En el terreno táctico (y
mientras se retrasa el desenlace militar con las negociaciones en el frente
diplomático) Irán y el eje sionista USA-Israel se preparan para una meta
esencial: Potenciar su defensa y cubrir todos los flancos débiles frente a
operaciones de ataque y contraataque aéreo con misiles que podrían involucrar a
otros tres frentes simultáneos: Siria, Líbano y Gaza. La guerra -como señalan
los expertos- ya se encuentra en el simulador, mientras se agotan y complican
las negociaciones en el frente diplomático con un nuevo rechazo de Teherán a la
última propuesta nuclear de EEUU y las potencias.
Informe especial
IAR
Noticias
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En
un lapso de tres semanas de diferencia, Irán y el eje EEUU-Israel lanzaron lo
que ellos mismos denominan su "más grande juego de guerra" preparatorio de
defensa y contraataque en prevención de una posible resolución militar del
conflicto nuclear que por ahora se dirime (y sigue fracasando) en el
plano diplomático, en la ONU.
En la última semana de octubre
pasado, Israel y EEUU iniciaron maniobras militares conjuntas en alta escala de
sus fuerzas aéreas.
El
simulacro duró cinco días, puso a prueba el sistema Arrow (Jetz) para la
interceptación de misiles, el THAAD (un sistema de defensa aérea a gran
altitud), una fragata con el sistema de defensa AEGIS, así como los sistemas
antiaéreos Patriot y Hawk, según la información oficial.
Durante
las maniobras se simularon ataques con misiles de largo alcance
provenientes de
Irán, Libano y Gaza, y posiblemente Siria) al Estado judío,
y la realización de una prueba de interceptación "en vivo" de uno de esos
artefactos, su detección y neutralización en vuelo, mediante radares y
escudos defensivos.
"El objetivo de Juniper Cobra 10
es practicar la eliminación de misiles lanzados desde larga distancia", reveló
la prensa israelí citando fuentes del ministerio de Defensa. Y añadió: "La
capacidad que van a exhibir los radares estadounidenses nunca antes ha sido
vista en Israel".
Este
domingo, el Ejército iraní inició un simulacro de defensa aérea contra un
hipotético ataque a sus instalaciones nucleares en unas maniobras que se
desarrollarán durante cinco días en diversos puntos del país y que, según el
Ejército iraní, es "el juego de guerra más grande de la historia de la
República Islámica".
"Son 600.000 kilómetros cuadrados de escenario de combate", informó el general
de brigada Ahmad Mighani a la televisión estatal.
"El objetivo es promover el poder de las Fuerzas Armadas contra cualquier
ataque, demostrar la preparación iraní para el combate y sus potenciales
militares", añadió Mighani.
"Políticas de defensa, operaciones psicológicas e innovaciones durante el
ejercicio de guerra están entre los objetivos del ensayo", precisó.
"Las
provincias de Bushehr, Arak, Isfahán y Yazd (donde se encuentra las principales
instalaciones nucleares de Irán) están incluidas en estas maniobras", cuyo
principal objetivo es el aumento de la capacidad de la defensa aérea iraní,
señaló Mighani.
El jefe del cuartel de la
Defensa aérea de "Jatam el Anbia" (el profeta de
Islam) dijo que se trata de unos ejercicios anuales donde las fuerzas iraníes se
enfrentan a supuestos enemigos mediante la realización de misiones de
reconocimiento, la guerra electrónica y la reacción de los sistemas antiaéreos.
En estas maniobras participarán decenas de aviones-caza de la fuerza aérea, las
unidades de misiles de los Guardianes de la Revolución, así como las unidades de
la batería antiaérea y la artillería del ejército de Irán.
El comandante en jefe de la Fuerza
Aeroespacial de los Pasdarán -como también se conoce a los Guardianes de la
Revolución-, Amir Ali Hajizadeh, advirtió que ese cuerpo de elite posee
maquinaria de guerra capaz de derribar cazabombarderos israelíes tipo F-15 y
F-16.
"Podemos garantizar que cualquiera de esos aviones de combate que caiga en
nuestro radio de acción será destruido. Y en caso de que puedan escapar, las
bases de las que han salido serán atacadas con misiles tierra-tierra antes de
que aterricen", explicó.
Los medios oficiales iraníes señalan que durante los ejercicios se ensayará el
lanzamiento de misiles de medio y largo
alcance, capaces de alcanzar Israel y las bases de EEUU en Irak y el Golfo
Pérsico como ya ha sucedido en maniobras previas.
Irán ha
protagonizado varios ejercicios de guerra en el pasado, incluyendo el
lanzamiento de misiles de largo alcance Shahab-3, que tienen un
rango de 2.000 kilómetros, lo que dejaría a Israel o a bases estadounidenses
vulnerables a un posible ataque.
El
anuncio se hizo simultáneamente a un nuevo fracaso de las negociaciones por
el plan nuclear iraní en la ONU, y con el inicio de una gira de visita de
Ahmadineyad a sus aliados estratégicos de América Latina, donde -según la prensa
internacional- buscará acuerdos para enfrentar las nuevas y duras sanciones con
que amenazan las potencias.
Por otra
parte, la respuesta de Irán a la propuesta de la Agencia Internacional de
la Energía Atómica (AIEA) para calmar las dudas sobre su programa nuclear no fue
"positiva", afirmaron el viernes 20 la seis superpotencias que debaten el
programa atómico iraní en la ONU (EEUU,
Gran Bretaña, Francia, Rusia, China y Alemania).
El
miércoles, Irán anunció su rechazo a trasferir al extranjero su uranio levemente
enriquecido y convocó a una nueva reunión con las grandes potencias en Viena,
manifestando así su rechazo al proyecto de acuerdo propuesto por la Agencia
Internacional de Energía Atómica (AIEA) el 21 de octubre.
Según
vienen advirtiendo medios árabes, judíos y estadounidenses la plana mayor
israelí busca desactivar la capacidad nuclear de Irán antes de que consiga
la bomba e impedir que Hezbolá siga incrementando sus arsenales militares en
Líbano y que Hamás vuelva a solidificarse en Gaza.
Por
medio de advertencias constantes, el estado mayor israelí lanza señales
claras de que está dispuesto a lanzar un "hecho consumado" (operaciones
simultáneas y sincronizadas) contra el eje Irán, Siria-Libano-Gaza, para
implicar a Washington en el conflicto.
De
acuerdo con el régimen de Teherán, la
sociedad sionista entre el Estado judío y el Imperio USA tienen una obsesión en
común: Neutralizar y/o terminar con Irán y su radio de influencia islámica en la
región, objetivo que empieza por el retardo (objetivo de mínima) o la
destrucción (objetivo de máxima) de su capacidad para fabricar una bomba
nuclear.
Las
maniobras militares en alta escala, coinciden con con un incremento de la
tensión entre Irán y las potencias occidentales, después de que Teherán
anunciara el 25 de septiembre la construcción de una segunda planta de
enriquecimiento de uranio.
Para Tel Aviv y Washington, el desarrollo del poder económico-
nuclear-militar de Irán es directamente proporcional a una amenaza a la
existencia del Estado de Israel y a la supervivencia de los intereses
capital-imperialistas-militares de EEUU y el eje sionista en la región del Medio
Oriente y en todo el planeta.
La hora y la fecha del desenlace
militar
no es un juego de "acierto conspirativo", sino un emergente (lógico y
matemático) de los tres frentes en los que se desarrolla el conflicto.
Según analistas de Washington y Tel
Aviv, los temores de EEUU y del estado mayor militar judío no se centran
tanto en el contraataque sino en la capacidad defensiva de Irán.
Moscú, además de ser un socio
estratégico (militar y comercial) de Irán, tiene la llave que abre o cierra
el "éxito" o el "fracaso" de un ataque militar militar sionista contra
blancos nucleares y militares iraníes.
Un nuevo escenario para un
contraataque iraní se plantea a partir del ingreso en escena de los cinco
sistemas de misiles S-300 que Irán compró a Rusia y cuya entrega permanece en el
misterio.
El carácter estratégico (en
el marco de un ataque sionista a Irán) que revestiría dicho sistema de defensa en
manos iraníes, genera presiones constantes a Moscú por parte de EEUU, Israel y
la Unión Europea para evitar que los misiles S-300 neutralicen el accionar de
los cazas y bombarderos sionistas en un hipotético raid contra las usinas
nucleares y las instalaciones militares de Irán.
Mientras tanto, los ejercicios
militares y exhibición de armamento sofisticado por parte de Irán, EEUU e
Israel, la presencia de los tres grupos aeronavales con capacidad nuclear de
EEUU frente a las costas de Irán; los movimientos de tanques y tropas sirias en
la frontera, las distintas operaciones aéreas y terrestres relámpagos de Israel
en Siria, Líbano y Gaza, son parte de una "guerra psicológica" disuasiva
que ambos frentes en conflicto ejecutan para ganar tiempo y posicionarse
con ventaja en el tablero del desenlace final con la "guerra militar".
Además, los ejercicios y
simulacros militares (con compras de armas y advertencias de ataque) de
Irán, Siria e Israel, son simultáneos a los movimientos y las "señales"
militares-nucleares de EEUU en el Golfo -registrados minuto a minuto por las
grandes cadenas internacionales- y se orientan a poder llegar al "desenlace
militar" en la posición más ventajosa posible.
Como afirman los expertos, la guerra está en el simulador, a la espera de que se
agoten las alternativas diplomáticas en la ONU.