esde
el punto de vista geopolítico y estratégico, el
"terrorismo" no es un objeto
diabólico del fundamentalismo islámico, sino una herramienta de la Guerra de
Cuarta Generación que la inteligencia estadounidense y europea vienen
utilizando (en Asia y Europa) para mantener y consolidar la alianza USA-UE
en el campo de las operaciones, para derrotar a los
talibanes en Afganistán, justificar acciones
militares contra Irán antes de que se convierta en potencia nuclear, y
generar un posible 11-S para distraer la atención de la
crisis recesiva mundial.
A nivel geoeconómico se registra otra
lectura:
Si se detuviera la industria y el negocio
armamentista centralizado alrededor del combate contra el "terrorismo"
(hoy alimentado por un presupuesto bélico de US$ 700.000 millones) terminaría de colapsar
la economía norteamericana que hoy se encuentra en una crisis
financiera-recesiva de características inéditas. Esta es la mejor
explicación de porqué Obama, hoy sentado en el sillón de la Casa Blanca, ya se
convirtió en el "heredero forzoso" de la "guerra contraterrorista" de Bush a
escala global.
La misma interpretación se puede
inferir para las potencias de la Unión Europea que adhieren a los planes
globales de la "guerra contraterrorista", así como para China, Rusia y las
potencias asiáticas cuyos complejos militares facturan miles de millones con
armas y tecnología destinadas al combate contra el "terrorismo".
Como se
sabe, los "planes contraterroristas" son el principal rubro de
facturación de los
presupuestos armamentistas a escala global (US$ 1.2 billones), y conforman
la mayor tasa de rentabilidad de las corporaciones armamentistas que giran
alrededor de los complejos militares industriales de EEUU, Europa y Asia.
El presupuesto militar
USA para el año fiscal 2009 (excluyendo las guerras en Irak y
Afganistán) alcanza los US$ 515.000 millones, informó el Pentágono.
El presidente Barack Obama pedirá
más de US$ 200.000 millones para hacer frente a los gastos de guerra de
ocupación que tiene EEUU en Irak y Afganistán en el próximo año y medio.
Cuando se agrega el costo estimado
de ambas guerras de ocupación, los gastos totales de defensa rondan los
715.000 millones para el año fiscal 2009. Esa cifra multimillonaria va a
alimentar el arca de los bancos y corporaciones que giran alrededor de la
"industria de la guerra".
Por eso a los expertos no sorprendió
que, luego de vestirse de "progresista" para el marketing electoral
de campaña, Barack Obama, el nuevo CEO de la empresa imperial USA, centrara el
viernes la columna vertebral de su estrategia exterior en la continuidad de
la "guerra contra el terrorismo" iniciada por Bush tras el 11-S.
El eje de la nueva estrategia de EEUU
para Afganistán presentada el viernes por el presidente Barack Obama, y que
incluirá el envío de más soldados adicionales a ese país, será la destrucción de
Al Qaeda y de sus bases "terroristas" diseminadas en la frontera con Pakistán.
"La situación es cada vez más peligrosa" en Afganistán, indicó el presidente
estadounidense, que precisó que Al Qaeda cuenta con un refugio en la frontera
con Pakistán desde donde trama nuevos atentados. "La seguridad de todo el
mundo está en juego", alertó al más puro estilo de Bush.
Obama presentó la esperada "revisión estratégica" hacia Afganistán, que se
diseñaba desde hace dos meses, en un acto en el Edificio Ejecutivo de la Casa
Blanca, en el que estuvieron presentes, entre otros, la secretaria de Estado,
Hillary Clinton y el secretario de Defensa, Robert Gates.
El presidente de EEUU, prometió
"barrer a los terroristas" de sus refugios en Pakistán y advirtió
que Al Qaeda está planeando nuevos ataques, al dar a conocer su nueva
estrategia para la guerra de ocupación contra los talibanes en Afganistán.
El presidente USA afirmó que las conflictivas regiones fronterizas de Pakistán
son "el lugar más peligroso del mundo" para los norteamericanos y
describió a la red Al Qaeda como un "cáncer" que podría devorar a Pakistán, a
más de siete años de los ataques del 11 de septiembre.
Pero Obama y el Imperio USA no
están solos en esta nueva cruzada contra el "eje del mal".
La nueva iniciativa para Afganistán
presentada por el presidente estadounidense, es fruto -según la CNN y The New
York Times- de una larga planificación culminada por unas extensas
negociaciones de 60 días con la potencias centrales de la Unión Europea y su
brazo armado europeo, la OTAN, que fueron gestionadas por la secretaria de
Estado, Hillary Clinton, el vicepresidente Joe Biden y el enviado especial para
Oriente Próximo, Richard Holbrooke.
El plan terminó de configurarse la semana pasada, según CNN, tras una reunión
mantenida el pasado viernes 20 en la Casa Blanca entre Obama, sus asesores más
cercanos, los responsables de política exterior y la cúpula militar del
Pentágono.
La estrategia de Obama ubica la
"estabilización de Pakistán" en el centro del nuevo enfoque norteamericano
para pelear el "continuo y sangriento combate" contra Al Qaeda en Afganistán, el
cual, dijo, fue descuidado durante el desvío del conflicto hacia Irak.
El mandatario también llamó a los
aliados de EEUU a unirse en un nuevo "esfuerzo civil" para la estabilidad de
Afganistán.
"La situación es cada vez más peligrosa. Hace más de siete años que los talibanes fueron derrocados, pero la guerra continúa y los insurgentes
controlan partes de Afganistán y Pakistán", dijo Obama.
"Al Qaeda y sus aliados, los
terroristas que planearon y apoyaron los ataques del 11 de septiembre, están en
Pakistán y Afganistán", insistió.
"Quiero que el pueblo estadounidense
entienda que tenemos un objetivo claro y centrado: desbaratar, desmantelar y
derrotar a Al Qaeda en Pakistán y Afganistán y prevenir su regreso a esos dos
países en el futuro", afirmó. "Ese es el objetivo que se debe alcanzar. Esa es
una causa que no puede se más justa. Y a los terroristas que nos enfrentan,
mi mensaje es el mismo: los vamos a vencer", afirmó Obama
El gobierno títere de Afganistán elogió la nueva estrategia de Estados Unidos
contra la "insurgencia", en especial, el reconocimiento de que la amenaza de Al
Qaeda procede de Pakistán. "Saludamos la declaración del presidente Obama y
aprobamos su contenido", declaró a la AFP Homayun Hamidzada, portavoz del
gobierno afgano cómplice de la ocupación.
En Pakistán, el presidente Asif Alí Sardari se congratuló con la nueva
estrategia de Obama, que busca "reforzar la democracia", y su decisión de
triplicar la ayuda a Pakistán para su propia "guerra contra el terrorismo".
Por su parte, los cancilleres de la
Unión Europea (UE) manifestaron su disposición a aumentar la colaboración en
Afganistán para apoyar la nueva estrategia del presidente estadounidense en ese
país. "Estamos dispuestos a hacer más", dijo el ministro checo de
Relaciones Exteriores, Karel Schwarzenberg, cuyo país preside actualmente la UE.
Las palabras de Obama también repercutieron en "otros países aliados" de
EEUU en la "guerra contraterrorista", según el enviado especial de Washington
para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke. "Numerosos países nos hablaron en
privado (del envío) de fuerzas durante las próximas elecciones afganas o bien de
una ayuda no militar", dijo Holbrooke a periodistas.
Pero, y a modo de ejemplo emblemático
de como la "guerra contraterrorista" (más allá de las competencias
intercapitalistas) está instalada como principal hipótesis de conflicto militar
a escala global, Rusia, China y los otros miembros centroasiáticos de la
Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) pidieron el viernes a EEUU
la adopción de una "estrategia multilateral" para derrotar al "terrorismo" y
estabilizar Afganistán.
La OCS subrayó la importancia de "coordinar los esfuerzos conjuntos para
contrarrestar el terrorismo", el narcotráfico y las redes criminales en
Afganistán y toda la región centroasiática", señala la declaración final de
la Conferencia sobre Afganistán celebrada el viernes en Moscú.
La organización, conocida como la "OTAN oriental", considera fundamental
"la cooperación entre Afganistán y los países vecinos", en particular, Irán y
Pakistán.
Además, aboga por "proseguir los esfuerzos internacionales para edificar un
Afganistán estable, pacífico, próspero y democrático".
La OCS, que integra a tres países fronterizos con Afganistán -China, Uzbekistán
y Tayikistán-, insistió en la importancia de que la ONU juegue un papel central
en la coordinación de la estrategia de estabilización y que sus principios se
cimenten en la Carta de las Naciones Unidas.
Este escenario, con las potencias
centroasiáticas (que compiten por áreas de influencia con el eje USA-UE)
adhiriendo a la "guerra contraterrorista" liderada por EEUU, marca con claridad
como Al Qaeda y Bin Laden (un invento histórico de la CIA) ensambla en un
solo bloque al sistema capitalista más allá de sus diferencias sectoriales.
Y esto reafirma una tendencia ya
probada: La "guerra contraterrorista" no es una política coyuntural de Bush y
los halcones neocon, sino una estrategia global del Estado imperial
norteamericano diseñada y aplicada tras el 11-S en EEUU, que ya tiene una
clara
línea de continuidad con el gobierno demócrata de Obama.
La administración
Bush, tras el 11-S, no solamente instaló un nuevo sistema de control político y
social por medio de la manipulación mediática con el "terrorismo", sino que
además inauguró un "nuevo orden internacional" (sustitutivo de la "guerra
fría" con la ex URSS) basado en la "guerra contraterrorista"
que sirvió de justificación a las
nuevas estrategias expansionistas del Imperio norteamericano y de las
trasnacionales capitalistas.
En términos geopolíticos y
militar-estratégicos, con la utilización de la leyenda mediática de Bin Laden y el peligro del
"terrorismo internacional", a partir del 11-S el Imperio norteamericano
(potencia locomotora unipolar del planeta desde la caída de la URSS)
sustituía aspectos claves de su supervivencia como Estado imperial.
En un planeta sin guerras inter-capitalistas,
ya casi sin conflictos armados (al margen de Irak, Afganistán y Medio Oriente),
la leyenda de Bin Laden y el "terrorismo internacional" sirvió (y sirve) para
alimentar y justificar las estrategias expansionistas del Imperio
norteamericano, para crear nuevos y potenciales mercados a la trasnacionales
capitalistas de EEUU y Europa, y para mantener en funcionamiento a los complejos
militares industriales que han encontrado en la "guerra contraterrorista"
su nueva tajada ganancial en el negocio armamentista.
Ese
"enemigo estratégico" , viene a compensar la figura que había desaparecido con
la caída de la Unión Soviética, que legitimaba con su presencia (y en el marco de
la Guerra Fría) las guerras de invasión y la carrera armamentista que
engordaban las ganancias de las megacorporaciones del Complejo Militar
Industrial y de los bancos de Wall Street que lucran con las "reconstrucciones"
de los países conquistados.
De esta manera, y
al imponer la "guerra contraterrorista global" nivelada como hipótesis de
conflicto central para todas las naciones, EEUU reafirmó su propia doctrina
de "seguridad nacional" y agenda de "guerras preventivas" en todo el planeta.
Con la "era Bin Laden" el
"terrorismo" suple a la lógica del dominio por medio de la guerra militar
convencional y sirve como justificación global de las políticas de sometimiento
y control social aplicadas por el sistema capitalista trasnacional con EEUU a la
cabeza.
La conformación
de acuerdos militares y de "planes contraterroristas" por parte de los
Estados (tanto centrales como dependientes) , aseguran, a su vez, que los
complejos militares y la industria de la guerra sigan funcionando a full
movilizando tecnología de punta y capital financiero con asiento en la catedral
de Wall Street.
Hoy el uso "multifunción" de la leyenda
mediática de Bin Laden y el "terrorismo internacional", excede las fronteras de EEUU y se convierte en
lógica esencial de preservación política, militar y
económica no solamente del Imperio locomotora estadounidense sino de todo el sistema capitalista
globalizado en su conjunto.
El marco de apoyo internacional "sin fisuras" a la nueva estrategia
"contraterrorista" de Obama no hace sino reafirmar en la realidad esa
aseveración.
Con un agregado: EEUU, la UE y el resto de sus "asociados" van perdiendo la
guerra de ocupación contra los talibanes en Afganistán.