como la asfixia simulada.
Holder argumenta, en un comunicado divulgado el jueves, que sería injusto
enjuiciar a funcionarios por seguir el consejo legal que se les dio en su
momento.
Los informes se hicieron públicos a petición de un tribunal de California, que
había dado al Gobierno de plazo hasta el jueves para publicar los documentos en
respuesta a una querella presentada por una organización de defensa de los
derechos civiles o bien explicar por qué no podía sacarlos a la luz.
Los autores de los reportes son Jay Bybee y Steven Bradbury, que
trabajaban como abogados para la Asesoría Jurídica de la Casa Blanca (Office of
Legal Counsel, OLC) durante los gobiernos de George W. Bush (2001-2009).
Los documentos facilitaron el marco legal para practicar unas tácticas de
interrogatorio ampliamente consideradas como tortura, como la asfixia simulada.
Holder agregó que el
gobierno estadounidense defenderá a cualquier empleado
de la CIA en cualquier juicio que se emprenda dentro o fuera de EEUU.
Para la máxima autoridad de la
Administración de Justicia de Estados Unidos, la práctica de la tortura y la
elaboración de una cobertura legal para la misma no deben ser perseguidas
penalmente cuando hayan sido el resultado de una práctica institucionalizada por
un gobierno anterior.
El presidente Obama defiende
el derecho al secretismo en aras de la seguridad nacional, y afirma que su
intención es asegurarse de que las personas que utilizaron las técnicas de
tortura "basándose de buena fe en el asesoramiento legal del Departamento de
Justicia no serán perseguidos".
Finalmente, advierte de que
este hecho es excepcional y defiende "la naturaleza clasificada de las
actividades secretas". Y añade: "Siempre hará lo que sea necesario para
proteger la seguridad nacional de EEUU".
"Este es un tiempo de reflexión, no de retribución", entiende el presidente de
EEUU, en una señal clara de que no satisfará las demandas de Justicia de quienes
esperan ver procesados a los instigadores de violaciones de derechos humanos.
"Hemos atravesado un capítulo oscuro y doloroso de nuestra historia", reconoce
Obama, para quien "no se ganará nada empleando nuestro tiempo y energía buscando
culpables de lo ocurrido en el pasado".
Hay que recordar que la
investigación y las denuncias de los casos de las torturas de la CIA fueron
utilizados como caballito de batalla por Obama y del Partido Demócrata durante
la pasada campaña presidencial.
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