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Federación Rusa realiza la cooperación técnico-militar con Irán desde hace
muchos años, observando estrictamente los compromisos internacionales
asumidos", dijo el portavoz, al responder a la pregunta de un periodista
sobre el suministro del sistema S-300 a Irán.
Citado por RIA Novosti, el diplomático añadió que se trata sólo de los
suministros de armas defensivas incapaces de desestabilizar la situación
en la región.
El contrato fue firmado en
diciembre de 2005, y en diciembre de 2008, la agencia noticiosa oficial iraní
IRNA informó que Rusia comenzó a realizar el suministro de unos elementos del
sistema S-300. Pero más tarde el Servicio Federal ruso para la cooperación
técnico-militar desmintió esa información.
Recientemente, el jefe del Comité
para la Seguridad Nacional y la Política Exterior del parlamento de Irán,
Alaeddín Borujerdi, declaró que la República Islámica podría desarrollar dentro
de poco su propio sistema moderno de defensa antimisiles, si Rusia no le
suministra S-300.
"Si Rusia no mantiene su promesa de
entregar los misiles, entonces sería un punto negativo en nuestra relación",
dijo Alaeddin Boroujerdi, jefe de la Comisión de Política Exterior y Seguridad
Nacional del Parlamento, en comentarios divulgados por la agencia oficial de
noticias ISNA.
"Evitar la entrega del sistema de defensa S300 a Irán, si esa es la postura
oficial rusa, sería un nuevo capítulo en romper promesas de los rusos", agregó.
Rusia debe mantener su palabra de vender un sistema de defensa anti misiles a
Irán, dijo el alto parlamentario iraní, citado por la prensa local.
Moscú, que está bajo presión de Occidente para distanciarse de Teherán,
no ha seguido -según los iraníes- los acuerdos para proveer el sistema de
defensa aérea anti misiles S300 al Estado islámico.
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, elogió a Rusia el mes pasado
por no brindar las armas a Irán, que está en desacuerdo con Occidente por su
programa nuclear.
El Estado Mayor iraní intimó a Rusia que envíe inmediatamente el sistema
defensivo de misiles S-300 tal y como acordaron previamente ambos países, según
indicó el jefe del máximo estamento militar de Irán y miembro del Consejo
Nacional de Seguridad, general Hassan Firuzabadi.
El alto funcionario iraní
expresó el pasado viernes su profunda decepción con el comportamiento exhibido
por Moscú para limitar la llegada de armas a Irán dentro del nuevo marco
de relaciones entre el Kremlin y la administración Obama.
"Estamos descontentos con nuestros amigos rusos de allí arriba", declaró el
general Firuzabadi. "¿Por qué los S-300 no reciben el permiso de envío?.
Tendrían que haber llegado a Irán hace seis meses. ¿Por qué los estrategas rusos
no toman en consideración la importancia geopolítica de Irán de cara a su propio
país?", lamentó.
También se produjeron otras
declaraciones de altas representantes de Irán de que Moscú incumple lo
acordado con Teherán sobre el suministro de ese sistema.
Según su descripción técnica
proporcionada por la Defensa rusa, el S-300 (SA-10 Grumble, según la OTAN) es un
sistema antiaéreo diseñado para proteger instalaciones militares y
centros industriales y de mando de los ataques masivos desde el aire y el
espacio.
Es capaz de destruir todo tipo de
aviones, misiles balísticos y de crucero y teóricamente, puede atacar
objetivos terrestres.
La versión básica de S-300 incluye un
radar multifuncional, rampa de lanzamiento móvil y medios de localización de
objetivos y guiado. Está provisto de misiles de combustible sólido de una etapa
que alcanzan la velocidad máxima superior a 2.000 metros por segundo. Alcance:
de 3 a 150 kilómetros, altitud de destrucción de blancos: de 20 metros a 30
kilómetros.
El sistema S-300 es capaz de efectuar
el seguimiento simultáneo de 6 blancos y disparar contra ellos hasta 12
misiles a la vez.
Según el profesor
Gueorgui Mirski, del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales,
el suministro del sistema antiaéreo S 300 haría invulnerable a Irán
frente a ataques de Israel.
El mes pasado, en
el ejercicio, conocido bajo el nombre de Juniper Cobra 10, participaron
fuerzas combinadas del Comando Europeo de EEUU (EUCOM) y del Ejército israelí.
El simulacro puso a prueba el sistema
Arrow (Jetz) para la interceptación de misiles, el THAAD (un sistema de defensa
aérea a gran altitud), una fragata con el sistema de defensa AEGIS, así como los
sistemas antiaéreos Patriot y Hawk, según apuntan medios locales.
El diario israelí Yediot Aharonot
informó que durante las maniobras se simulará el lanzamiento de misiles
de largo alcance desde países como Irán, Siria y Líbano, y la realización de
una prueba de interceptación "en vivo" de uno de esos cohetes.
Según analistas de Washington y Tel
Aviv, los temores de EEUU y del estado mayor militar judío no se centran
tanto en el contraataque sino en la capacidad defensiva de Irán.
Si en el primer escenario, con
un ataque demoledor sobre las instalaciones militares y nucleares iraníes, no se
consiguen los objetivos de paralizar la defensa iraní y destruir los blancos
nucleares buscados, se activaría un segundo escenario con una reacción
islámica generalizada (guerra irregular o asimétrica) contra diferentes
blancos de Israel y EEUU en la región.
La
obsesión judeo-estadounidense por la efectividad del "primer golpe", alimentó la
reciente versión del secuestro por parte de unidades especiales israelíes
de un carguero de bandera maltesa, el Arctic Sea, que supuestamente
transportaba en forma clandestina misiles rusos S-300 con destino a Irán.
El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, negó rotundamente que el Arctic
Sea transportara misiles antiaéreos rusos destinados a Irán, pero no
cesaron
las especulaciones crecientes sobre
una operación de inteligencia judía que habría determinado el viaje secreto de Netanyahu
a Moscú.
Varios medios rusos informaron que el
primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu estuvo de visita secreta en Moscú
en septiembre para solicitar a Rusia que no entregase a Irán sus misiles
antiaéreos
S-300.
"El primer ministro Netanyahu viajó a
Moscú. Lo hizo a puerta cerrada. Fue su decisión", reconoció Medvedev en una
entrevista con la cadena de televisión estadounidense CNN en su residencia de
Barvikha, cerca de Moscú, cuya reproducción escrita fue publicada en el sitio
de internet del Kremlin.
Si bien admitió la reunión, Tel Aviv
declinó comentar sobre los temas tratados.